¿Qué pasa con la tumba de Tutankamon?

¿Qué pasa con la tumba de Tutankamon?

tumba de Tutankamon

Llevamos alrededor de un año recibiendo informes periódicos de que hay algo tras las paredes de la tumba de Tutankamón. Los resultados análisis hablan de cámaras selladas, pero hay un problema. Las autoridades egipcias se niegan a hacer públicos los datos.

En 2015, un equipo de investigadores liderado por el especialista japonés en análisis de radio Hirokatsu Watanabe practicó un análisis mediante radar de penetración terrestre y halló indicios de dos posibles cámaras tras las paredes de la tumba de Tutankamón, en el Valle de los Reyes.

Tras practicar una termografía por infrarrojos, arqueólogos de la asociación francesa para la conservación del patrimonio (Heritage, Innovation and Preservation) apoyaron la tesis de una cámara secreta. En mayo de 2016, un equipo patrocinado por National Geographic practicó una nueva prueba de Georradar, pero los resultados fueron negativos. Sin embargo, los técnicos hallaron indicios de diferencias en la pintura de dos de las paredes de la cámara, como si las hubieran sellado y pintado con posterioridad a su construcción.

infrarojos Tutankamon

¿El problema?

Ninguno de los análisis practicados hasta ahora han podido ser verificados (o rebatidos) por ningún otro especialista porque el Ministerio de Antigüedades Egipcio se niega a hacer públicos los datos de los análisis. Tan solo sabemos los resultados que el ministro de antigüedades egipcio, Mamdouh Eldamaty quiere que sepamos a través de una rueda de prensa, pero los datos nunca se hacen públicos. La tumba de Tutankamón va a pasar por un tercer análisis que ejecutará el profesor de la Universidad de Turín Francesco Portelli, quien ya ha adelantado a Live Science que tampoco puede comentar nada sin el permiso del Ministerio.

Para añadir más misterio al ministerio, The National Geographic Society también ha prohibido expresamente a los miembros de la expedición de 2016 hacer públicos datos sobre la investigación. Al parecer la popular institución divulgativa ha adoptado el mismo secretismo a petición del gobierno egipcio. La política de no revelar los datos de los sucesivos análisis para que puedan ser revisados por pares ha suscitado un aluvión de críticas entre la comunidad científica.

¿Qué tiene que ocultar el gobierno egipcio? Nos gustaría decir que tanta precaución se debe a que han descubierto algo impresionante y no quieren revelarlo hasta estar seguros, pero todos los indicios apuntan precisamente a lo contrario. Diversos investigadores que no han querido dar su nombre a conocer explican que si el ministerio de antigüedades no quiere hacer públicos los datos es precisamente porque servirían para confirmar que no hay nada tras las paredes de la cámara de Tutankamón.

Desde los altercados de la revolución de 2011 conocidos como Primavera Árabe, el turismo en Egipto se ha visto muy afectado por la inestabilidad política. Se cree que las autoridades egipcias saben que no hay nada pero siguen practicando análisis y ofreciendo ruedas de prensa para poder mantener viva la llama del entusiasmo turístico al calor de un posible nuevo descubrimiento.

Fuente: Carlos Zahumenszky

Tut-Ankh-Amon: Hablan los egiptólogos españoles

Tut-ankh-amon-nefertiti

Las calles de Luxor, hija de la Tebas que Homero bautizó como la ciudad de las cien puertas, aguardan con callada expectación las novedades que un segundo escaneado de la tumba de Tuntakamon podrían arrojar este viernes. El enésimo examen al que se someten las paredes norte y oeste de la cámara funeraria del faraón niño -tras los resultados preliminares que a mediados de este mes determinaron la existencia de “espacios vacíos” y restos orgánicos y metálicos- arranca esta tarde y se prolongará hasta entrada la noche. Fuentes del ministerio de Antigüedades egipcio han avanzado a EL MUNDO que el radar, que esta vez proporcionará datos sobre las dimensiones de las oquedades, está liderado por un experto estadounidense. La nueva información será anunciada este viernes a los pies de la tumba, en el Valle de los Reyes, aunque las autoridades locales llaman a la cautela. En mitad del furor, desatado desde que el pasado estío el arqueólogo británico Nicholas Reeves divulgara su teoría de las estancias ocultas y la posible morada de Nefertiti, los principales rostros de la Egiptología española -baqueteados en los terruños del sur de Egipto- comparten con EL MUNDO reflexiones y sensaciones.

