Chavín de Huántar, nuevos hallazgos gracias a robots

Con el uso de pequeños robots dotados de microcámaras, se realizó uno de los hallazgos más importantes de los últimos 50 años en el Monumento Arqueológico Chavín de Huántar, ubicado en la región Áncash. Se trata de tres nuevas galerías subterráneas que presentan los primeros entierros humanos encontrados de la época Chavín.

“El hallazgo de las galerías tiene una doble particularidad. El uso de nuevas tecnologías que revelaron espacios que han permanecido cerrados desde la época Chavín, y la riqueza de la información arqueológica que los investigadores esclarecerán para enriquecer el conocimiento que se tiene del Monumento Arqueológico Chavín de Huántar”, explicó el viceministro de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales del Ministerio de Cultura, Luis Felipe Villacorta.

Estos descubrimientos, llevados a cabo por especialistas del Programa de Investigación Arqueológica y Conservación de Chavín de Huántar de la Universidad de Stanford, permiten tener un mayor conocimiento de las tradiciones ceremoniales y religiosas de la cultura Chavín.

“Los nuevos hallazgos nos muestran un mundo de galerías que tienen su propia organización, con contenidos distintos entre ellos. Los arqueólogos tendrán trabajo durante muchos años explorando el mundo Chavín, del cual solo hemos raspado la superficie con estos descubrimientos”, declaró el Dr. John W. Rick, de la Universidad de Stanford, California, director del programa de investigación.

Hasta el momento solo se conoce el 15% del Monumento Arqueológico Chavín de Huántar. Sin embargo, ya con el uso de pequeños robots se espera lograr descubrir la distribución de las galerías subterráneas y lo que albergan, lo cual nos revelará el mapa de la actividad ritual y la parafernalia asociada a la compleja vida ceremonial de este famoso templo.

Fuente

Unicode incorporará los jeroglíficos egipcios

Milenios después de ser usada por última vez, la escritura de los antiguos egipcios acaricia el sueño de la inmortalidad y la viralidad del mundo digital. Un futuro cercano que amenaza con hacer danzar a teclados y pantallas al ritmo de las “palabras divinas” de la tierra de los faraones, contagiados por la canción con la que la banda estadounidense The Bangles alcanzó el éxito a finales de 1986.

El complejo universo de los jeroglíficos, descifrado tras el hallazgo de la piedra de Rosetta en el siglo XVIII, centra ahora el baile de Unicode, el estándar de codificación de caracteres pergeñado para permitir el tratamiento informático, la transmisión y la visualización de textos en múltiples lenguajes. Su consorcio acaba de hacer público un borrador para la codificación de los jeroglíficos egipcios. “Contar con estos caracteres en Unicode permitirá que la gente pueda enviar textos con jeroglíficos sin necesidad de fuentes especiales o no estandarizadas.

Se podrá buscar en documentos y a través de internet así como copiar y pegar texto en diferentes aplicaciones”, relata a EL MUNDO Deborah Anderson, lingüista y directora del Script Encoding Initiative, un proyecto de la Universidad de California en Berkeley que apoya la misión y trabaja desde 2002 en la tarea de preservar idiomas a través de Unicode. “Cuando enviamos un mensaje en el móvil, usamos el correo electrónico, escribimos un documento en un procesador de textos o buscamos en internet, estamos empleando Unicode”, reseña.

El reto de revivir el lenguaje de los faraones y sumarlo a la revolución digital no está exento de obstáculos. “Hasta ahora el avance ha sido prometedor pero complicado porque la lengua egipcia y en especial su sistema de escritura requiere también de un análisis profundo de la interacción entre la fónica, la semántica y la posición espacial de cada signo”, explica a este diario Antonio J. Morales, egiptólogo de la madrileña Universidad de Alcalá de Henares.

“No es lo mismo que un signo esté arriba que abajo, a la izquierda que a la derecha, y en principio las fuentes Unicode, una vez extiendan su repertorio hasta incluir casi todos los jeroglíficos conocidos hoy en día, aún tendrán que lidiar con el posicionamiento de los mismos en pantallas de móviles, tabletas o consolas”, agrega este especialista en epigrafía, director de una excavación en la milla de oro de Luxor y uno de los rostros de la Egiptología española con más proyección internacional.

“En general, los egiptólogos usamos un software porque permite no sólo emplear signos sino situarlos, cambiarlos de escala o ponerlos en un lugar concreto del grupo de signos sin que ello sea una tarea harto complicada. Eso, por ahora, resulta casi imposible en un móvil por ejemplo, y no lo permite el lenguaje Unicode en general. Con el tiempo imagino que se luchará contra este problema y se resolverá también”.

