{"id":556,"date":"2016-03-30T22:30:38","date_gmt":"2016-03-30T20:30:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/?p=556"},"modified":"2016-03-30T22:33:02","modified_gmt":"2016-03-30T20:33:02","slug":"homo-floresiensis-nueva-datacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/?p=556","title":{"rendered":"Homo floresiensis: Nueva dataci\u00f3n en 50.000 a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_557\" aria-describedby=\"caption-attachment-557\" style=\"width: 815px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-557\" src=\"https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/wp-content\/uploads\/Homo_floresiensis.jpg\" alt=\"Mujer de Homo floresiensis.\" width=\"815\" height=\"330\" srcset=\"https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/wp-content\/uploads\/Homo_floresiensis.jpg 815w, https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/wp-content\/uploads\/Homo_floresiensis-300x121.jpg 300w, https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/wp-content\/uploads\/Homo_floresiensis-768x311.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 815px) 100vw, 815px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-557\" class=\"wp-caption-text\">Mujer de Homo floresiensis.<\/figcaption><\/figure>\n<p>En 2003, los arque\u00f3logos hallaron los restos de un esqueleto humano de una mujer a unos seis metros de profundidad en el yacimiento indonesio de Liang Bua. Entre los f\u00f3siles de Homo floresiensis se encontraron un cr\u00e1neo que revel\u00f3 lo peque\u00f1o que fue su cerebro, del tama\u00f1o de un chimpanc\u00e9 \u2013cerca de 400 cm3\u2013, y unas extremidades que permitieron determinar una altura de 106 cent\u00edmetros en edad adulta, por lo que se gan\u00f3 el apodo de \u201chobbit\u201d.<\/p>\n<p>El hallazgo de este peque\u00f1o hom\u00ednido, emparentado con especies humanas que vivieron en \u00c1frica y Asia hace entre 1 y 3 millones de a\u00f1os, se hizo p\u00fablico en Nature en octubre de 2004, y desde entonces su existencia y desaparici\u00f3n han sido motivo de debate en la comunidad cient\u00edfica.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los primeros an\u00e1lisis, el esqueleto f\u00f3sil del \u201chobbit\u201d ten\u00eda una antig\u00fcedad de 18.000 a\u00f1os, aunque la especie pudo vivir hasta hace 12.000 a\u00f1os, como demostraron los restos \u00f3seos fragmentados de otros individuos. Esta dataci\u00f3n implicaba que el diminuto hombre de Flores sobrevivi\u00f3 en la isla durante 40.000 a\u00f1os m\u00e1s tras el paso de los humanos modernos por el archipi\u00e9lago y su llegada a Australia, hecho que se produjo hace 50.000 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Sin embargo, las excavaciones realizadas de 2007 a 2014 en la cueva indonesia revelan ahora en un nuevo art\u00edculo de Nature que todos los restos \u00f3seos de Homo floresiensis hallados tienen entre 100.000 y 60.000 a\u00f1os de antig\u00fcedad, y las herramientas atribuidas a los individuos de esta especie datar\u00edan de hace entre 190.000 y 50.000 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los arque\u00f3logos de varias nacionalidades llegaron a esta conclusi\u00f3n al extender cada a\u00f1o su \u00e1rea de excavaci\u00f3n. \u201cCada vez se hizo m\u00e1s claro que hab\u00eda una gran base remanente de dep\u00f3sitos m\u00e1s antiguos\u201d, apunta Thomas Sutikna, autor principal del trabajo en la Universidad de Wollongong (Australia) y el Centro de Investigaci\u00f3n para la Arqueolog\u00eda de Indonesia.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-558 alignleft\" src=\"https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/wp-content\/uploads\/Homo_floresiensis1.jpg\" alt=\"Homo floresiensis\" width=\"259\" height=\"173\" srcset=\"https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/wp-content\/uploads\/Homo_floresiensis1.jpg 640w, https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/wp-content\/uploads\/Homo_floresiensis1-300x201.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 259px) 100vw, 259px\" \/>El suelo de la cueva se cubri\u00f3 posteriormente de sedimentos m\u00e1s recientes durante los \u00faltimos 20.000 a\u00f1os. La edad de estas rocas se atribuy\u00f3 err\u00f3neamente a los restos del \u201chobbit\u201d. El uso de una serie de m\u00e9todos cient\u00edficos para datar sedimentos, carb\u00f3n vegetal, cenizas volc\u00e1nicas y huesos ha permitido a los cient\u00edficos reevaluar la edad de los dep\u00f3sitos que conten\u00edan los restos de Homo floresiensis, as\u00ed como los propios f\u00f3siles. La secuencia estratigr\u00e1fica resulta ser mucho m\u00e1s compleja.