Galán: “Es un error buscar a Nefertiti”

Galan EgiptologiaCon quince campañas horadando los confines de Luxor, José Manuel Galán reconoce que ha aprendido que “con la arqueología no se puede jugar”. “Es un error buscar a Nefertiti. Lo que no se puede es adelantar acontecimientos. La investigación científica tiene su ritmos y sus pasos. Hay que tener paciencia. Si tratas de adivinar, te estrellas”, explicaba a EL MUNDO el director del veterano proyecto Djehuty hace un mes durante las últimas jornadas de la temporada de excavación. Tras los primeros resultados del escaneado, Galán mantiene la palabra y cita uno de los artículos publicados en EL MUNDO con la opinión del director del Laboratorio de Arqueología Cuantitativa y Aplicaciones Informáticas de la Universidad Autónoma de Barcelona. “Insistía -detalla- en que el tipo de información que proporciona el radar es una ‘pista’, una hipótesis de trabajo. Marca por donde avanzar pero no debe usarse como base para formular una certeza, una conclusión”. A juicio del egiptólogo, “en ciencia no se trata de creer o no creer. No hay actos de fe sino datos objetivos y argumentos lógicos sólidos”. “Por ahora yo no veo claro ni una cosa ni otra”, agrega partidario de investigar con ciertas líneas rojas. “Investigar -recalca- para saber y no para confirmar ideas más en el ámbito del deseo incontenido que en el de la reflexión sosegada”. “Y si se confirma que hay una estancia, ¿qué podría haber dentro? No se sabrá hasta que no se acceda a su interior. Cualquier cosa que se diga antes es mera especulación. Es jugar al acertijo, a la lotería o como si se tratase de redactar la carta a los reyes magos. Y en ciencia no se trabaja así. Otra cosa es lo que uno pueda comentar entre amigos, pero es importante separar y distinguir los dos ámbitos, lo científico de lo simpático y atractivo”. Al fin y al cabo -advierte Galán- “lo bonito de Egipto es que no necesitas la ficción. Todo es tan fantástico que no hay que exagerar”.

Jiménez: ” Vamos a ser testigos de un hallazgo arqueológico como pocos”

Alejandro-Jimenez-egiptoDesde 2008 la expedición que lidera Alejandro Jiménez, doctor en Historia Antigua de la Universidad de Jaén, desentraña la necrópolis de Qubbet el Hawa, encaramada en una árida colina de Asuán, a unos 900 kilómetros al sur de El Cairo. Recién concluida la campaña, su director confiesa vivir “con auténtica pasión” los pormenores de la búsqueda que desde el pasado agosto, cuando Reeves publicó su teoría, ha mantenido en vilo a la Egiptología. “Vamos a ser testigos de un descubrimiento arqueológico de los que pocas veces se puede ser contemporáneo. Ahora, no me gustaría estar en el ‘pellejo’ de Reeves. Si lo haces bien, nadie te lo va a reconocer. Si te equivocas – por muy leve que sea- todo el mundo que estará observándote, te despedazará”, apunta Jiménez. Y añade: “Cuando se publicó el artículo de Reeves sobre la posible existencia de un par de cámaras, fue como si se me cayera la venda de los ojos: ahora se explicaban muchas cosas, sobre todo sobre el plano ‘anómalo’ de la tumba de Tutankamon. Eso sí, desde el principio, tuve mis reservas de que fuera Nefertiti la que estuviera allí enterrada”. A propósito de la reina que fijó nuestro canon de belleza faraónica, el egiptólogo admite que no hubiera sido “tan atrevido”. “Estoy harto de que el azar arqueológico te cambie las expectativas, para bien -con sorpresas inesperadas- o para mal. Es cierto que en el ajuar de Tutankamon se encontraron varios objetos con el nombre de la reina egipcia, pero ello no tiene por qué ser un indicio definitivo. Aunque tiene lógica la suposición, hemos de tener en cuenta que pueden encontrarse otros personajes de la época: Meritatón o Kiya… Y ¿Por qué no otro individuo? Nadie ha mencionado a Esmenkhare, que antecedió a Tutankamon en el trono”.

