¿Quién es el homo floresiensis? por Alma Leonor

¿Quién es el homo floresiensis? por Alma Leonor

Reconstrucción femenina de un homo floresiensis

Pocas cosas sabemos con certeza de la Prehistoria del hombre salvo, quizá, su origen africano, como ya adelantara Charles Darwin hace más de un siglo:

Podemos, pues, con gran probabilidad afirmar que África fue antes habitada por especies que ya no existen, que eran muy parecidas al gorila o al chimpancé; y como quiera que estas dos especies son las que más se asemejan al hombre, es también probables que nuestros antecesores habitaran África más bien que otro continente alguno.
Charles Darwin “El origen del hombre” (1871)

Sin embargo, con los últimos adelantos en investigación genética y gracias a los muchos descubrimientos arqueológicos recientes, podemos afirmar que nunca supimos tanto y, a la vez, tan poco de la prehistoria del hombre como en el momento actual. Cada nuevo descubrimiento abre mil incógnitas más. Por ejemplo, con el hallazgo del Homínido de Denisova hallado en Siberia o con el descubrimiento del Hombre de Flores en una remota isla al sur de Indonesia, que están revolucionando todos los conocimientos sobre evolución humana adquiridos hasta la fecha. En el caso del Homo floresiensis, además, otras muchas incógnitas se vienen a sumar a la de su extraña configuración morfológica.

Todos los investigadores, desde el mismo día de su hallazgo, allá por los años 2003/2004, se preguntaron muchas cosas sobre este extraño ser, pero sobre todo, se preguntaron cómo es posible que llegara hasta allí. Siguiendo la estela de su curiosidad, empecemos, pues, por conocer un poco más de los movimientos prehistóricos humanos desde África.

Las migraciones de los homínidos

Empezando entonces por la certeza del origen africano del hombre ―algo a día de hoy no cuestionado por ninguna aportación científica reciente―, podemos afirmar que las Migraciones, precisamente las migraciones, fueron el primer comportamiento colectivo y el más importante para el desarrollo de los homínidos que llegaron así a habitar todo el planeta. Porque hubo más de una. Hubo más de una migración y hubo más de una especie humana cohabitando a la vez. Hoy, se estima que pudieron ser hasta cuatro los homínidos que llegaron a convivir en algún momento en el tiempo y/o en el espacio, siendo solamente uno de ellos el que les sobrevivió a todos, el Hombre Moderno (Homo sapiens sapiens).

Sin embargo, no fue una supervivencia gratuita, ya que en nuestro ADN quedó la impronta de, al menos, dos de esas especies, el Homo neanderthalensis ―un mínimo 2% pero con importantes consecuencias― y el Homo denisoviensis, el más reciente hallazgo arqueológico y genético en la larga lista de la evolución humana (descubierto en el año 2008 en la cueva del mismo nombre, en las montañas de Altai en Siberia, Rusia). El cuarto Homo en convivir con ellos en algún momento, pudo ser ―aún no hay datos definitivos― el Homo erectus, actualmente una de las joyas de la paleoantropología por las enormes posibilidades que su estudio puede proporcionar en el avance hacia la comprensión de la evolución humana.

El Homo erectus africano, de una antigüedad de entre 1,9/1,8 millones de años, era conocido ya en Asia por unos hallazgos localizados a finales del siglo XIX ―concretamente en 1890― en la isla de Java y también en China. Se le dio inicialmente el nombre de Pitecántropo u Hombre de Java y cuando aparecieron los fósiles de China ―unos fósiles, por cierto, perdidos durante la Segunda Guerra Mundial―, se le llamó Sinántropo.

Homo erectus (Pitecántropo) y Homo ergaster (Sinántropo)

Ya entonces, el erectus originaba más preguntas que respuestas para la ciencia antropológica. Estos fósiles chinos sirvieron para alimentar la teoría de un origen asiático del hombre en lugar de africano, pero se concluyó el asunto ―de forma un tanto salomónica― otorgando el nombre de ergaster al ejemplar africano y erectus al asiático ―pudieron diversificarse solo hace un millón de años― en tanto no se aclaraba bien su posición en la línea evolutiva. El primer Sinántropo encontrado, llamado Homo erectus pekinensis, se tiene, incluso, por una subespecie de erectus, propia solo de China.

Se consideró en su momento que la primera migración de erectus desde África tuvo que suceder al menos hace dos millones de años. Estos que salen estaban poco evolucionados y sus herramientas eran primitivas, pero los que se quedaron en África evolucionan hasta dar lugar al Hombre Moderno hace entre 140.000 y 200.000 años, que es el que emigró posteriormente desde África para poblar el mundo, ya con unas herramientas más elaboradas y unos logros cognitivos de mayor alcance.

Estas “excusiones”, estas migraciones de los Homos africanos, están bastante documentadas ―nunca totalmente― con evidencias fósiles, antropológicas, microbiológicas, genéticas y hasta evidencias “paleolingüísticas” en unos estratos más avanzados de tiempo. Algún día, con todos estos datos y los muchos que se están consiguiendo en la actualidad, se podrá llegar a establecer las rutas de las muchas ―porque hubo varias― migraciones de homínidos desde África y entre este continente y el asiático ―de donde también procede el Hombre de Denisova―, para acabar recalando en Europa en una fecha aún indeterminada, pero también antigua, hacia el final del Plioceno.

Con una cronología siempre aproximada, basada en las investigaciones existentes hasta la fecha ―y continuamente cambiantes―, se sabe que los Humanos Modernos llegaron a Oriente Próximo hace unos 50.000 años, y desde ahí se dividieron en dos direcciones: unos, alcanzan Francia y España hace entre 30.000/41.000 años; mientras que, de forma relativamente más rápida, por el otro lado atraviesan Asia y llegan a Australia hace entre 50.000/40.000 años. Es decir, el continente Asiático y Australia, fueron poblados antes que Europa y, posiblemente, por más de una oleada migratoria. Pero para llegar a estas tierras asiáticas ignotas, tuvieron que, necesariamente, utilizar rutas marinas. Y es aquí donde ya empiezan las preguntas más difíciles. ¿Cómo lo hicieron?