Los artífices del borrador -un grupo multidisciplinar de lingüistas, diseñadores de fuentes, informáticos y egiptólogos- afrontan todavía la faraónica misión de sumar al sistema miles de jeroglíficos. Se estima que entre 750 y 1.000 fueron empleados durante los imperios antiguo, medio y nuevo. La cifra, sin embargo, se disparó durante el período grecorromano, en tiempos de Alejandro Magno o Cleopatra, hasta alcanzar los 7.000 símbolos.

“El borrador presenta un sistema unificado y lógico de taxonomía que traerá un orden a los diversos y contradictorios intentos de enumerar de una manera sistemática la gran cantidad de jeroglíficos del período tardío”, arguye en conversación con este diario Barbara Richter, experta en Egiptología de Berkeley y otra de las colaboradoras de la iniciativa. “En estos momentos se necesitan horas para revisar los distintos catálogos en busca de un signo en particular”, admite la autora de los jeroglíficos que ilustran esta página. “Es el tiempo que me ha llevado componer estos emoji”.

La revolución faraónica del Unicode será el final del suplicio para muchos académicos. “Les facilitará la tarea de crear textos y buscarlos”, avanza Anderson. Las limitadas posibilidades actuales de Unicode tienen como base el listado de signos trazado en la década de 1950 por el egiptólogo Alan Henderson Gardiner a partir de 1071 caracteres. “La nueva clasificación, que tiene tres niveles, es elegante en su simplicidad. El primero preserva las agrupaciones básicas de signos de Gardiner con la que todos los estudiantes y académicos ya están familiarizados. El segundo divide este grupos entre subcategorias lógicas facilitando la búsqueda de un signo por tipo y el tercero ubica al signo concreto dentro de su subgrupo”, enumera Richter.

La irrupción en el Unicode sorteará la obsolescencia de los programas actuales como Sesh, WinGlyph o Vector Office; facilitará la búsqueda de signos y la datación de documentos cuya época se hallan aún por determinar y allanará el camino a la indexación de textos.

Más allá de las aulas y centros de investigación, el nuevo sistema y su ingente número de caracteres abrirán las puertas al público en general. Googlear, traducir o wasapear como si se fuera un escriba del antiguo Egipto será una realidad paralela a las bondades que festeja la comunidad científica. “Será posible usar los jeroglíficos como emoticonos, especialmente teniendo en cuenta que un solo signo puede encerrar a veces el significado de una palabra completa”, confirma Richter. Desde cruzar un “Hola”, un “Bienvenido” o un “Adiós” hasta expresar un estado de ánimo a través de los logogramas de un hombre feliz alzando los brazos; servicial sosteniendo una bandeja con ofrendas o alimentos; fraternal enlazando su mano con el prójimo o vencido con el cuerpo del revés.

Un universo de opciones que, unido a unos forofos por la Egiptología que son legión planetaria, revitalizará un lenguaje que pervive sobre los muros de majestuosos templos y tumbas o en los papiros rescatados milagrosamente de los enterramientos. Aplicaciones para la enseñanza de idiomas como Duolingo -un sitio web fundado en 2011 destinado al aprendizaje gratuito de idiomas- podrían añadir, además, el antiguo egipcio a su catálogo de lenguas vivas. “Sería un apoyo para la difusión de los jeroglíficos”, esboza Anderson. “Resulta muy interesante porque se está desarrollando un sentimiento de protección de estas lenguas y sistemas de escritura que, con el tiempo, podrían perderse si uno no las cuida, estudia y desarrolla”, vocea Morales.

El proyecto está financiado por el Fondo Nacional para las Humanidades (NEH, por sus siglas en inglés), una agencia del gobierno estadounidense. “Es un logro que éste y otros organismos públicos financien el estudio de textos y sistemas de escritura. En Alemania se aprobó hace poco un proyecto de estudio del hierático y se financió con seis millones de euros. Las comparaciones son horribles pero en España creo que no hemos dedicado seis millones a un solo proyecto en humanidades en la vida”, censura el egiptólogo sevillano, doctorado en la Universidad estadounidense de Pennsylvania.

El nuevo sistema continúa instalado en el laboratorio, completando su complicado engranaje. “Una vez que los caracteres que permiten jugar con las posiciones se publiquen en la versión 12.0 de Unicode, alrededor del próximo marzo, se necesitarán uno o dos años para que aparezcan en las fuentes”, pronostica Anderson. “Para sumar el resto de signos, especialmente los de épocas tardías, se necesitarán años antes de aparecer por Unicode”.

Un tesoro que promete nuevos hallazgos. “Es un período en el que se manejaron jeroglíficos muy inusuales. El proyecto es especialmente importante porque permitirá transcribir los textos y hacerlos susceptibles de ser buscados, algo imposible en estos momentos. Los escribas de esta época fueron muy creativos”, recalca Richter. El desafío será entonces trasladar y volcar todos los pliegos. “Las publicaciones previas han usado jeroglíficos dibujados a mano o elaborados por ordenador en formato de imagen y tendrán que ser escritas en Unicode”, desliza Richter. “Tal vez podamos usar aprendizaje automático e inteligencia artificial para la tarea de escanear los viejos textos y convertirlos en Unicode”, propone.