Martín Valentín: “Hay que tratar el tema con paciencia científica”

martin-valentin-egiptoEn las inmediaciones del sobrecogedor templo de Hatshepsut, en la orilla occidental de Luxor, Francisco Martín Valentín dirige junto a Teresa Bedman la expedición que desde 2009 ausculta la tumba del visir Amenhotep Huy, gobernador de Amenhotep III (1387-1348 a.C.). “Creo que deberíamos tratar este asunto con paciencia científica. Siempre soy muy cauto con las afirmaciones porque sabemos que la ciencia requiere comprobación”, indica el egiptólogo. “Partiendo -apostilla- de la base de la situación del turismo en Egipto, comprendo que hay una necesidad de grandes noticias y Tutankamon interesa a todo el mundo”. “No obstante, si alguien merece acertar en el pronóstico de que está Nefertiti o de que hay una tumba es Reeves porque ha luchado por esto toda su vida y ha sufrido mucho por ello. Es probable que haya huecos y cámaras. En el Valle conocemos otros casos paralelos de tumbas reales que tenían mayor amplitud o iban por una dirección y han variado porque los egipcios vieron que había un problema de ejecución”, sugiere Martín Valentín, quien -también receloso del hallazgo de Nefertiti- desliza varios escenarios. “Pueden ser huecos perfectamente esculpidos. Podrían ser cámaras, quizás auxiliares de las de Tutankamon. El hecho de que haya pinturas tapando la entrada no es un obstáculo. Los antiguos egipcios no preparaban las tumbas para su visita sino por motivos funerarios. Puede haber cámaras en las que se hayan depositado objetos y más tarde tapiado y pintado. Que esas cámaras pertenezcan a otros personajes distintos a Tutankamon también es posible pero encuentro más dificultades por la estructura y la presunta identidad de las personas que estuvieran allí enterradas”.

Myriam Seco: “No se pueden programar los descubrimientos”

myriam-seco-egiptologaSobre la sevillana Myriam Seco descansa desde 2008 la tarea titánica de recuperar en Luxor el templo funerario de Tutmosis III (1.490/68-1436 a.C.), el faraón más grande de todos los tiempos. “Todos los egiptólogos estamos entusiasmados pero no me parece bien especular tanto cuando lo que hay que hacer es esperar los resultados del nuevo escaneado”, replica la arqueóloga, quien subraya el “hecho de que se trate de una tumba que se encontró intacta y que no fue saqueada en la antigüedad”. “Si ahora se encontrara una habitación anexa a lo que ya existe sería muy interesante”, comenta antes de mostrar más reticencias con la tesis de Nefertiti. “Eso es una hipótesis. Reeves tiene sus motivos para plantearla pero lo que hay detrás puede ser mil cosas. No tiene por qué ser la cámara de Nefertiti”, murmura curtida también en sus búsquedas. “Excavando te encuentras lo que no esperas e incluso, cuando ya crees que no hay nada, hallas algo. Es lo normal en arqueología. No se pueden programar los descubrimientos ni tenemos una cualidad especial para predecir el futuro”.

Fuente: El mundo
FRANCISCO CARRIÓN
Luxor (Egipto)

Tut-Ankh-Amon: cámaras secretas y Factum Arte

Factum Arte y Tut-Ankh-Amon. Las cámaras secretas se hallaron gracias al trabajo de una réplica en 3D de una empresa española.

Todo empezó en el año 2009, cuando la empresa FACTUM ARTE, una empresa española recibiera el encargo de escanear y digitalizar la tumba original para recrear una replica exacta de la tumba de Tut-Ank-Amon, (King Valley 62). En 2014 se inauguró en el Valle de los Reyes la réplica de la tumba, a escala real y con todos los detalles que incluyen la tumba original. Ahora, el trabajo realizado por esta empresa es la base para el hallazgo de Nicholas Reeves, el arqueólogo inglés que ha descubierto tras examinar en detalle las fotografías y observar que existen dos cámaras secretas que contienen, según el ministro egipcio, metales y material orgánico.