Descubriendo al Hombre de Flores

Una población asiática en las islas de Java ―donde se encontró al Homo erectus―, Filipinas, Borneo, Sumatra…, es relativamente factible. Pero una migración al continente de Oceanía ―islas Célebes, Malucas, Australia, Timor, Flores…―, presenta una gran dificultad marina casi imposible de sortear: las corrientes oceánicas de la llamada Línea de Wallace, una especie de “línea imaginaria” ―y no tanto, se corresponde con una sima submarina producida por los movimientos tectónicos entre las placas de Australasia y Eurasia― complicada de atravesar y mucho más si solo se disponía de embarcaciones precarias.

Pero es que, además, esta “barrera” también ha producido una diferencia biológica entre las especies de flora y fauna de uno y otro lado, lo que evidencia no solo una evolución diferente, sino también, que esa evolución se produjo una a espaldas de la otra. Esa “línea” de Wallace ―se ha terminado por definir mucho y ahora se habla también de otras, como la de Huxley, Lydekker, Weber…―, en aquella época de expansión de los homínidos era ―siempre hay que decir, prácticamente― infranqueable.

Pero, sin saber todavía muy bien cómo, hubo homínidos que lo lograron. Una forma moderna de erectus posiblemente, y hace incluso más tiempo, unos 90.000 años… como mínimo, aunque recientes artículos en la revista Nature (1) Nature 534, 245–248 (09 June 2016)., sitúan la primera llegada hace unos 700.000 años.

Yacimiento de la cueva de Liang Bua (Smithsonian Institute)

En el año 2003, un grupo de investigadores ―hay una extensa actividad investigadora en las islas de Java, Sumatra, Sulawesi, etc.― descubre en la Cueva de Liang Bua, en la isla de Flores, en la parte más austral de la Línea de Wallace, un espécimen fósil de un individuo que, según todo lo que se sabía de evolución humana hasta la fecha, simplemente no podía estar allí. Dieron a conocer su descubrimiento en el año 2004 y le llamaron Homo floresiensis, el Hombre de Flores. Y entonces se desató la locura.

En primer lugar, el descubrimiento se hizo en un estrato datado entre unos 90.000 y 13.000 años, y los restos fueron datados aproximadamente entre hace 50.000 y 12.000 años, según las primeras estimaciones, hoy superadas. Las herramientas de piedra asociadas, por su parte, alcanzaron unas fechas reveladoras: no más recientes de hace 50.000 años. Por lo tanto, esa población humana era más antigua que el resto de poblaciones de los alrededores. Era (casi) imposible.

La sorpresa del equipo de investigadores australianos ―dirigidos por el paleontólogo Peter Brown― en aquella cueva debió de ser mayúscula. El esqueleto nombrado como “LB1”, el más completo ―de un total de restos de nueve individuos―, era de un espécimen hembra, de muy poca altura, como de un metro ―la altura de un niño de unos 3-4 años aproximadamente―, y de unos 25/28 kilos de peso. Era un ejemplar demasiado pequeño. Ni siquiera los pigmeos son tan bajitos ―los africanos actuales pueden llegar a 1,5 m y los asiáticos entre 1,37 y 1,40― y, además, sus brazos eran extrañamente largos, lo que resultaba incompatible con un posible caso de enanismo. Enseguida fueron apodados como “Hobbits”.

Pero la mayor sorpresa la iba a proporcionar su cerebro, muy pequeño, de unos 380 cc aproximadamente. El cerebro del erectus alcanzó los 980 cc, el de los sapiens 1350 cc, el de los Neandertales 1600/1700 cc y, por comparar, el de los Australopitecus era similar ―unos 350/380 cc― y el de un chimpancé moderno es de 400 cc. El Hombre de Flores tenía un cerebro del tamaño de un pomelo medio, pero aun así, fabricaba instrumentos líticos complejos, dominaba el fuego y vivía organizado. Incluso se apuntó la posibilidad de que hubiese llegado a desarrollar un lenguaje porque culturalmente, se considera que la elaboración de herramientas o la caza en grupo, son indicativos de la utilización de algún tipo de lenguaje.

¿Cómo era posible? Simplemente… no podía serlo.

Uno de los axiomas evolutivos menos cuestionado hasta la fecha, relaciona el aumento del cerebro con la mayor capacidad cognitiva y, por lo tanto, evolutiva ―aún con la mayor capacidad cerebral de los Neandertales, se acepta esta línea―. A más cerebro, mayor inteligencia y desarrollo sociocultural y, así, el aumento del cerebro apunta a una evolución hacia los Humanos Modernos. El Hombre de Flores obligaba a cuestionarse esta máxima. Y obligaba, igualmente, a estudiar mucho más esta nueva especie.

Reconstrucción facial en laboratorio del Hombre de Flores

¿Era un homínido? Hubo hipótesis para todos los gustos. Incluso se llegó a apuntar la posibilidad de que las herramientas encontradas en Flores tuvieron que ser fabricadas por otra especie ―no por el “Hobbit”―, y que el esqueleto encontrado debía corresponderse con una especie de chimpancé o, tal vez, con un homínido con algún tipo de deficiencia del crecimiento. No hubiese sido raro, decían, en una isla con especies animales endémicas cuyo desarrollo fue, cuanto menos, irracional. En Flores, la especiación alopátrica, un efecto que hace que en condiciones de aislamiento geográfico ―una isla de difícil acceso por una barrera tectónica, por ejemplo― algunas especies desarrollen tipos diferentes, únicos, hizo que se puedan encontrar desde evidencias de elefantes enanos (Stegodon florensis insularis) a ratas enormes o lagartos gigantes muy parecidos al dragón de komodo actual ―con una gran presencia en la isla, por cierto―, y que se alimentaban de esos elefantes enanos, precisamente. El Hombre de Flores podría ser desde una especie homínida alopátrica, a un erectus con microcefalia, o podía no ser un homínido siquiera.

