{"id":1,"date":"2014-05-21T23:30:43","date_gmt":"2014-05-21T21:30:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/?p=1"},"modified":"2014-06-17T22:50:33","modified_gmt":"2014-06-17T20:50:33","slug":"historia-del-antiguo-egipto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/?p=1","title":{"rendered":"Egipto Antiguo y su historia"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_116\" aria-describedby=\"caption-attachment-116\" style=\"width: 240px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-116 size-full\" src=\"https:\/\/www.historiayarqueologia.net\/wp-content\/uploads\/esfinge_enterrada.jpg\" alt=\"Esfinge sepultada bajo las arenas.\" width=\"240\" height=\"196\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-116\" class=\"wp-caption-text\">Esfinge sepultada bajo las arenas.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Ya en las tinieblas de la prehistoria, hace m\u00e1s de 10.000 a\u00f1os, empez\u00f3 el hombre a aposentarse en el largo valle que el Nilo encinta. Alimentada por el r\u00edo vivificante, la tierra prosper\u00f3 y, en el cuarto milenio antes de Cristo, floreci\u00f3 espl\u00e9ndida con el primero de los faraones y vivi\u00f3 en esplendor durante 27 siglos de historia antigua.<\/p>\n<p>Egipto era antiguo aun para los antiguos. Fue una gran naci\u00f3n mil a\u00f1os antes de que los minoicos de Creta construyeran su palacio de Cnosos y unos 900 a\u00f1os antes de que los israelitas siguieran a Mois\u00e9s cuando los liber\u00f3 de la esclavitud. Floreci\u00f3 cuando a orillas del T\u00edber viv\u00edan a\u00fan en chozas las tribus latinas. Los griegos y los romanos de hace 2000 a\u00f1os ve\u00edan a Egipto como vemos nosotros las ruinas de Grecia y de Roma.<\/p>\n<p>El gran historiador griego Herodoto recorrio el antiguo Egipto en el siglo V a. de C. y habl\u00f3 de \u00abmaravillas en n\u00famero mayor que las de cualquier otra tierra, y obras grandes sobre toda ponderaci\u00f3n\u00bb. Otros escritores posteriores corroboraron su aserto. Al viajar por el Nilo, pasaron frente a los imponentes t\u00famulos de las pir\u00e1mides, por las avenidas de esfinges, bajo los esbeltos obeliscos. Se sintieron empeque\u00f1ecidos ante las abrumadoras figuras de piedra y quedaron intrigados por los enigm\u00e1ticos jerogl\u00edficos que cubr\u00edan los muros de los templos de Egipto.<\/p>\n<p>El hombre moderno conoce muchas civilizaciones vetustas y admirables, algunas de ellas con or\u00edgenes brumosos y triunfos que impresionan, pero \u00bf qu\u00e9 tiene Egipto para ocupar un lugar aparte?<\/p>\n<p>Por un lado, Egipto fue una de las primeras, entre las viejas tierras, que supo urdir los hilos de la civilizaci\u00f3n en una cultura en verdad impresionante. y es m\u00e1s: conservo inco1umes sus logros durante m\u00e1s de dos milenios y medio, esto es, en un lapso que tiene muy pocos paralelos en la \u00e9pica de la humanidad.<\/p>\n<p>La naturaleza favoreci\u00f3 a Egipto. Las primeras civilizaciones de Mesopotamia vivieron en una llanura abierta y tuvieron que gastar buena dosis de sus energ\u00edas en defenderse unas de otras. Palestina, m\u00e1s a occidente, estaba desamparada en gran parte y era tentadora presa para los invasores. En Egipto la situaci\u00f3n fue otra. La barrera de los desiertos bordeaba al Valle del Nilo y disuad\u00eda de cualquier in- tenci6n invasora; el pueblo viv\u00eda con relativa seguridad. Las tribus dispersas que compart\u00edan el r\u00edo se mezclaban en las aldeas en vez de luchar unas conn otras; los poblados aprendieron a cooperar para regularizar el desbordamiento anual del r\u00edo de forma j que todos pudieran cosechar con abundancia.