Pedro Miró, responsable del departamento de 3D de la empresa FACTUM Arte nos cuenta que “el egiptólogo Nicholas Reeves, se puso en contacto con nosotros, nos pidió la información, digitalizada que teníamos y la utilizó para publicar sus estudios” y Nicholas Reeves en declaraciones exclusivas a la revista “National Geographic” comentó que “Lo bueno de los escáneres es que, por primera vez, podíamos ver la construcción física de las paredes. Si lo miras con las paredes pintadas, mucha de la pintura esconde esos detalles. Retira la pintura y el paisaje será completamente diferente”.

En julio de 2015, Reeves publicó el estudio “El entierro de Nefertiti”, donde desvelaba la posibilidad de que la tumba de Tut-Ankh-Amon escondiera otra tumba, la de su madrastra. Ahora, tras un escaneo por radar, las investigaciones impulsadas por Reeves dan un 90% de posibilidades a sus tesis y el hallazgo de las cámaras han sido confirmado.

Una empresa cuyo servicio son las réplicas exactas de monumentos del patrimonio de la Humanidad realizadas con los procesos robotizados más modernos y las técnicas artesanales más tradicionales. La empresa formada por más de 40 personas, entre ingenieros, artistas, desarrolladores de software, historiadores y arquitectos empezó su trabajo en la tumba del Rey Tut-Ankh-Amon en el año 2009.

Pedró Miró nos cuenta que “Hicimos la digitalización de la tumba original. Fuimos allí con un equipo de cámaras fotográficas y escáneres 3D e hicimos la documentación, en alta resolución, de la superficie, utilizamos escáneres de luz blanca que lo que hacen es proyectar una serie de patrones sobre la superficie de la tumba. Mediante la luz que recoge una cámara, se capturan muchas imágenes que, luego, alineadas, generan las cuatro paredes que forman la cámara funeraria”.

El trabajo continúa con una máquina de fresado 3D, que esculpe por secciones todas las partes de la tumba de Tut-Ankh-Amon, según el responsable de este trabajo: “Es un proceso que va de, lo digital a lo físico. A través de una máquina, materializamos un objeto físico de las mismas dimensiones y las mismas características que el que se ha digitalizado que ee montan una a una, como si fueran baldosas y se construye lo que es la pared de la tumba, a tamaño real”.

La policromía es clave para el resultado lograr que el resultado final sea idéntica a la tumba original, en declaraciones de Miró: “Lo capturamos con cámaras fotográficas, creamos un archivo digital y luego hacemos nuestras propias tablas de color, hasta encontrar el verdadero tono. Una vez conseguido, ajustamos la impresión 3D. El resultado final es una reproducción a tamaño real, en la que el color encaja perfectamente con el objeto 3D y la sensación es de una reproducción exacta al original, es decir, si hay una grieta, el color de esa grieta encaja perfectamente con ella.”

Las cámaras secretas de Tut-Ankh-Amon

Tut-Ankh-Amon
En negro la entrada a una de las cámaras secretas hasta hoy de la tumba de Tut-Ankh-Amon

Fue una de estas grietas sin colorear la que dio la pista a Nicholas Reeves que nos comenta Miró. El trabajo de escaneo la empresa FACTUM Arte facilitan la observación de la textura de las paredes sin las distracciones de la polocromía.

El arqueológo inglés se dio cuenta que en las paredes norte y oeste de la tumba existían una líneas verticales perfectas que asimilaban a las puertas existentes, según el propio Reeves a National Geographic: “Cuando más lo miraba, más lo veía”.

