{"id":195,"date":"2014-06-18T14:06:03","date_gmt":"2014-06-18T12:06:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/?p=195"},"modified":"2014-06-18T14:11:36","modified_gmt":"2014-06-18T12:11:36","slug":"maraton-milciades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/?p=195","title":{"rendered":"Marat\u00f3n: Milc\u00edades vence a Dar\u00edo."},"content":{"rendered":"<p><em>Marat\u00f3n 490 a. C.<\/em> <img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-199\" src=\"https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/wp-content\/uploads\/Milciades-marathon.jpg\" alt=\"Milciades-marathon\" width=\"385\" height=\"223\" srcset=\"https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/wp-content\/uploads\/Milciades-marathon.jpg 618w, https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/wp-content\/uploads\/Milciades-marathon-300x173.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 385px) 100vw, 385px\" \/>&#8211; La noticia por la que muri\u00f3 Fid\u00edpides era crucial para la historia de Grecia. Poco m\u00e1s de 10,000 atenienses hab\u00edan plantado cara un ej\u00e9rcito de 70,000 persas y hab\u00edan ganado a pulso.<\/p>\n<p>Primeros d\u00edas de septiembre, un gran ej\u00e9rcito persa, al mando de los generales Datis y Artafernes, desembarca en la bah\u00eda de marat\u00f3n, a 32 km al nordeste de Atenas. Tiene un encargo muy concreto del rey Dar\u00edo: deb\u00edan conquistar la ciudad griega y volver con sus habitantes cargado de cadenas.<\/p>\n<p>Los atenienses, viendo invadido su territorio, se dirigen a la llanura de marat\u00f3n con el grueso de su ej\u00e9rcito y ocupan posiciones seguras. Ninguna otra ciudad estado de la H\u00e9lade se une a ellos para conjurar a la amenaza asi\u00e1tica, con la sola excepci\u00f3n de Platea (Beocia). Ni siquiera la peligrosa Esparta responde la petici\u00f3n de ayuda de Atenas. Est\u00e1n verdaderamente solos ante el peligro. Ellos eran los \u00fanicos griegos que acabaron enfrent\u00e1ndose al invasor.<\/p>\n<p>Aquel no era \u00fanicamente un choque entre dos ej\u00e9rcitos, sino tambi\u00e9n de dos mundos antag\u00f3nicos. Los b\u00e1rbaros -como calificaban los griegos a los persas -frente a la democracia, oriente frente occidente. El imperio persa era, entonces, la mayor potencia de Asia. Su creciente expansionismo amenaz\u00f3 a los intereses econ\u00f3micos y tambi\u00e9n la seguridad de los pueblos helenos. Grecia se encontraba en el centro una enorme tenaza: las tropas persas hab\u00edan dominado el sur, a la conquista de Egipto; el Norte, tras la ocupaci\u00f3n de Macedonia; y el este, al controlar la costa de Asia Menor y la ruta del Mar Negro. Hab\u00edan ido cayendo distintas islas del Egeo y s\u00f3lo faltaba que los persas atacaran Atenas. Su superioridad militar era manifiesta. Dar\u00edo disponiendo de una flota poderosa y lo que podr\u00edamos llamar una infanter\u00eda de marina para desembarcar y entrar inmediatamente en acci\u00f3n. Eran m\u00e1s numerosos que los atenienses (70,000 frente a s\u00f3lo 10,000) y contaban con su terrible unidad de \u00e9lite, los llamados inmortales. Los primeros d\u00edas, ambos ej\u00e9rcitos se dedicaron a reconocer el terreno. En las filas atenienses, las opiniones de los 10 generales que compart\u00edan el mando (los hac\u00edan de forma rotatoria) se hallaban divididas entre quienes eran partidarios aguardar acontecimientos y quienes propugnaban la acci\u00f3n inmediata. Milc\u00edades, el m\u00e1s influyente de estos \u00faltimos, presion\u00f3 al polemarco, Cal\u00edmaco, para que rompiese el desempate a favor de su propuesta de actuar cuanto antes. Lo consigui\u00f3 con un argumento convincente: \u00abqueda en tus manos, Cal\u00edmaco, condenar Atenas a la esclavitud o liberarla\u2026\u00bb. El jefe supremo vot\u00f3 entonces favor del ataque inmediato.<\/p>\n<p>El d\u00eda que correspond\u00eda a Milc\u00edades el mando rotatorio de las tropas, orden\u00f3 que el ej\u00e9rcito formar\u00e1 al alba en orden de batalla, procurando presentar un frente de longitud similar al del ej\u00e9rcito persa (unos 1500 m). Esto ten\u00eda un serio inconveniente: el centro de las fuerzas atenienses quedaba debilitado, pero a cambio le daba la posibilidad de actuar con unos fortalecidos flancos. Es decir, que esa estrategia convert\u00eda al ej\u00e9rcito heleno en lo m\u00e1s parecido a un cangrejo de pinzas largas y poderosas, el truco estaba en saber moverlas para tapar los persas. Los atenienses enfrentaban dificultades adicionales: la caballer\u00eda persa, que pod\u00eda desbaratar cualquier ataque griego; y el papel de los arqueros, cuya lluvia de flechas pod\u00eda impedir el avance atenienses. Milc\u00edades aprovech\u00f3 momento en el que los jinetes de Dar\u00edo a\u00fan no estaban presentes en la formaci\u00f3n enemiga, para lanzar su ataque. Respecto al riesgo de la lluvia de flechas, Milc\u00edades opt\u00f3 por una decisi\u00f3n casi suicida: orden\u00f3 sus infantes avanzar\u00e1n a paso r\u00e1pido contra los persas, para hacer a continuaci\u00f3n una carga a la carrera, con lo cual reducir\u00eda el tiempo en el que la falange griega se expon\u00eda y serv\u00eda de blanco a los arqueros persas.<\/p>\n<p>Los infantes iniciaron el trote en direcci\u00f3n hacia las fuerzas enemigas. Los atenienses cubrieron en poco tiempo los 2 km y medio que les separaba de la muralla de soldados persas y el choque frontal fue especialmente violento. La debilidad de centro griego pronto se tradujo, tal y como previsto, en su desmoronamiento; los persas iniciaron la persecuci\u00f3n de los helenos y, en ese momento, las alas griegas, mucho m\u00e1s compactas, consiguieron imponerse a los flancos de Dar\u00edo iniciando una maniobra envolvente sobre ellos y obligando a sus integrantes a una alocada huida hasta sus naves. La estrategia de cangrejo hab\u00eda funcionado. Acto seguido, los atenienses fueron cerrando el cerco sobre el centro del ej\u00e9rcito persa que, sorprendido en una posici\u00f3n desfavorable (es decir, por los flancos y la retaguardia), fue duramente castigado antes de darse a la fuga. Perseguidos por los griegos, los persas sucumbieron a miles en las marismas que bordeaban la llanura de Marat\u00f3n. Especialmente angustioso fue el reembarque en sus naves. Los griegos se hicieron con siete de los barcos y dieron muerte numerosos persas que trataban de llegar al resto de la flota.<\/p>\n<p>Aqu\u00e9lla fue la primera gran derrota persa, que los escritores griegos se encargaron de magnificar, y supuso el principio del fin de la hegemon\u00eda asi\u00e1tica sobre el mar Egeo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marat\u00f3n 490 a. C. &#8211; La noticia por la que muri\u00f3 Fid\u00edpides era crucial para la historia de Grecia. 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