<\/p>\n<p>Cooperar significa organizarse. Y fue el don de la organizaci\u00f3n, quiz\u00e1 m\u00e1s que cualquier otro factor aisladamente considerado, lo que permiti\u00f3 a Egipto erigir un Estado dominante y duradero.<\/p>\n<h2>Los Inicios de Egipto<\/h2>\n<p>El primer movimiento importante en este sentido se produjo hacia el a\u00f1o 3100 a. de C. En esa \u00e9poca el pueblo egipcio, dividido hasta entonces en dos tierras, el Alto y el Bajo Egipto, se encontr\u00f3 sometido a un solo monarca: era la primera de 30 dinast\u00edas de faraones que vinieron despu\u00e9s. As\u00ed se convirti\u00f3 en la primera naci\u00f3n unificada del mundo y dio un paso decisivo para constituir una civilizaci\u00f3n estable. Con las dos primeras dinast\u00edas, que abarcaron unos 400 a\u00f1os, Egipto sali\u00f3 de la oscuridad prehistorica para entrar en la plena luz de la historia. A partir de entonces se suceden sus m\u00e1s grandes siglos.<\/p>\n<p>Est\u00e1n divididos en tres \u00e9pocas principales: el Imperio Antiguo, el Imperio Medio y el Imperio Nuevo, separados por dos per\u00edodos intermedios durante los cuales la suerte del pa\u00eds fue temporalmente adversa. Cada uno de los tres Imperios se caracteriz\u00f3 por realizaciones propias. El Imperio Antiguo de Egipto, que dur\u00f3 aproximadamente de 2700 a 2200 a. de C., fue el per\u00edodo de las grandes pir\u00e1mides. Con el Imperio Medio, poco m\u00e1s o menos desde el a\u00f1o 2000 hasta el 1800 a. de C., Egipto disfrut\u00f3 de una fuerza pol\u00edtica cada vez mayor y de dilatados horizontes econ\u00f3micos. El Imperio Nuevo, que comenz\u00f3 hacia 1600 a. de C., presenci\u00f3 el cenit del poder\u00edo pol\u00edtico nacional y la adquisici\u00f3n de un imperio, sobre todo en Asia. Cuando termin6 el Nuevo Imperio, aproximadamente en 1100 a. de C., pasaron los d\u00edas de Egipto como gran naci\u00f3n, aunque los faraones, entremezclados con conquistadores extranjeros, siguieron ocupando el trono hasta el siglo IV a. de C.<\/p>\n<p>La unicidad de la civilizaci\u00f3n egipcia empez\u00f3 a perfilarse ya durante los primeros faraones. Las estructuras pol\u00edtica y social cristalizaron pronto en la forma que ivan a conservar pocas interrupciones, a partir de entonces. De hecho y de derecho la fuente capital de todo poder estaba en el gobernante. Agraciado con la doble funci\u00f3n de rey y de dios, ocupaba la cumbre de la sociedad. Lo apoyaban los altos funcionarios en quienes delegaba su autoridad. Por debajo de \u00e9stos hab\u00eda una burocracia numerosa que descansaba en las anchas espaldas de los obreros y campesinos.<\/p>\n<p>El despertar de Egipto lleg\u00f3 acompa\u00f1ado por la introducci\u00f3n de la escritura, indispensable elemento para que el gobierno centralizado tuviera \u00e9xito. Gracias a ella se pudo llevar estad\u00edsticas, promulgar \u00f3rdenes y consignar la historia. Los autores de poemas, cr\u00f3nicas, ensayos y narraciones pudieron entonces confiar sus obras al papiro en vez de hacerlo a la memoria; as\u00ed naci\u00f3 la literatura egipcia. Los m\u00e9todos de c\u00e1lculo vinieron a la par que la escritura. Se logr\u00f3 calcular los impuestos con precisi\u00f3n, levantar censos de las tierras, medir pesos y distancias y contar el tiempo. Podr\u00edamos decir que la ciencia m\u00e9dica se inici\u00f3 en Egipto. Aunque los conocimientos de los egipcios estaban te\u00f1idos a veces de magia, sus m\u00e9dicos y cirujanos lograron renombre internacional en la Antig\u00fcedad, y no sin raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Hip\u00f3crates de Cos, padre de la moderna medicina, reconoci\u00f3 en el siglo 1 V a. de C. su deuda con Egipto, y lo mismo hizo el famoso anatomista romano Galeno unos 700 a\u00f1os l despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Como todo el poder emanaba de una sola fuente y cabeza, fue posible reunir la mano de obra necesaria para dome\u00f1ar al Nilo. Con los primeros faraones se emprendieron grandes obras de riego; se construy\u00f3 un ancho sistema de canales para llevar el agua a los campos; se embals\u00f3 el r\u00edo con una serie ) de diques y se pusieron en cultivo miles de hect\u00e1reas.