Reeves es especialista en la XVIII Dinastía del Antiguo Egipto y durante años a teorizado con que Nefertiti sobrevivió a Akhenaton y se conviertió en faraón, según el arqueólogo: “Desde hace años que se sabe que Nefertiti tuvo poderes supremos, más grandes que los de una reina normal. Por ejemplo, en algunos relieves de los templos de Luxor y Karnak, ella está aniquilando enemigos de Egipto, una posición reservada al rey”.  Reeves siguó comentando que el 80% de los objetos encontrados se realizaron originalmente para otra persona, una mujer.

Las conclusiones se presentaron en julio de 2015 en El entierro de Nefertiti y, en septiembre del mismo año, se hicieron las primeras investigaciones en la tumba que corroboraron la presencia de cámaras pero tuvimos que esperar hasta finales de marzo de 2016, tras el análisis de los datos proporcionados por un nuevo escaneo de la tumba que ha realizado una empresa japonesa que cuenta con un experto en el análisis de este tipo de datos, Hirokatsu Watanabe se confirmaron definitivamente la presencia de cámaras y obejtos metálicos y orgánicos.

En declaraciones de Miró, responsable 3d de Factum Arte: “Que podamos haber ayudado a descubrir algo así me fascina, me parece muy bonito. El proyecto de por si ya era muy interesante, salvaguardar el patrimonio histórico es muy importante pero si, al mismo tiempo, gracias a nuestro trabajo se puede descubrir algo históricamente relevante pues es increíble. A nivel personal, esa cosa que se llama ego sube un poco. Ya puedo decir que he hecho algo útil en la vida”.

El Diario de Howard Carter (26-11-1922)

Howard Carter
Máscara de oro descubierta por Howard Carter

En 1907, el egiptólogo y arqueólogo Howard Carter fue contratado por George Herbert, 5º conde de Carnarvon para supervisar las excavaciones en el Valle de los Reyes de Egipto. Carter se había forjado una gran reputación sobre su forma de trabajar y sobre la preservación de los descubrimientos.

Howard Carter buscó el valle durante años con poco que mostrar por ello, lo que provocó la ira de su empleador. En 1922, Lord Carnarvon, Carter dijo que sólo tenía una temporada más antes de la excavación se puso fin a su financiación.

Volver a visitar un sitio de excavación previamente abandonado en un grupo de chozas, Carter comenzó a cavar de nuevo, desesperado por un gran avance.

El 4 de noviembre de 1922, su equipo descubrió un paso tallado en la roca. Al final del día siguiente, toda una escalera se había descubierto. Carter cable de Carnarvon, implorándole a venir a la vez.

El 26 de noviembre, con Carnarvon a su lado, Howard Carter aportó abierto una pequeña brecha en la esquina de la puerta al final de la escalera. La celebración de una vela, se asomó al interior.

El equipo había descubierto la tumba de Tutankamón, el niño rey que gobernó Egipto aproximadamente del 1332 a 1323 a.C.

Aunque la tumba había sido profanada dos veces por antiguos ladrones de tumbas de época egipcia todavía se encontraba sorprendentemente intacta. La tumba estaba llena de miles de objetos de valor incalculable, incluyendo las sarcófagos que contienen los restos momificados del rey.

Todos los objetos de la tumba fueron meticulosamente registrados y catalogados antes de ser retirados, un proceso que tomó cerca de ocho años.

Estas fotografías que documentan el descubrimiento de la tumba han sido coloreada por Dynamichrome para la exposición El descubrimiento del Rey Tut, expuesta en Nueva York el 21 de noviembre de 2015 con réplicas y reconstrucciones, la exposición permite a los visitantes conocer replicas exactas del entierro del mismo modo que los descubridores los vieron.

El diario de Howard Carter

“…Al principio no vi nada, pues el aire caliente que se escapaba de la cámara hacía oscilar la llama; pero luego, cuando mis ojos se acostumbraron a su tenue luz, los detalles del interior de la estancia fueron emergiendo poco a poco de la bruma: animales extraños, estatuas y oro, por todas partes la refulgencia del oro.

Por un momento —a los demás, que estaban expectantes junto a mí, debió parecerles una eternidad— me quedé mudo de estupor, y cuando lord Carnarvon, incapaz ya de soportar la espera, me preguntó anhelante:
—¿Ve usted algo?