<\/p>\n<p>Los restos hallados en una cueva indonesia hace m\u00e1s de una d\u00e9cada revelaron la existencia de Homo floresiensis, una especie humana extinta que vivi\u00f3 en la isla de Flores hace 12.000 a\u00f1os. Sin embargo, nuevas excavaciones y la reevaluaci\u00f3n de los dep\u00f3sitos demuestran ahora que en realidad el hombre apodado \u201chobbit\u201d se extingui\u00f3 hace unos 50.000 a\u00f1os, coincidiendo con la primera dispersi\u00f3n de los humanos modernos hacia el sudeste asi\u00e1tico y Australia.<\/p>\n<p>Sin embargo, las excavaciones realizadas de 2007 a 2014 en la cueva indonesia revelan ahora en un nuevo art\u00edculo de Nature que todos los restos \u00f3seos de Homo floresiensis hallados tienen entre 100.000 y 60.000 a\u00f1os de antig\u00fcedad, y las herramientas atribuidas a los individuos de esta especie datar\u00edan de hace entre 190.000 y 50.000 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los arque\u00f3logos de varias nacionalidades llegaron a esta conclusi\u00f3n al extender cada a\u00f1o su \u00e1rea de excavaci\u00f3n. \u201cCada vez se hizo m\u00e1s claro que hab\u00eda una gran base remanente de dep\u00f3sitos m\u00e1s antiguos\u201d, apunta Thomas Sutikna, autor principal del trabajo en la Universidad de Wollongong (Australia) y el Centro de Investigaci\u00f3n para la Arqueolog\u00eda de Indonesia.<\/p>\n<p>El suelo de la cueva se cubri\u00f3 posteriormente de sedimentos m\u00e1s recientes durante los \u00faltimos 20.000 a\u00f1os. La edad de estas rocas se atribuy\u00f3 err\u00f3neamente a los restos del \u201chobbit\u201d. El uso de una serie de m\u00e9todos cient\u00edficos para datar sedimentos, carb\u00f3n vegetal, cenizas volc\u00e1nicas y huesos ha permitido a los cient\u00edficos reevaluar la edad de los dep\u00f3sitos que conten\u00edan los restos de Homo floresiensis, as\u00ed como los propios f\u00f3siles. La secuencia estratigr\u00e1fica resulta ser mucho m\u00e1s compleja.<\/p>\n<h2>Homo Floresiensis y humanos modernos<\/h2>\n<p>Hace 50.000 a\u00f1os, los Homo sapiens se aventuraron a atravesar las islas del sudeste asi\u00e1tico y llegaron a Australia. Pero a\u00fan se desconoce si estos se cruzaron con los peque\u00f1os hombres de Flores durante su periplo. A\u00fan faltan evidencias de la presencia de humanos modernos en la isla de Flores en ese momento.<\/p>\n<p>\u201cAlgunas zonas del sudeste asi\u00e1tico pudieron estar habitadas por denisovanos u otros hom\u00ednidos durante este periodo\u201d, informa a Sinc Sutikna. Pero \u201cla prueba m\u00e1s antigua de la existencia de Homo sapiens en la isla indonesia data de hace unos 11.000 a\u00f1os, aunque sabemos que estuvo presente en otras islas de la regi\u00f3n hace 50.000 a\u00f1os\u201d, subraya a Sinc Richard Roberts, otro de los autores e investigador en la Universidad de Wollongong (Australia).<\/p>\n<p>\u201cAl menos en el caso de Australia, las evidencias apuntan a que los humanos desempe\u00f1aron un papel decisivo en la extinci\u00f3n de animales end\u00e9micos gigantes \u2013megafauna\u2013 que una vez deambularon por el continente. \u00bfFue Homo floresiensis otra v\u00edctima de la expansi\u00f3n de nuestra especie?\u201d, se cuestiona Roberts.<\/p>\n<p>Aunque se especulan varias hip\u00f3tesis sobre qu\u00e9 caus\u00f3 la extinci\u00f3n conjunta de todas estas especies, los cient\u00edficos a\u00fan desconocen con precisi\u00f3n las causas. \u201cCambios clim\u00e1ticos al final del Pleistoceno, erupci\u00f3n de volcanes, posible llegada de humanos modernos, entre otras, son posibilidades razonables que se barajan en la desaparici\u00f3n relativamente simult\u00e1nea de Homo floresiensis y otras especies\u201d, dice a Sinc Matthew Tocheri, coautor del estudio e investigador en la Universidad de Lakehead (Canad\u00e1) y del Instituto Smithoniano (EE UU).<\/p>\n<p>Homo floresiensis no fue la \u00fanica especie que desapareci\u00f3 repentinamente hace unos 50.000 a\u00f1os. \u201cBuitres, cig\u00fce\u00f1as gigantes, un tipo de elefante pigmeo llamado Stegodon, e incluso el drag\u00f3n de Komodo desaparecieron de la secuencia junto al hombre de Flores\u201d, recalca Tocheri.<\/p>\n<p>Los cient\u00edficos insisten en que a\u00fan es necesaria m\u00e1s investigaci\u00f3n para documentar lo que pas\u00f3 realmente. Pero, sin duda, la clave podr\u00eda estar en la desaparici\u00f3n del Stegodon pigmeo, hasta ahora el \u00fanico gran herb\u00edvoro conocido en la isla de Flores que sirvi\u00f3 de fuente de alimento para el hombre de Flores y otros animales.<\/p>\n<p>\u201cSi algo caus\u00f3 el descenso poblacional de este elefante primitivo, posiblemente pudo tener tambi\u00e9n un efecto adverso en estas otras especies\u201d, concluye el investigador.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 2003, los arque\u00f3logos hallaron los restos de un esqueleto humano de una mujer a unos seis metros de profundidad en el yacimiento indonesio de Liang Bua. 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