<\/p>\n<p>Conforme iba ensanch\u00e1ndose la verde franja de las tierras cultivadas a lo largo del r\u00edo, aumentaba tambi\u00e9n la riqueza material de aquella civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2600 a. de C. se aventuraban regular- i- mente en el mar Rojo y en el Mediterr\u00e1neo oriental a naves comerciales de Egipto cargadas de lentejas, tejidos, papiros y otros productos del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Los mercaderes penetraban al sur por tierra hasta muy al interior de Nubia. Florecieron ciudades a la orilla del Nilo y se enriquecieron con los tesoros de Africa y del antiguo Oriente: cobre, bronce, oro y plata, marfil y maderas preciosas, lapisl\u00e1zuli y turquesas, mirra y especias, pieles de animales ex\u00f3ticos y plumas de avestruz.<\/p>\n<p>Con celeridad espectacular surgi\u00f3 una arquitectura digna de reyes y dioses. No hab\u00eda transcurrido un siglo despu\u00e9s que el primer fara\u00f3n del Imperio Antiguo ocup\u00f3 el trono cuando los constructores egipcios pasaron de los ladrillos de adobe a las complicadas construcciones de piedra, y sus artesanos se cuentan entre los primeros que lograron dominar tan dif\u00edcil t\u00e9cnica. La misma autoridad omnipotente que dispuso el trabajo de masas humanas para el riego, pudo reclutar brazos sin n\u00famero para labrar y preparar enormes bloques de piedra, y transportarlos a lugares situados a la orilla del Nilo. En el breve lapso de 200 a\u00f1os, poco m\u00e1s o menos, los constructores de Egipto hab\u00edan llegado a dominar el nuevo material hasta el punto de erigir las pir\u00e1mides de Gizeh, maravillas del mundo antiguo, y los m\u00e1s gigantescos sepulcros reales de todos los tiempos.<\/p>\n<p>En los siglos siguientes, desde el Delta, cerca del Mediterr\u00e1neo, hasta la Baja Nubia, unos 1300 kil\u00f3metros al sur, los arquitectos egipcios flanquearon el r\u00edo de monumentos p\u00e9treos que figuran entre los m\u00e1s impresionantes de cualquier \u00e9poca.<\/p>\n<p>La pintura floreci\u00f3 en el Egipto y sigui\u00f3 los pasos de la arquitectura. Desde los tiempos prehist\u00f3ricos los artesanos del Nilo hab\u00edan desplegado un gran sentido de la belleza y la simetr\u00eda, y lo aplicaron hasta los objetos m\u00e1s utilitarios: cuchillos de pedernal, vasijas de piedra o de cer\u00e1mica, agujas y peines de hueso o de concha. Con la llegada de los faraones cuaj\u00f3 este af\u00e1n est\u00e9tico en un arte maduro, caracter\u00edsticamente egipcio por su concepci\u00f3n y su \u00edndole. Durante otros 3000 a\u00f1os Egipto produjo un arte gracioso y espiritual (que sirvi\u00f3, entre otras cosas, para inspirar a los grandes escultores y pintores griegos nacidos muchos siglos despues).<\/p>\n<p>Los escultores labraron im\u00e1genes colosales de impasibles dioses o gobernantes de piedra, y tallaron retratos de tama\u00f1o natural sobre la roca, la madera y el cobre. Los pintores a\u00f1adieron vivaces pigmentos a las obras de los escultores, cubrieron los muros de los templos con majestuosas escenas oficiales y religiosas, decoraron lugares y tumbas con animados frescos. Los edificios notables de los antiguos egipcios relumbraban por su policrom\u00eda.