No me salieron de mis labios más que estas palabras:

—Sí, cosas maravillosas.

Entonces, tras ensanchar un poco más el agujero, para que pudiéramos mirar los dos, introdujimos una linterna eléctrica.

Supongo que la mayoría de los excavadores confesarán su sensación de sobrecogimiento —casi de turbación— al irrumpir en una cámara cerrada y sellada por manos piadosas hace tantos siglos. Por un momento el tiempo como factor de la vida humana pierde su sentido. Han pasado tres o quizá cuatro mil años desde que un pie humano pisó por última vez el suelo donde uno está y, no obstante, al reparar en los signos de vida reciente a su alrededor —el cuenco de argamasa a medio llenar para la puerta, la lamparilla ennegrecida, huellas de dedos en la superficie recién pintada, la guirnalda de despedida caída en el umbral— recibe uno la impresión que apenas fue ayer. Hasta el aire que se respira, y que no se ha renovado a través de los siglos, se comparte con quienes dieron a la momia su último descanso. El tiempo se desintegra con pequeños detalles íntimos como estos, y se siente uno como un intruso. Esa es quizá la sensación primera y dominante, pero le siguen otras en seguida: el regocijo por el descubrimiento, la fiebre de la espera, el impulso casi irrefrenable, nacido de la curiosidad, de romper los sellos y levantar las tapas de las cajas, el pensamiento —puro júbilo para el investigador— de estar a punto de escribir una nueva página de la historia o de resolver algún problema científico, y la tensa expectación —¿por qué no confesarlo?— del buscador de tesoros.”

  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    Howard Carter, Arthur Callender y un trabajador egipcio abren las puertas del santuario más interior y dan la primera mirada al sarcófago de Tutankamón.
  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    En un "laboratorio" establecido en la tumba de Seti II, los conservadores Arthur Mace y Alfred Lucas limpian de las estatuas centinela de la antecámara.
  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    Una estatua de Anubis en un santuario con los postes portadores del féretro en el tesoro de la tumba.
  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    Vasos de alabastro en la antecámara.
  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    Un surtido de maquetas de barcos en el tesoro de la tumba.
  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    Carter, Mace y un trabajador egipcio hacen rodar con cuidado el paño de lino que cubre el segundo santuario.
  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    Arthur Mace y Alfred Lucas trabajan en un carro de oro de la tumba de Tutankamón fuera del "laboratorio" en la tumba de Seti II.
  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    Carter examina el sarcófago de Tutankamón
  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    Cofres del tesoro.
  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    Lord Carnarvon, mecenas de la excavación, lee en el porche de la casa de Carter, cerca del Valle de los Reyes.
  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    Una cama ceremonial con la forma de la diosa Mehet-Weret, "La Señora Celestial", rodeada de provisiones y otros objetos en la antecámara de la tumba.
  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    Carter y un trabajador examinan el sólido sarcófago de oro.
  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    Un busto dorado de la Vaca Celestial Mehet-Weret y cofres sentarse en el tesoro de la tumba.
  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    En el interior del santuario exterior en la cámara funeraria, un enorme manto de lino con rosetas de oro, que recuerda el cielo nocturno, cubre los santuarios más pequeños del interior.
  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    Parte de la cama Hathorica y una cama león dorada con incrustaciones en el pecho entre otros objetos de la antecámara.
  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    Howard Carter, Arthur Callender y un trabajador egipcio envuelven una de las estatuas centinela para el transporte.
  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    Debajo de la cama león, en la antecámara, varias cajas y baúles y una silla de ébano y marfil que Tutankamón utiliza de niño.
  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    Una cama león dorada, baúl de ropa y otros objetos en la antecámara. La pared de la cámara funeraria está custodiada por estatuas.
  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    Carter, Callende y dos trabajadores quitan la pared de separación entre la antecámara y la cámara funeraria.
  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    Carter, Callender y dos trabajadores egipcios desmontan con cuidado uno de los santuarios de oro del interior de la cámara funeraria.
  • El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    El descubrimiento de Tut-Ankh-Amon
    Noviembre de 1925. Máscara del entierro de Tutankamón.