{"id":366,"date":"2016-03-21T16:51:18","date_gmt":"2016-03-21T15:51:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/?p=366"},"modified":"2016-03-21T23:16:44","modified_gmt":"2016-03-21T22:16:44","slug":"la-sangre-llega-las-rodillas-los-cruzados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/?p=366","title":{"rendered":"La sangre llega a las rodillas de los cruzados"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/wp-content\/uploads\/jerusalen-1099-1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-368 \" src=\"https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/wp-content\/uploads\/jerusalen-1099-1-300x254.jpg\" alt=\"Jerusalem\" width=\"253\" height=\"214\" srcset=\"https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/wp-content\/uploads\/jerusalen-1099-1-300x254.jpg 300w, https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/wp-content\/uploads\/jerusalen-1099-1.jpg 639w\" sizes=\"(max-width: 253px) 100vw, 253px\" \/><\/a>Un cronista y cl\u00e9rigo de la \u00e9poca, <strong>Raimond d&#8217;Aguilers<\/strong>, describe de primera mano la toma de Jerusal\u00e9n por los caballeros cruzados el 14 de junio de 1099 al ritmo de un reportaje period\u00edstico.<\/p>\n<p><strong><em>Historia Francorum qui ceperunt Iherusalem<\/em><\/strong>, as\u00ed se llama la cr\u00f3nica de Raimundo que se nos muestra plagada de detalles sangrientos. El ej\u00e9rcito enviado por el Papa Urbano II entr\u00f3 en Jerusal\u00e9n a sangre y fuego y, tras dar muerte a todos los habitantes musulmanes, ya fueran ancianos, mujeres o ni\u00f1os, quemaron vivos a unos dos mil jud\u00edos que se refugiaban en la sinagoga central de la ciudad. Uno de los hombres que particip\u00f3 en aquella masacre fue Raimundo de Aguilers, can\u00f3nigo de Puy, nos dej\u00f3 el espeluznante relato escrito en lat\u00edn y que no fue traducido al franc\u00e9s moderno hasta comienzos del siglo XIX por el erudito franc\u00e9s Fran\u00e7ois Guizot.<\/p>\n<blockquote><p>&#8230;est\u00e1bamos a punto de presenciar escenas maravillosas. Algunos de nuestros hombres (y esto fue lo m\u00e1s piadoso) les cortaban la cabeza a los enemigos; otros los abat\u00edan con flechas haci\u00e9ndolos caer desde lo alto de las torres; otros los torturaban un poco m\u00e1s, lanz\u00e1ndolos a las llamas. En las calles de la ciudad se ve\u00edan montones de cabezas, manos y pies. Hab\u00eda que ir sorteando cad\u00e1veres y caballos muertos. Pero esto fue insignificante en comparaci\u00f3n con lo sucedido en el templo de Salom\u00f3n&#8230;<\/p><\/blockquote>\n<p>Al igual que el an\u00f3nimo conocido como <em>Gesta Francorum<\/em>, la cr\u00f3nica de Raymond, que viajaba con el ej\u00e9rcito de Raimundo IV de Tolosa,\u00a0 a pesar de las limitaciones que supone un texto escrito bajo el patr\u00f3n mental de un cl\u00e9rigo del siglo XI-XII, es fundamental para entender que sucedi\u00f3 en aquella conquista y tiene un gran valor como fuente de informaci\u00f3n al tratarse del testimonio de un testigo presencial de los hechos, en particular sobre el desarrollo d\u00eda a d\u00eda de las expediciones, operaciones t\u00e1cticas y sobre el estado de \u00e1nimo del ej\u00e9rcito cruzado tal como iban pasando los d\u00edas.<\/p>\n<p>Un relato espeluznante que os aseguro que vale la pena leer.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<figure id=\"attachment_370\" aria-describedby=\"caption-attachment-370\" style=\"width: 301px\" class=\"wp-caption alignright\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-370 size-full\" src=\"https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/wp-content\/uploads\/jerusalen-1099-2.jpg\" alt=\"jerusalen-1099-2\" width=\"301\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/wp-content\/uploads\/jerusalen-1099-2.jpg 301w, https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/wp-content\/uploads\/jerusalen-1099-2-196x300.jpg 196w\" sizes=\"(max-width: 301px) 100vw, 301px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-370\" class=\"wp-caption-text\">Mapa del siglo XII: \u201cLa caballer\u00eda cristiana obliga a los sarracenos a retirarse bajo las murallas de Jerusal\u00e9n\u00bb.