<\/p>\n<p>Los viajeros de afuera que llegaron al Valle del Nilo mucho despu\u00e9s de haber pasado su apogeo aquella civilizaci\u00f3n, consideraban a los egipcios como seres misteriosos e insondables. En las \u00e9pocas posteriores, juzgando por las calladas tumbas y los monumentos gigantescos, dedujeron que debi\u00f3 ser un pueblo sombr\u00edo, oprimido, obsesionado por la idea de la muerte y condenado para siempre a arrastrar enormes piedras bajo el l\u00e1tigo cruel del capataz.<\/p>\n<p>Hoy sabemos que esta imagen es totalmente falsa. Lejos de ser f\u00fanebres y oprimidos, los egipcios eran gente sociable y alegre, y fueron de los m\u00e1s industriosos pueblos antiguos. Enamorados de la vida, concibieron la muerte tan s\u00f3lo como venturosa continuaci\u00f3n del vivir terrenal y la vida, en general, era amable en Egipto durante el reinado de los faraones. A veces la trastornaban las guerras, la intranquilidad pol\u00edtica o el hambre, pero en tiempos normales transcurr\u00eda serenamente. La suerte de los campesinos, aunque dura, no carec\u00eda de compensaciones. El agricultor egipcio conoc\u00eda m\u00e1s seguridad y ten\u00eda menos preocupaciones que sus semejantes de tierras peri\u00f3dicamente devastadas por conquistadores extranjeros. Es verdad que viv\u00eda labrando los campos de otro, pero el suelo que cultivaba les daba a \u00e9l y a su familia el frugal sustento de cada d\u00eda, y el r\u00edo era generoso al proveerlo de peces. Durante los meses en que el desbordamiento del Nilo imped\u00eda labrar los campos, quiz\u00e1 lo llamaran para trabajar en las canteras o en alguna de las obras del fara\u00f3n. Pero por otra parte la \u00e9poca de la inundaci\u00f3n era temporada de fiestas, y todo trabajo cesaba el tiempo suficiente para permitirle celebrar con otros las grandes solemnidades religiosas<\/p>\n<p>El noble que controlaba la tierra labrada por los campesinos viv\u00eda con bastante lujo. Si era un funcionario de alta categor\u00eda, su casa &#8211; urbana o campestre- sol\u00eda ser tambi\u00e9n de ladrillos de adobe, a la usanza de los egipcios en toda su arquitectura dom\u00e9stica, desde las chozas hasta los palacios, pero estar\u00eda probablemente en un jard\u00edn natural y cercada por un alto muro. Su encalada blancura y su p\u00f3rtico se reflejar\u00edan en un gran estanque lleno de peces y cubierto de hojas de loto.<\/p>\n<p>Se recib\u00eda a los visitantes en un sal\u00f3n central en tomo al cual hab\u00eda salas p\u00fablicas m\u00e1s peque\u00f1as, cuartos de hu\u00e9spedes y, por fin, las habitaciones privadas de la familia. Los c\u00f3modos muebles &#8211; sof\u00e1s, mesas, sillas, camas, arcas y cortinajes de colores- son testimonio de la habilidad de los artesanos egipcios. Los que viv\u00edan en el palacio real disfrutaban de una vida de esplendor. Por los anchos patios, las salas decoradas y los corredores adornados con frisos de tejas de cer\u00e1mica, flu\u00eda la incesante actividad de los negocios imperiales. Sacerdotes de cabeza rasurada, altos dignatarios y oficiales del ej\u00e9rcito, todos iban y ven\u00edan para tratar asuntos interiores, exteriores y religiosos. Llegaban los pr\u00edncipes vasallos de Siria y Palestina, acompa\u00f1ados muchas veces por pintorescas comitivas. Sobre un estrado, en un majestuoso sal\u00f3n de columnas, se alzaba el trono que ocupaba el rey y dios, rodeado por su guardia personal y asistido por los cortesanos.<\/p>\n<p>All\u00ed recib\u00eda a los embajadores de las cortes de Babilonia, Creta, los hititas y otras naciones; y recib\u00eda tambi\u00e9n los ricos tributos que le llevaban los caudillos reci\u00e9n sometidos, que vest\u00edan ropas ex\u00f3ticas.<\/p>\n<p>Apartadas del fausto de la corte quedaban las habitaciones privadas del fara\u00f3n: el vestidor, el dormitorio y el cuarto de ba\u00f1o, y las viviendas anexas del har\u00e9n real. El \u00abBalc\u00f3n de las Apariciones\u00bb estaba m\u00e1s all\u00e1. Desde aquel lugar, en las ocasiones festivas o solemnes, el monarca se mostraba a las muchedumbres reunidas en un patio que quedaba abajo, repart\u00eda sus dones y confer\u00eda regalos y honores a los merecedores.