Lo extraño del Hombre de Flores, si es que aún queda algo más por lo que extrañarnos, es que su configuración física parece muy antigua ―se situaría entre el Australopithecus y los primeros Homos, como el habilis―, pero su dentición y desarrollo cognitivo son muy modernos, propios de un sapiens. Sin embargo, en la Isla Flores no se han encontrado restos de sus ancestros, ni de Homo erectus ―no se sabe si fue este, o si procede de otro homínido anterior no localizado aún en el sudeste asiático―, ni ninguna otra forma homínida de transición. Solo el material lítico podría dar pistas acerca de los autores, si es que no fueron los “Hobbits” de la isla, que se ha calculado que pudieron llegar hace unos 100.000 años y por vía marítima, tal vez, desde la cercana isla de Sulawesi, donde también se están llevando a cabo investigaciones en este sentido.

Los últimos descubrimientos acerca del Hombre de Flores han arrojado alguna luz en esta oscurida(2) Ver por ejemplo el artículo “El hombre de Flores desapareció antes de lo que se pensaba”, en la revista SINC. La Ciencia es Noticia, del 30 de ...continuar. Las nuevas investigaciones llevadas a cabo en el yacimiento de Liang Bua entre los años 2007 y 2014 ―por investigadores del Museo de Ciencia de Japón y de las universidades australianas de Griffith y Wollongong, de donde es el investigador principal y autor de uno de los artículos de Nature, Gert van den Bergh―, han confirmados varios extremos. Primero, que se trata de un homínido diferente, una nueva especie en la línea evolutiva del Homo, y no un erectus degradado por algún tipo de enanismo. Y segundo, que su desaparición no es tan reciente como se sugirió en un principio. Las últimas pruebas arrojan unos datos reveladores: el Hombre de Flores se extinguió aproximadamente hace 50.000 años ―las dataciones de los restos abarcan un periodo entre 190.000 y 50.000 años―, coincidiendo con la llegada del Hombre Moderno a la isla. Así, los datos de los estratos, huesos e instrumentos líticos, concuerdan.

Aún falta un punto por aclarar. Todavía no se han encontrado restos de sapiens con tanta antigüedad ―los más antiguos de la isla son de hace 12.000/11.000 años―, pero se sabe que es en esos momentos, hace unos 50.000 años, cuando se documenta su presencia en otras islas del entorno, como ya se ha dicho antes, en Java, Sumatra y Australia, entre otros lugares del sudeste asiático. La pregunta que ahora se hacen los investigadores es hasta qué punto la presencia de los Humanos Modernos pudo contribuir a la extinción del Hombre de Flores, o si un cúmulo de causas geológicas y/o ambientales pudieron hacer que ambas especies desaparecieran de la isla a la vez y durante milenios esta tierra permaneciera desierta ―hasta la nueva llegada de sapiens, alrededor de hace 12.000 años―. Y esta pregunta es muy pertinente, porque hace aproximadamente 50.000 años también desaparecieron los lagartos gigantes y los elefantes enanos. El misterio está servido.

Alma Leonor
Sígueme
Últimas entradas de Alma Leonor (ver todo)

Notas y Referencias:   [ + ]

1. Nature 534, 245–248 (09 June 2016).
2. Ver por ejemplo el artículo “El hombre de Flores desapareció antes de lo que se pensaba”, en la revista SINC. La Ciencia es Noticia, del 30 de marzo de 2016.

¿Un templo Neandertal de 175.000 años?

¿Un templo Neandertal de 175.000 años? Descubierta en el fondo de una cueva de Francia una construcción hecha con estalagmitas.

templo Neandertal

 

Iluminados Iluminados con antorchas, los neandertales se adentraron en la cueva. Pasaron las primeras cámaras, que los osos utilizaban para hibernar. Recorrieron largas galerías hasta donde no llegaba ninguna luz del día. Eran lo bastante anchas para avanzar sin tener que agacharse. Bordearon los pequeños lagos del interior de la cueva. A 336 metros de la entrada encontraron una cámara enorme, como la nave de una iglesia, de 30 metros de longitud por 20 de anchura y 5 de altura.

bruniquel templo Neandertal

Fue el lugar que eligieron para construir su obra. Dos anillos de piedras que levantaron con fragmentos de estalagmitas. En el centro del anillo más grande, de casi siete metros de diámetro, situaron dos pequeñas acumulaciones de estalagmitas. Como un Stonehenge en miniatura. Con la diferencia de que Stonehenge rendía culto al sol y estos anillos se crearon en un reino de oscuridad. Y de que Stonehenge fue construido por Homo sapiens hace 4.500 años y los anillos de estalagmitas fueron obra de neandertales hace unos 175.000 años.

bruniquel neandertal 175. 000
Reconstrucción 3D

Son la obra más antigua que se ha descubierto de los antiguos pobladores de Europa. Un descubrimiento que demuestra que los neandertales tenían “un nivel de organización social más complejo de lo que se pensaba hasta ahora” y que eran capaces de realizar actividades en las profundidades de las cuevas, según los resultados de la investigación que se presentan esta semana online en la revista Nature.

¿Un templo Neandertal?

“Esto no era un campamento ni un lugar donde vivían. ¿Para qué iban a ir tan lejos de la luz del día?”, declara por correo electrónico Jacques Jaubert, prehistoriador de la Universidad de Burdeos (Francia) y primer autor de la investigación. Según Jaubert, “podríamos asumir algún tipo de comportamiento simbólico o ritual”, pero advierte que la función de los anillos de estalagmitas se desconoce.

Las construcciones fueron descubiertas en 1990 en la Cueva de Bruniquel, situada en el sur de Francia ante un meandro del río Aveyron. Sin embargo, no se han podido fechar hasta ahora. La datación de 176.500 años (con un margen de error de 2.100 años) es lo que indica que fueron obra de neandertales, ya que es la única especie conocida en el sur de Europa en aquella época.

bruniquel-neandertal-175000-anos-4

Sin embargo, no se han encontrado fósiles de neandertales ni herramientas de piedra en la cueva de Bruniquel. Los investigadores tampoco han estudiado todavía si los restos de otros animales hallados en las cámaras de la cueva más próximas a la entrada tienen marcas de cortes o algún otro signo de actividad humana, informa Jaubert.

Las construcciones, que incluyen los dos anillos y cuatro acumulaciones de piedras, están formadas por unas 400 piezas. Sumadas, pesan 2,2 toneladas. La mayoría de estas piezas, con un peso medio de 5,5 kilos, tienen unos 30 centímetros de longitud, lo que indica que fueron talladas expresamente del mismo tamaño para elaborar las construcciones.