“La digitalización de los textos jeroglíficos -asevera- los guardará para la posteridad y abrirá su uso y estudio a una audiencia más amplia. Será una esperanza también para otros idiomas antiguos del mundo que se encuentra en declive”. Las palabras divinas que, esbozadas por escribas y miembros de la corte, surcaron el Nilo hace 4.000 años estarán listas para escurrirse entre nuestros dedos, vagar entre bits y danzar heroicas entre un sinfín de pantallas.

Fuente: El mundo

El Propileo, compara ahora y antes – 10 fotos de Grecia

02 de 10- El Propileo - Ahora y antes

A la cima del promontorio sacro se ha llegado siempre por un único camino: el del lado oeste. En las demás laderas, las abruptas e inaccesibles pendientes han servido como defensa y protección natural. A pesar de ello, ya desde el período micénico, fueron además externamente reforzadas y más tarde, en el siglo V a.C., tanto Temístocles como Cimón, usaron con el mismo fin los grandes bloques de piedra poros, una toba local que restaron de la devastación persa.

Hoy día, se puede ascender al promontorio sacro subiendo por una antiquísima y pronunciada cuesta que conserva restos de una amplia escalera exterior, obra de los romanos.

El enorme y rudo arco Beulé (llamado así en recuerdo del arqueólogo francés que lo descubrió en 1852) es de época anterior. Fue construido por los romanos en el siglo III d.C., en tiempos de las invasiones germanas, con el fin de vigilar cualquier posible aproximación a la Acrópolis.

Más tarde, en el margen izquierdo del mismo lado, se levantó el imponente monumento de mármol de Himeto que semeja a una torre. Probablemente, estaba coronado por el carro con cuatro caballos del rey Pérgamo, el cual sería reemplazado más tarde por las estatuas de Antonio y Cleopatra y, más tarde aún, por la estatua de Agripa, yerno de Augusto, quien encargó la inscripción que podemos leer hoy.

Ya desde tiempos micénicos, la entrada en la cima de la cuesta estaba protegida con bastiones, substituidos después por un magnífico pasaje: el Propileo. Cuando Fidias se hace cargo de los trabajos de construcción de la roca sacra, este pasaje deja su sitio a un edificio rectangular, concebido como punto culminante de la sacralidad del espacio.

La Vía Sagrada, es decir, el camino que recorría la importante procesión de las Panateneas, pasaba a través de un vestíbulo principal, que servía asimismo como entrada: los Propileos. Su construcción, que según las inscripciones halladas en las excavaciones costó 2000 talentos, se inició en el 435 a.C. bajo la supervisión del arquitecto Mnesicles y quedó bruscamente interrumpida tres años más tarde, a comienzos de la Guerra del Peloponeso, sin llegar a completarse nunca.

El material utilizado en la construcción es, fundamentalmente, mármol pentélico combinado, sobre todo alrededor de la entrada, con el mármol gris de Eleusis, de tal manera que se consigue romper la monotonía del blanco y resaltar ciertos elementos arquitectónicos característicos.

En cada lado del núcleo central, de forma rectangular, hay dos alas, una al norte y otra al sur, de dimensiones desiguales, como quiere la tradición sobre los lugares sacros.

El edificio principal mide 18,20×25 metros y cada fachada cuenta con seis columnas dóricas de 8,81 metros de altura que sostienen arquitrabe, friso y frontispicio. El espacio interno, con una doble columnata jónica, queda interrumpido por una escalera que conduce a la Acrópolis.

Un muro divide el templo en dos fachadas, una a oriente y otra a occidente, cubiertas con tejados de altura desigual para adaptarse a la desigual inclinación de las pendientes. Los imponentes grupos escultóricos de mármol que decoraban los techos provocaron la admiración del mundo antiguo. En cada lado del próstilo de la entrada, cada una de las dos alas estaba diseñada de modo que diera la impresión de un edificio con tres columnas dóricas. Sin embargo, sólo se completó el ala norte, la llamada Pinacoteca, que albergaba las obras de los grandes pintores de la época, como Polignoto.

El ala sur, como señalábamos antes, quedó reducida a un pequeño próstilo con tres columnas tras el cual no hay un local cerrado, sino un pasaje que conduce a la terraza donde se levantó el templo de Atenea Nike.