<\/p>\n<p>Aunque sumamente alejada en lo pasado, conocemos mejor la civilizaci\u00f3n del viejo Egipto que la de cualquier otra naci\u00f3n de la Antig\u00fcedad. El Antiguo Testamento abunda en referencias a Egipto. Adem\u00e1s, la historia y la literatura escritas por los egipcios mismos se han conservado en la piedra de los monumentos y en los rollos de papiro.<\/p>\n<p>El fundamental af\u00e1n conservador de los antiguos egipcios ayud\u00f3 tambi\u00e9n a salvaguardar los testimonios de su civilizaci\u00f3n. Aunque en sus \u00faltimos d\u00edas estuvieron sometidos a gobernantes extra\u00f1os y asaltados en todos sus flancos por influencias extranjeras, se aferraron tenazmente a las costumbres y creencias de su pasado. A eso se debe que muchos restos de su cultura han perdurado virtualmente intactos casi hasta los tiempos modernos, para regocijo de los historiadores del mundo occidental, que los pudieron observar directamente.<\/p>\n<p>A los mismos egipcios se debe la conservaci\u00f3n de muchos artefactos de su cultura por la peculiar actitud que tomaron ante la muerte. Puesto que consideraban el m\u00e1s all\u00e1 como una prolongaci\u00f3n de la vida, se preparaban con mucho cuidado para ese tr\u00e1nsito. Cualquiera que tuviese los medios, constru\u00eda su propia tumba sin ahorrar esfuerzos ni gastos para abastecerla de las muchas cosas reputadas indispensables para la vida posterior. La geograf\u00eda y el clima colaboraron en este proceso de conservaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La mayor parte de las tierras que rodean al Nilo son desiertos, donde llueve poco o nada. Los restos del pasado, cubiertos por arena seca, duraron milenios sin sufrir alteraci\u00f3n. Hasta los materiales m\u00e1s caducos telas delicadas, art\u00edculos de madera fr\u00e1gil, papiros- sobrevivieron relativamente indemnes. Como resultado de estos dos factores &#8211; religi\u00f3n y clima -, Egipto sigui\u00f3 siendo un almac\u00e9n enorme y singular de antig\u00fcedades.<\/p>\n<p>Sus artefactos llenan todos los per\u00edodos, desde la prehistoria hasta la era mundana y suntuosa de los faraones. Las escenas pintadas en las paredes de la tumbas a partir de los prime- res tiempos din\u00e1sticos describen fielmente los muchos detalles de la vida egipcia. La variedad de temas tratados va desde las m\u00e1s bajas tareas de los peones y criados, o desde los juegos inocentes de los ni\u00f1os, hasta la pompa y las ceremonias con que se rodeaba a dioses y reyes. En modelos peque\u00f1os de madera se reproducen casas, barcos, soldados con equipo de guerra, carniceros, panaderos y cerveceros en sus tiendas. Aunque los efectos descubiertos en las tumbas -vestidos, instrumentos musicales, muebles, adornos personales, herramientas y armas- eran para uso del muerto, todos ellos arrojan mucha luz sobre la manera de vivir.<\/p>\n<p>No obstante, despu\u00e9s de la ruina de la civilizaci\u00f3n egipcia pasaron muchos a\u00f1os sin que nadie viera lo que alumbraba esa luz. Durante la Edad Media y el Renacimiento las pocas antig\u00fcedades egipcias que llegaron a Europa se sol\u00edan considerar como simples curiosidades incomprensibles.