Si el anillo grande mide casi siete metros de diámetro, el pequeño mide poco más de dos. Las paredes, formadas por hasta cuatro capas superpuestas de estalagmitas, llegan a cuarenta centímetros de altura. Debió ser un trabajo de semanas o meses para un grupo de varios neandertales. El número de individuos que participó en la construcción no se ha podido determinar.

bruniquel-neandertal-175000-anos-5

Muchas de las piezas presentan manchas oscuras causadas por fuego. Asimismo, en uno de los anillos se ha encontrado un fragmento de hueso de 6,7 centímetros de longitud, probablemente de un oso o de un gran herbívoro, que fue sometido a altas temperaturas. Todo ello demuestra que los neandertales de Bruniquel ya controlaban el fuego y explica que pudieran adentrarse hasta el fondo de la cueva.

“Es un descubrimiento excepcional”, declara Robert Sala, director del Institut de Paleoecologia Humana i Evolució Social (Iphes) en Tarragona. “Se suma a otras investigaciones que en los últimos años han cambiado la imagen de los neandertales al demostrar que ya tenían comportamientos modernos. Pero tiene el gran valor de la datación de 175.000 años, porque los comportamientos modernos de los neandertales se habían observado en fechas más recientes y quedaba la duda de si los habían adquirido imitando a los Homo sapiens, que se extendieron por Europa hace poco más de 40.000 años. Ahora queda claro que los neandertales tenían comportamientos que consideramos modernos y que no los copiaron de nadie”.

Fuente

Göbekli Tepe: Las creencias que crearon a la humanidad

Hasta hoy se creía que la agricultura permitió establecernos, desarrollar la religión y construir templos, los asentamientos se convirtieron en ciudades y más tarde en grandes civilizaciones, Göbekli Tepe de un vuelco a la evolución cultural de la humanidad y nos demuestra lo contrario, no fue la agricultura quien nos hizo evolucionar como seres humanos, fue la religión. Lo que hace Göbekli Tepe único en su clase es la fecha en que fue construido, hace unos doce mil años, alrededor del año 10.000 antes de Cristo. Sin asentamientos ni sociedades de las que hablar, con una agricultura lejana en el tiempo, en un mundo único de cazadores-recolectores itinerantes, la complejidad y los modelos desarrollados de estos templos representan un enigma para los arqueólogos. ¿Tenemos que cambiar nuestra visión de cómo y cuándo comenzó la historia de la civilización humana?

¿Qué es Göbekli Tepe?

Göbekli Tepe 024

Arqueológicamente categorizado en el Neolítico precerámico, un punto entre el 9600-8300 a.C. Göbekli Tepe son una serie de estructuras, principalmente circulares y de forma ovalada establecidas en la cima de una colina. Las excavaciones comenzaron en 1995 por el profesor Klaus Schmidt con la ayuda del Instituto Alemán de Arqueología. Hay pruebas archelologicas que estas instalaciones no se han utilizado para uso doméstico, su mayor parte fue construido con fines rituales o religiosos. Posteriormente se hizo evidente que Göbekli Tepe consiste en no sólo uno, sino muchos de estos templos de la Edad de Piedra. Por otra parte, tanto las excavaciones y los resultados geomagnéticos revelaron que hay por lo menos 20 templos más. Sobre la base de lo que se ha descubierto hasta el momento, el patrón principal son dos enormes columnas monumentales en el centro de cada uno de ellos, rodeados por los muros y las paredes, con más pilares en los cimientos.

Göbekli Tepe

Todos los pilares tienen forma de T con alturas cambiantes entre los 3 y los 6 metros. Los arqueólogos interpretan estos pilares en forma de T como estilizaciones de seres humanos, principalmente a causa de la representación de las extremidades humanas que aparecen en algunos de los pilares. Lo que aparece también en estas místicas estatuas de roca, son tallas de animales, así como símbolos abstractos, a veces imaginando una combinación de escenas.

Gobleki Tepe 007 Göbekli Tepe

Zorros, serpientes, jabalíes, grúas y patos silvestres son los más comunes. La mayoría de ellas fueron talladas en las superficies planas de estos pilares. Por otra parte, también nos encontramos con algunas esculturas tridimensionales, en forma de un depredador que representa a un león, descendiendo por el lado de un Pilar-T.

Göbekli Tepe Göbekli Tepe

El único método que se utiliza para la preservación de Göbekli Tepe es realmente la clave para la supervivencia de este increíble sitio. Quien quiera que construyera este magnífico monumento, se aseguró de su supervivencia a lo largo de miles de años, simplemente cubriéndolos y enterrándolos, utilizando una increíble cantidad de material, todo esto llevó a una excelente conservación.

Göbekli Tepe Göbekli Tepe

Cada pilar en forma de T varía entre las 40 y las 60 toneladas, lo que nos deja rascándonos la cabeza en cuanto a cómo lograron esta hazaña monumental. En un momento en el que incluso las simples herramientas de mano eran difíciles de conseguir, ¿cómo llegaron estos bloques de piedra allí, y cómo se irguieron? La trama se complica…

Los templos de Göbekli Tepe

Para desenterrar Göbekli Tepe, la primera palada fue en 1995. Hasta el momento – en 18 años – han visto la luz del día 6 templos, pero la investigación geomagnética dice que hay al menos 18 instalaciones más por descubrir. Los seis que fueron excavados han sido llamados como los Templos A, B, C, D, E y F.

Göbekli Tepe

Las pruebas han demostrado que tres de los Templos de Göbekli Tepe pertenecen al mismo período, alrededor del 10.000 antes de Cristo. Una cosa quedó clara desde el primer momento… estos círculos de piedra monumentales nunca habían sido techados, sino que más bien habrían servido como espacios al aire libre, no sólo los recintos, sino también las varias capas de paredes que rodean los pilares centrales.

Göbekli Tepe

Evidentemente estas paredes son concéntricas, pero lo más probable es que habrían sido en forma de espiral que conduciría al centro, aunque todavía no está claro, esto sería en el templo C. Otros templos fueron construidos mucho más tarde que las estructuras originales, más o menos unos 1.000 años más tarde. Aquí se aprecian cambios de forma y se hace más en forma de cuadrado, parecidas a las de los últimos tiempos, que se encuentra en Cayonu, Hallan Chemi y Nevala Chori.
Gobleki-Tepe-020

¿Quién, cómo y por qué?