<\/figcaption><\/figure>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, nuestros hombres echaron a correr hacia las murallas con las m\u00e1quinas a rastras, pero los sarracenos hab\u00edan construido tantas m\u00e1quinas que dispon\u00edan de nueve por cada una de las nuestras. De este modo obstaculizaban nuestras acometidas. Era el noveno d\u00eda, fecha en que, seg\u00fan el sacerdote, \u00edbamos a conquistar la ciudad. (&#8230;)<\/p>\n<p>Nuestras m\u00e1quinas comenzaban a despedazarse pues eran alcanzadas por un gran n\u00famero de piedras, y nuestros hombres iban quedando atr\u00e1s, porque estaban muy cansados. Sin embargo, a\u00fan quedaba la compasi\u00f3n del Se\u00f1or, que nunca puede ser superada o conquistada, y siempre es un gran apoyo en la adversidad. (&#8230;)<\/p>\n<p>Dos mujeres lanzaban maleficios contra una de nuestras catapultas, pero de pronto una piedra las aplast\u00f3 a ellas y a tres esclavos, de modo que perdieron la vida y as\u00ed fueron conjuradas sus diab\u00f3licas maldiciones. Al mediod\u00eda nuestros hombres estaban muy desanimados. Estaban cansados y hab\u00edan agotado casi todas sus fuerzas. Todav\u00eda quedaban muchos soldados enemigos por cada uno de los nuestros; las murallas eran altas y resistentes, y los recursos y la habilidad del enemigo para reparar sus defensas parec\u00edan insuperables. Pero mientras vacil\u00e1bamos, indecisos, y el enemigo se regocijaba con nuestra turbaci\u00f3n, la gran misericordia de Dios nos dio fuerza, y convirti\u00f3 nuestras penas en alegr\u00eda, pues el Se\u00f1or no nos abandon\u00f3. Cuando nuestros estrategas celebraban una reuni\u00f3n para decidir si deb\u00edan retirar las m\u00e1quinas, pues algunas hab\u00edan ardido en llamas y otras estaban despedazadas, un caballero del Monte de los Olivos comenz\u00f3 a hacer se\u00f1ales con su escudo a los hombres del conde y a los dem\u00e1s para que avanzaran sobre las murallas. No se ha descubierto nunca qui\u00e9n era este caballero. Al ver su se\u00f1al nuestros hombres cobraron nuevos \u00e1nimos y algunos comenzaron a echar abajo las murallas (&#8230;).<\/p>\n<p>Nuestros arqueros comenzaron a lanzar saetas encendidas, y de esta manera detuvieron el ataque de los sarracenos contra las torres del duque y de los dos condes. (&#8230;)<\/p>\n<p>Esta lluvia de fuego hizo retroceder a los hombres que defend\u00edan A muralla. Entonces el conde solt\u00f3 el puente levadizo que proteg\u00eda un flanco de la torre y \u00e9ste cay\u00f3 sobre la muralla, y as\u00ed nuestros hombres lograron entrar en Jerusal\u00e9n, valiente y ferozmente. Entre los primeros se encontraban Trancredo y el duque de Lorranie, y fue incre\u00edble la cantidad de sangre que derramaron, los dem\u00e1s los siguieron, y los sarracenos comenzaron a sufrir. Sin embargo, aunque parezca extra\u00f1o, en este momento en que la ciudad hab\u00eda sido pr\u00e1cticamente conquistada por los francos, los sarracenos a\u00fan luchaban en el otro lado, donde el conde atacaba una muralla que le presentaba una tenaz resistencia.<\/p>\n<p>Pero ahora (&#8230;) est\u00e1bamos a punto de presenciar escenas maravillosas. Algunos de nuestros hombres (y esto fue lo m\u00e1s piadoso) les cortaban la cabeza a los enemigos; otros los abat\u00edan con flechas haci\u00e9ndolos caer desde lo alto de las torres; otros los torturaban un poco m\u00e1s, lanz\u00e1ndolos a las llamas. En las calles de la ciudad se ve\u00edan montones de cabezas, manos y pies. Hab\u00eda que ir sorteando cad\u00e1veres y caballos muertos. Pero esto fue insignificante en comparaci\u00f3n con lo sucedido en el templo de Salom\u00f3n, lugar donde se elevan c\u00e1nticos en alabanza de Dios. \u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 ah\u00ed? (&#8230;)<\/p>\n<p>Basta con decir que en el templo de Salom\u00f3n y en su porche la sangre llegaba a los hombres a las rodillas y las riendas de su cabalgadura. De hecho, fue una sentencia justa y espl\u00e9ndida de Dios que este templo quedara repleto de sangre de infieles, pues hab\u00eda sufrido sus blasfemias durante mucho tiempo. La ciudad estaba llena de cad\u00e1veres y de sangre.(&#8230;)<\/p>\n<p>Una vez conquistada la ciudad, se vio que hab\u00eda merecido la pena pasar tantas dificultades para poder contemplar los devotos peregrinos en el santo sepulcro. \u00a1Cu\u00e1nto se regocijaban de poder elevar nuevos c\u00e1nticos al Se\u00f1or! (&#8230;)<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n nuestros l\u00edderes (&#8230;) ordenaron que retiraran a todos los sarracenos muertos, porque el hedor era insoportable y toda la ciudad estaba llena de sus cad\u00e1veres, entonces los sarracenos supervivientes arrastraron a los ca\u00eddos fuera de la ciudad y los colocaron en pilas, altas como una casa. Nadie hab\u00eda visto nunca tal matanza de paganos, pues sus cuerpos formaban piras funerarias como monta\u00f1as, y nadie, salvo Dios, sabe cu\u00e1ntos murieron.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cronista y cl\u00e9rigo de la \u00e9poca, Raimond d&#8217;Aguilers, describe de primera mano la toma de Jerusal\u00e9n por los caballeros cruzados el 14 de junio de 1099 al ritmo de un reportaje period\u00edstico. Historia Francorum qui ceperunt Iherusalem, as\u00ed se llama la cr\u00f3nica de Raimundo que se nos muestra plagada de detalles sangrientos. 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