<\/p>\n<p>Hasta el a\u00f1o 1798, cuando Napole\u00f3n se lanz\u00f3 a la conquista de Egipto, no empez\u00f3 a levantarse el velo. Acompa\u00f1ando a las tropas napole\u00f3nicas iba un grupito de sabios dispuesto a estudiar el Valle del Nilo y por obra suya empez\u00f3 a tomar forma el cuadro de un pueblo vivaz y habilidoso. Cuando uno de los oficiales de Napole\u00f3n descubri\u00f3 la piedra llamada de Rosetta &#8211; fragmento de una estela inscrita con caracteres jerogl\u00edficos, dem\u00f3ticos y griegos -, se pudo contar por fin con la clave para recuperar el tesoro perdido de la historia egipcia. El texto biling\u00fce de la piedra de Rosetta permiti\u00f3 al fil\u00f3logo Jean Francois Champollion (que hab\u00eda dedicado a\u00f1os al estudio de los idiomas antiguos) anunciar en 1822 que hab\u00eda quedado resuelto el enigma de los jerogl\u00edficos: por primera vez se pudieron leer las pictograf\u00edas.<\/p>\n<p>Pero tan pronto como Egipto empez\u00f3 a hablar por s\u00ed mismo, el relato de su historia qued\u00f3 interrumpido repentina y temporalmente por la intervenci\u00f3n de v\u00e1ndalos insensatos. Toda Europa ard\u00eda en deseos de adquirir antig\u00fcedades egipcias. La herencia de los faraones fue expoliada sin misericordia; los fragmentos de arquitectura, las estatuas, las momias, los papiros y los objetos de las tumbas fueron a parar, al mayoreo, a museos y colecciones privadas. Era un mercado regido por la demanda, y los m\u00e9todos que usaban los cazadores de reliquias fueron rudos, muchas veces no mejores que el saqueo descarado. Un aventurero italiano convertido en arque\u00f3logo, por ejemplo, se abri\u00f3 camino hasta las tumbas con un ariete, e inform\u00f3 que \u00aba cada paso que yo daba encontraba una momia\u00bb. Lo que la arena seca hab\u00eda conservado durante milenios, pereci\u00f3 en segundos por la codicia y la premura humanas.<\/p>\n<p>Las autoridades egipcias se convencieron por fin de que deb\u00edan proteger la menguante herencia de sus antepasados. En 1858, a instancias del ex c\u00f3nsul Fernando de Lesseps (el mismo franc\u00e9s que m\u00e1s tarde abri\u00f3 el canal de Suez), nombraron primer conservador de los monumentos egipcios a un experimentado arque\u00f3logo franc\u00e9s, Auguste Mariette. Con el pleno control de las antig\u00fcedades en sus manos y con el apoyo del gobierno, Mariette logr\u00f3 poner fin al saqueo de tumbas y templos, y gracias a \u00e9l se echaron los cimientos del actual Museo de El Cairo, que alberga tantos tesoros del pasado y sin embargo, incluso Mariette y su sucesor franc\u00e9s Gaston Maspero fueron, si los juzgamos con el criterio moderno, inexplicablemente descuidados al excavar los lugares de importancia arqueol\u00f3gica. Hasta William Matthew Flinders Petrie, egipt\u00f3logo ingl\u00e9s relativamente desconocido y autodidacto en gran parte, que lleg\u00f3 en 1880 a Egipto, no se empezaron las excavaciones cuidadosa y ordenadamente.<\/p>\n<p>Para Petrie, la arqueolog\u00eda no era simplemente cavar en busca de tesoros, sino medio para reconstruir la vida de un pueblo, tanto del humilde como del opulento, que hab\u00eda enterrado a sus reyes con tal esplendor. Petrie cambi\u00f3 el ariete por el pincel de pelo de camello y el libro de anotaciones. Howard Carter, ingl\u00e9s tambi\u00e9n y ex alumno de Petrie, descubridor de la tumba de Tutankham\u00f3n y su agradable tesoro en 1922, aprendi\u00f3 tan bien la lecci\u00f3n de Petrie que tard\u00f3 ocho a\u00f1os en sacar e inventariar los cientos de ricos objetos apilados en las cuatro c\u00e1maras menores de la tumba.<\/p>\n<p>Desde la \u00e9poca de Petrie, gracias a la labor minuciosa de los eruditos y arque\u00f3logos de Francia, Inglaterra, Alemania, los Estados Unidos y otras naciones, se ha revelado gran parte del misterio del Egipto antiguo. Su pueblo y su cultura aparecen ahora como lo que son: como una de las grandes civilizaciones que ha conocido el mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya en las tinieblas de la prehistoria, hace m\u00e1s de 10.000 a\u00f1os, empez\u00f3 el hombre a aposentarse en el largo valle que el Nilo encinta. 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