Los planificadores y constructores de Göbekli Tepe siguen siendo un gran misterio, y nadie ha sido capaz de descifrar el código hasta el momento. Los arqueólogos creen que el final de las sociedades de cazadores-recolectores se organizaron de forma chamánica, lo que sugiere que algunos individuos entre ellos estaban más desarrollados, que poseen un intelecto superior y habrían desarrollado un sentido de trascendencia para contactar con el más allá y, como tal, se convirtieron en líderes religiosos, que presidian y organizaban sus clanes y sociedades. Pero la pregunta aquí es: «¿Mantienen sus características chamánicas o fueron impulsados a un estatus divino y poderoso nivel de sacerdocio, como se verá más adelante en Oriente, así como el antiguo Egipto?»

Göbekli Tepe

Los pilares en forma de T son de 3 a 6 metros de altura y pesan nada más y nada menos que entre 40 y 60 toneladas cada uno. Incluso con la tecnología de hoy en día uno puede necesitar un equipo muy especializado para moverlos. En términos humanos, se estima que aproximadamente un mínimo de 500 personas podría llevarlo a cabo. Pero, ¿en un mundo de caos y autoconservación cómo se organizan estas personas y por quién? Por otra parte, parece que de alguna manera sabían y fueron entrenados para lograr esta tarea monumental de transporte y la secuenciación de estos megalitos en un orden específico. Tenía que ser expertos en la explotación de canteras, especialistas en el transporte, planificadores, supervisores rituales, etc. Según los arqueólogos este tipo de organización sólo pudo haber existido en una sociedad que ya se había establecido un sistema y una jerarquía sólidas.

Göbekli Tepe

La hipótesis es que Göbekli Tepe es un lugar de enterramiento ritual. Las excavaciones todavía no han llegado tan lejos como las tumbas reales, pero que se esperan encontrar bajo el suelo o detrás de las paredes, hasta ahora sin tocar. También se supone que eran usados para reuniones sociales.

Göbekli Tepe

Sólo el tiempo lo dirá … pero a medida que avanza más y más este fascinante descubrimiento y se va consiguiendo desenterrarar capa tras capa,  el misterio va siendo desvelado, y tal vez tengamos que reajustar, o mejor dicho, vernos obligados a cambiar nuestra manera de pensar sobre nuestros antepasados y la historia de la humanidad en general.

Para más información puedes visitar la página oficial de la excavación.

La cueva más grande del mundo: Phong Nha-Kẻ Bàng

La cueva más grande del mundo: Phong Nha-Kẻ Bàng. Inscripciones Champa grabadas en estelas y altares hallados en la caverna de Phong Nha-Kẻ Bàng, ponen de manifiesto que estas cavernas estaban habitadas cuando este sector formaba parte de reino de Champa, mucho tiempo antes de que el pueblo vietnamita llegara hasta aquí en su expansión hacia el sur. En 1550, Dương Văn An fue el primer vietnamita en escribir acerca de la caverna de Phong Nha. La caverna se halla representada en 9 urnas en la ciudadela de Huế de la dinastía de Nguyễn.

Phong Nha-Kẻ Bàng -01

En 1824, el Rey Minh Mang nombró la caverna de Phong Nha-Kẻ Bàng “Diệu ứng chi thần” (Hán Tự: 妙應之神); también fue nombrada por reyes de Nguyen como “Thần hiển linh” (Hán Tự: 神顯靈). A finales del Siglo XIX, Léopold Michel Cadière, un sacerdote católico francés condujo una expedición para explorar la caverna de Phong Nha en la que descubrió manuscritos Champa. Posteriormente declaró la caverna de Phong Nha “la caverna número uno de Indochina”.

Phong Nha-Kẻ Bàng

En julio de 1924, un explorador inglés, Barton, declaró que la caverna de Phong Nha-Kẻ Bàng está en segundo lugar tras las famosas cavernas de Padirac (Francia), y Cuevas del Drach (España) en cuanto a su belleza. En 1935, un habitante local descubrió accidentalmente una hermosa caverna a 1 km de la entrada de la caverna Phong Na, a una altura de unos 200 m. Se la llamó caverna de Tiên Sơn (literalmente, caverna de cuento de hadas), o caverna Seca, por el hecho de que su interior se parece a los cuentos de hadas, y no hay río subterráneo.

Phong Nha-Kẻ Bàng

En 1937, la oficina del turismo del Gobernador Francés en Huế publicó un folleto turístico de Quảng Bình en la que se incluía la caverna de Phong Nha-Kẻ Bàng. Este sitio de excursión se consideraba en segundo lugar en la Indochina francesa. Antes de 1990, hubo varias exploraciones conducidas por Vietnamitas y grupos extranjeros pero el sector seguía siendo mal conocido. De 1990 en adelante, se produce un cambio de dirección en las actividades, tanto de exploración como de investigación, con lo cual se obtuvieron varios documentos para presentarlos a la UNESCO para que considerase la zona como Patrimonio de la Humanidad.

Phong Nha-Kẻ Bàng

Por primera vez en 1990, la Universidad de Hanói aceptó la propuesta de cooperación de la Asociación Británica de Investigación de Cavernas, lo que permitió esfuerzos combinados en la exploración y búsqueda de cavernas y cavidades en la zona. La primera exploración se llevó a cabo en 1990 por parte de un grupo con miembros de la Asociación Británica de Investigación de Cavernas y la Facultad de Geología y Geografía de la Universidad de Hanói, dirigidos por Howard Limbert.

Phong Nha-Kẻ Bàng

Exploraron exhaustivamente una gran parte de la Caverna de Vom. En 1992, en una segunda exploración compuesta por un grupo de 12 científicos británicos y 6 de la Universidad de Hanói, se exploraron 7.729 m de la caverna de Phong Nha-Kẻ Bàng y 13.690 m de la caverna de Vom, además de cavernas y grutas adyacentes. En 1994, un grupo de 11 científicos británicos y 5 profesores vietnamitas de la Universidad de Hanói efectuó una tercera exploración.

Phon-Nha-Ke-Bang-04

A partir de los resultados de estas tres exploraciones, se puso en manos del gobierno vietnamita el conocimiento más completo de los sistemas de cavernas y grutas en este parque, para el desarrollo de protección, planificación y turismo del mismo.

Phon-Nha-Ke-Bang-03

Posteriores exploraciones se realizaron en 1999, por parte de científicos del Centro Tropical Ruso-Vietnamita, que exploraron la zona de Ke Bang, y en 2005, cuando científicos de la Asociación Británica de Investigación de Cavernas descubrieron una nueva caverna que llamaron Caverna del Paraíso (động Thiên Đường). Los científicos británicos la consideraron la ‘mayor y más hermosa caverna de la zona de Phong Nha-Kẻ Bàng.

Phon-Nha-Ke-Bang-02

El 1 de junio de 2006, el Ministerio de Información y cultura vietnamita publicó una colección de sellos con paisajes de Phong Nha-Kẻ Bàng.

Phon-Nha-Ke-Bang-15

En abril de 2009, se descubre una caverna de un tamaño de 6,5 km con una cavidad preliminar de 150 m. Este lugar, que forma parte de las 20 nuevas cavidades identificadas por un grupo de espeleólogos británicos, se califica como el más grande del mundo. Así pues, después de 25 días de aventuras, desde finales de marzo, los exploradores, miembros de la Asociación de estudios de las grutas del Reino Unido, descubrieron el lugar en la región rocosa al oeste de Quảng Bình, en el conjunto espeleológico de Phong Nha-Kẻ Bàng.

Phon-Nha-Ke-Bang-14

Lo que encontraron dentro fue un mundo completamente extraordinario, con más de 5 kilómetros de longitud, y 150 metros de ancho. Una vez lo exploraron entero, pudieron confirmar que Son Doong era la mayor cueva del planeta.

Phon-Nha-Ke-Bang-13

Este lugar único tiene su propia fauna, flora, lagos e incluso nubes. Se trata de un increíble micro universo escondido bajo tierra. Para poder adentrarse en la cueva, tienes que descender 80 metros hasta el suelo usando una cuerda. Hay un río en su interior, con una corriente de agua relativamente rápida. Hay pequeños lagos, color esmeralda, e incluso playas. Phon-Nha-Ke-Bang-12

La cueva contiene una gran cantidad de fósiles y estalactitas. Incluso puedes encontrar enormes stalagmitas que baten alturas de hasta 70 metros. Puedes ver una gran cantidad de perlas gigantes de piedra caliza que rodean todos los estratos de la cueva.

Phon-Nha-Ke-Bang-11

Hay incluso una jungla con árboles de tres metros de ancho. Además de diversos tipos de animales, como monos, pájaros y murciélagos.

Phon-Nha-Ke-Bang-09

Puedes apreciar incluso condiciones climáticas como nubes que se forman por la diferencia de temperatura con el mundo exterior.

Info

Fotos

Arte rupestre australiano: entre los 50.000 y los 80.000 años.

Arte rupestre australiano. Todas aquellas personas a las que les gusta la historia conocerán las pinturas de las Cuevas de Chauvet, en Francia, o las Cuevas de Altamira, en España. En estos lugares se encuentran las que están consideradas como las pinturas rupestres más antiguas del mundo, aunque ese honor podría dejar de serlo.

Arte rupestre australiano

Un grupo de investigadores utilizarán dispositivos de datación de última tecnología para probar que el arte rupestre de los indígenas australianos podría ser el más antiguo del mundo. Se estima que los resultados podrían devolver una edad que superaría los 50.000 años.

Estudiando un poco la historia, se sabe que las primeras culturas humanas en Australia se remontan entre los 50.000 y los 80.000 años antes de que llegasen los europeos, un periodo de tiempo verdaderamente impresionante que no ha pasado desapercibido para los investigadores.

Uno de los lugares más prolíficos en cuanto a esta clase de arte rupestre es en una región australiana llamada Kimberley, en la zona noroeste de Australia. Este lugar es un auténtico paraíso para los investigadores porque se encuentran miles de pinturas diferentes repartidas en más de 400.000 kilómetros cuadrados.

En esta zona se encuentra un nutrido grupo de investigadores estudiando muchas de esas obras de arte rupestre para poder llevar a cabo su datación, algo que les había resultado bastante difícil hasta ahora, sobre todo porque no habían encontrado restos de material orgánico en las pinturas, lo que evita que la prueba del radiocarbono no pueda ser utilizada.

La alternativa que estaban realizando hasta ahora era la de la datación por series de uranio, lo que permitía medir el decaimiento radiactivo y según los resultados de las primeras pruebas, podríamos estar hablando de una datación mucho más antigua que las de las cuevas francesa y españolas.

La edad del arte rupestre de las cuevas europeas se remonta a unos 40.000 años aproximadamente y es parte de la creencia dominante de que la expresión cultural nació en Europa, algo que puede caerse si se confirma la edad de las pinturas australianas.

Tal como declaró Andrew Gleadow, un conocido geólogo, “el arte rupestre tendría que ser considerado como uno de los grandes hitos culturales del desarrollo y la migración humana a lo largo del planeta. Si finalmente se consigue demostrar que las pinturas de Kimberley son las más antiguas del mundo, será algo verdaderamente apasionante”.

Fuente

Homo floresiensis: Nueva datación en 50.000 años

Mujer de Homo floresiensis.
Mujer de Homo floresiensis.

En 2003, los arqueólogos hallaron los restos de un esqueleto humano de una mujer a unos seis metros de profundidad en el yacimiento indonesio de Liang Bua. Entre los fósiles de Homo floresiensis se encontraron un cráneo que reveló lo pequeño que fue su cerebro, del tamaño de un chimpancé –cerca de 400 cm3–, y unas extremidades que permitieron determinar una altura de 106 centímetros en edad adulta, por lo que se ganó el apodo de “hobbit”.

El hallazgo de este pequeño homínido, emparentado con especies humanas que vivieron en África y Asia hace entre 1 y 3 millones de años, se hizo público en Nature en octubre de 2004, y desde entonces su existencia y desaparición han sido motivo de debate en la comunidad científica.

Según los primeros análisis, el esqueleto fósil del “hobbit” tenía una antigüedad de 18.000 años, aunque la especie pudo vivir hasta hace 12.000 años, como demostraron los restos óseos fragmentados de otros individuos. Esta datación implicaba que el diminuto hombre de Flores sobrevivió en la isla durante 40.000 años más tras el paso de los humanos modernos por el archipiélago y su llegada a Australia, hecho que se produjo hace 50.000 años.

Sin embargo, las excavaciones realizadas de 2007 a 2014 en la cueva indonesia revelan ahora en un nuevo artículo de Nature que todos los restos óseos de Homo floresiensis hallados tienen entre 100.000 y 60.000 años de antigüedad, y las herramientas atribuidas a los individuos de esta especie datarían de hace entre 190.000 y 50.000 años.

Los arqueólogos de varias nacionalidades llegaron a esta conclusión al extender cada año su área de excavación. “Cada vez se hizo más claro que había una gran base remanente de depósitos más antiguos”, apunta Thomas Sutikna, autor principal del trabajo en la Universidad de Wollongong (Australia) y el Centro de Investigación para la Arqueología de Indonesia.

Homo floresiensisEl suelo de la cueva se cubrió posteriormente de sedimentos más recientes durante los últimos 20.000 años. La edad de estas rocas se atribuyó erróneamente a los restos del “hobbit”. El uso de una serie de métodos científicos para datar sedimentos, carbón vegetal, cenizas volcánicas y huesos ha permitido a los científicos reevaluar la edad de los depósitos que contenían los restos de Homo floresiensis, así como los propios fósiles. La secuencia estratigráfica resulta ser mucho más compleja.

Los restos hallados en una cueva indonesia hace más de una década revelaron la existencia de Homo floresiensis, una especie humana extinta que vivió en la isla de Flores hace 12.000 años. Sin embargo, nuevas excavaciones y la reevaluación de los depósitos demuestran ahora que en realidad el hombre apodado “hobbit” se extinguió hace unos 50.000 años, coincidiendo con la primera dispersión de los humanos modernos hacia el sudeste asiático y Australia.

Sin embargo, las excavaciones realizadas de 2007 a 2014 en la cueva indonesia revelan ahora en un nuevo artículo de Nature que todos los restos óseos de Homo floresiensis hallados tienen entre 100.000 y 60.000 años de antigüedad, y las herramientas atribuidas a los individuos de esta especie datarían de hace entre 190.000 y 50.000 años.

Los arqueólogos de varias nacionalidades llegaron a esta conclusión al extender cada año su área de excavación. “Cada vez se hizo más claro que había una gran base remanente de depósitos más antiguos”, apunta Thomas Sutikna, autor principal del trabajo en la Universidad de Wollongong (Australia) y el Centro de Investigación para la Arqueología de Indonesia.

El suelo de la cueva se cubrió posteriormente de sedimentos más recientes durante los últimos 20.000 años. La edad de estas rocas se atribuyó erróneamente a los restos del “hobbit”. El uso de una serie de métodos científicos para datar sedimentos, carbón vegetal, cenizas volcánicas y huesos ha permitido a los científicos reevaluar la edad de los depósitos que contenían los restos de Homo floresiensis, así como los propios fósiles. La secuencia estratigráfica resulta ser mucho más compleja.

Homo Floresiensis y humanos modernos

Hace 50.000 años, los Homo sapiens se aventuraron a atravesar las islas del sudeste asiático y llegaron a Australia. Pero aún se desconoce si estos se cruzaron con los pequeños hombres de Flores durante su periplo. Aún faltan evidencias de la presencia de humanos modernos en la isla de Flores en ese momento.

“Algunas zonas del sudeste asiático pudieron estar habitadas por denisovanos u otros homínidos durante este periodo”, informa a Sinc Sutikna. Pero “la prueba más antigua de la existencia de Homo sapiens en la isla indonesia data de hace unos 11.000 años, aunque sabemos que estuvo presente en otras islas de la región hace 50.000 años”, subraya a Sinc Richard Roberts, otro de los autores e investigador en la Universidad de Wollongong (Australia).

“Al menos en el caso de Australia, las evidencias apuntan a que los humanos desempeñaron un papel decisivo en la extinción de animales endémicos gigantes –megafauna– que una vez deambularon por el continente. ¿Fue Homo floresiensis otra víctima de la expansión de nuestra especie?”, se cuestiona Roberts.

Aunque se especulan varias hipótesis sobre qué causó la extinción conjunta de todas estas especies, los científicos aún desconocen con precisión las causas. “Cambios climáticos al final del Pleistoceno, erupción de volcanes, posible llegada de humanos modernos, entre otras, son posibilidades razonables que se barajan en la desaparición relativamente simultánea de Homo floresiensis y otras especies”, dice a Sinc Matthew Tocheri, coautor del estudio e investigador en la Universidad de Lakehead (Canadá) y del Instituto Smithoniano (EE UU).

Homo floresiensis no fue la única especie que desapareció repentinamente hace unos 50.000 años. “Buitres, cigüeñas gigantes, un tipo de elefante pigmeo llamado Stegodon, e incluso el dragón de Komodo desaparecieron de la secuencia junto al hombre de Flores”, recalca Tocheri.

Los científicos insisten en que aún es necesaria más investigación para documentar lo que pasó realmente. Pero, sin duda, la clave podría estar en la desaparición del Stegodon pigmeo, hasta ahora el único gran herbívoro conocido en la isla de Flores que sirvió de fuente de alimento para el hombre de Flores y otros animales.

“Si algo causó el descenso poblacional de este elefante primitivo, posiblemente pudo tener también un efecto adverso en estas otras especies”, concluye el investigador.

Un oso reescribe la historia de Irlanda

oso-irlanda1El redescubrimiento y el posterior análisis del hueso de un oso reescribe la historia de la humanidad en Irlanda y abre un nuevo capítulo en la arqueología.

El hueso que pertenece a una rodilla descuartizada de un oso pardo, fue descubierto en el año 1903  en una cueva frente a la costa oeste de Irlanda, en el condado de Clare apareció mezclado con miles de huesos más. El hallazgo del hueso en aquella época, terminó siendo almacenado y olvidado desde la década de 1920, en una caja de cartón en el Museo Nacional de Irlanda durante casi 100 años.

El hueso descubierto revela que la historia humana en Irlanda comenzó 2500 años antes de lo que se creía. El redescubrimiento en una cueva por parte de un arqueólogo del hueso de un oso reescribe la historia humana en la vieja Irlanda. El arqueólogo Marion Dowd (Instituto de Tecnología de Sligo) y Ruth Carden investigadora asociada con el Museo Nacional de Irlanda, son los autores del descubrimiento. En palabras de ambos investigadores; “El descubrimiento realizado añade un nuevo capítulo más a la historia del ser humano en Irlanda”.

El hueso cuenta con siete marcas hechas por una herramienta afilada, evidencia sin duda, la presenciade humanos mucho antes de lo que se creía en Irlanda. Hasta ahora se creía, tras un estudio realizado en los años 70, que el asentamiento humano más antiguo de Irlanda pertenecía al Periodo Mesolítico, es decir de unos 8000 aC.

Actualmente un nuevo analisis por radiocarbono del hueso de la rodilla  a permitido datar el hueso de un oso pardo en 12500 años, en el periodo perteneciente al Paleolítico anterior, sobre el 10500 a.C.

Atapuerca, Excalibur y el simbolismo

¿Existen evidencias de comportamientos simbólicos antes de la creación de las sociedades, la agricultura o de la religión?

globeki-tepeUna de las cuestiones más díficiles de sortear para los detractores de las creencias en el ser humano son las evidentes muestras de simbolismo trascendente que muestra el género Homo mucho antes de la invención de la agricultura, como es el caso de Göbekli Tepe (Turquía) o sin ir más lejos, en Atapuerca (España) donde nos remontamos a cientos de miles de años.

La sierra de Atapuerca es una pequeña elevación, de 1085 m, situada a unos 15 km al este de la ciudad de Burgos. Las cuevas forman una secuencia subhorizontal de tres niveles de conductos sobre el actual cauce del río Arlanzón.

Está compuesta por distintos yacimientos, los que se consideran «En cueva» y que reciben nombres tales como: Sima del Elefante, Galería, Gran Dolina, Portalón, Galería del Sílex, Sima de los Huesos o Cueva del Mirador o los yacimientos «Al aire libre» donde tenemos: El valle de las Orquídeas, Hundidero y Hotel California.

La Sima de los Huesos destaca por su antiguedad, unos 500.000 años mínimo, se trata de la mayor acumulación de fósiles humanos del planeta y probablemente, de la primera acumulación conocida de cuerpos humanos de origen antrópico. Se especuló en un primer momento con la idea de que este grupo viviera allí y por alguna catástrofe se enterrasen vivos, hoy sabemos que esto no fue así ya que no se han encontrado herramientas líticas ni herbívoros cazados en el exterior y trasladados a la cueva para consumir.

Otro de los planteamientos era que el clan arrojara a la sima a los cadáveres, lo que implica una gran cohesión del grupo, hecho del que ya se tiene constancia debido al estudio de los restos óseos según el cual algún individuo tuvo que ser atendido por sus congéneres antes de morir.

excalibur-atapuercaLa siguiente cuestión es ¿por qué los arrojan?. Para no dejarlos abandonados a la suerte de carroñeros o porque tenemos ante nosotros lo que podemos denominar un comportamiento simbólico. Con el hallazgo en 1998 de un hacha de mano, el equipo de investigación dio respuesta a este enigma.

Se trata de un bifaz, bautizado desde el primer momento como Excalibur en recuerdo de la espada mágica de las leyendas artúricas, realizado en cuarcita de color rojo y de una calidad excepcional. Este instrumento de piedra, recuperado junto con 4.000 fósiles humanos de unos 500.000 años de antigüedad nos indica que estamos ante un hito representativo de alguna creencia compartida por todo un grupo, y a la vez el comportamiento simbólico más antiguo hasta hoy conocido.

Muy cerquita se encuentra en La cueva del mirador, de época magdaleniense en el nivel denominado MIR-4, excavado durante la campaña de 1999, se intervino en una fosa que contenía restos de al menos seis individuos. Lo interesante de este enterramiento es el tratamiento que presentan los cadáveres, por un lado y el uso como recinto sepulcral que tuvo esta cavidad entre momentos anteriores y posteriores de estabulación y de habitación, por otro. El enterramiento aparecido en el Mirador, en donde se acumulan seis individuos parece indicar que estamos todavía ante una sociedad grupal. Más interesante es el tratamiento de los cadáveres que fueron depositados ya que no están representadas todas las partes esqueléticas y las que están presentan singularidades. Los huesos más pequeños no aparecen, lo que nos indica que se trata de una inhumación de carácter secundario. Los huesos se han descarnado con un instrumento cortante y los huesos largos han sido fracturados. Por lo que respecta a los cráneos, han sido seccionados y lo que se ha depositado en la fosa es el neurocráneo, lo que la bibliografía recoge como “cráneos-copa”.

Existe la voz crítica de algún paleontólogo (D.Rabadà) quien en junio del 2015 en un acto de nombramiento académico correspondiente en Barcelona de la Academia de Veterinario de Catalunya y en contra de lo dicho por los propios componentes del equipo de antropólogos y paleontólogos que realizaron el hallazgo y excavaron con sus manos el lugar, nos habla de enterramientos no rituales en la Sima de los huesos, analizando la disposición, la erosión, la edad de los cadáveres, etc. y no de comportamientos rituales o trascendentes achacando a que los huesos y el bifaz Excalibur fue transportado por las corrientes de agua, incluso he leido en algún lugar que «perdieron la piedra», sin tener en cuenta todos los estudios sobre paleantrópidos realizados por el Académico, profesor y director de la Cátedra de Religiones comparadas de la Universidad de Chicago como fue Mircea Eliade y sin tener tampoco en cuenta que en aquella época, un bifaz como el que tratamos equivaldría a perder «un cohete de la Nasa»…

Todos estos datos evidencian una intencionalidad ritual clara mucho antes de la creación de las culturas, sociedades y religiones a pesar de las voces críticas más cercanas a lo que se conoce como «materialismo cultural» para quienes todos estos hechos evidenciados en Atapuerca o Gobleki Tepe parten por la mitad esta hipótesis.