Este pequeño templo mide 8,27×5,44 metros y tiene cuatro columnas jónicas de 4,66 metros de altura tanto en la fachada principal como en la posterior. Su construcción, encomendada a Calícrates, duró varios años y se completó después del 430 a.C. El templo se edificó sobre los restos de un viejo bastión micénico que estaba en la época cubierto con bloques de caliza. En su interior encontramos la antigua xóana, estatua de madera, de Nike Aptera (Victoria sin alas). Sobre los arquitrabes corre, decorando los cuatro laterales, un friso longitudinal que mide 25 metros. Una parte del mismo, conservada en la actualidad en el Museo Británico, ha sido substituida con copias.

En el lado oriental, el friso representa a los dioses del Olimpo, con Atenea en pie entre Zeus y Poseidón. En los restantes lados, aparecen escenas de batallas entre griegos y amazonas o entre griegos y persas. También los frontispicios habrían estado decorados, probablemente con representaciones de la Amazonomaquia (guerras entre amazonas) o de la Gigantomaquia (guerras entre gigantes).

En torno al 410 a.C., se levantó un estilóbato o basamento decorado con bajorelieves. Algunos de ellos se conservan hoy en el Museo de la Acrópolis. Vemos Nikes aladas en diversas posturas: unas con los vestidos casi transparentes, como si estuvieran mojados, ceñidos al cuerpo, otras tan delicadamente esculpidas que con las alas abiertas parecen volar. Estos relieves son modelos ejemplares del denominado orden lujurioso.

01 - La Acrópolis

03- El Promontorio

El Promontorio, compara ahora y antes – 10 fotos de Grecia

03 de 10- El Promontorio - Ahora y antes

Saliendo de los Propileos, en el mismo ángulo y en el punto más destacado del promontorio sacro de la Acrópolis, podemos ver el imponente templo de la diosa Atenea: el Partenón.

Una vez, exactamente enfrente de los Propileos, se erguía la colosal estatua de bronce dorado de Atenea Prómaco, la diosa armada para la lucha que protege la ciudad. Esta obra de Fidias medía siete metros y medio de altura. Iluminada por los rayos del sol lanzaba destellos que podían divisar los marineros que deseaban alcanzar el puerto de Pireo.

En el lado sur del promontorio estaban los Témenos de Higía (“la Salud”) y de Artemisa Brauronia, así como también la Calcoteca, donde se conservaban las ofrendas. En el lado opuesto, en el norte, se encontraban los santuarios más antiguos: el grotos de Apolo y Pan, el santuario de la ninfa Aglauro – cuyo profundo pozo data de época micénica- y la residencia de las Arréforas, las doncellas vírgenes cuya misión era tejer el velo que, durante las ceremonias de las Panateneas, ofrendaban a Atenea.

Las vírgenes partían del Cerámico, en el lado noroeste de la ciudad, cruzaban el Agora, ascendían por los Propileos y seguían la Vía Sagrada, pasando por el Erecteion y el margen septentrional del Partenón, para acabar, así, enfrente del lado sur.

En este punto se alzaban los altos muros que demarcaban un amplio terreno con los restos de los monumentos destruidos por los persas en el 480 a.C. Durante las excavaciones llevadas a cabo el siglo pasado, este lugar se reveló una importante fuente de esculturas antiguas, la mayor parte de ellas son ex-votos y decoraciones de templos del período comprendido entre el 550 y el 480 a.C., actualmente conservadas en el Museo de la Acrópolis. Pausanias, que visitó la Acrópolis inmediatamente después del 150 d.C., cuenta en sus valiosos escritos cómo él mismo vio la llanura entera cubierta de estatuas votivas.

02 - El Propileo

04- El Partenón

El Partenón, compara ahora y antes – 10 fotos de Grecia

04 de 10- El Partenón - Ahora y antes

En la actualidad, en la llanura rocosa se yergue colosal e imponente la mole del Partenón, el monumento sagrado por excelencia, considerado ya en la Antigüedad una obra maestra de la arquitectura griega y del equilibrio ático.

Comienza a construirse en el 447 a.C, sobre las ruinas de un viejo templo consagrado a la diosa Atenea que había sido destruido por los persas. El arquitecto del Partenón fue Ictino, pero Fidias supervisó personalmente las obras y realizó las esculturas que lo decoraban. Se inauguró en el 438 a.C., aunque no fue completado hasta el 432.

Se mantuvo prácticamente inalterado hasta el siglo VI d.C. Más tarde, en el 1400 d.C., fue transformado en iglesia cristiana, despúes en mezquita y, por último, en depósito de municiones, conservando, sin embargo, la mayor parte de sus mármoles. El dogo veneciano Morosini en 1687 abrió fuego contra el templo, que sufrió gravísimos daños provocados por los impactos de cañón. En el año 1803, Lord Elgin substrajo numerosos mármoles que llevó a Londres. Cuando los griegos recobraron su independencia, el Partenón y el resto de la Acrópolis fueron despojados de las adiciones medievales turcas. En 1930 se restauró la entera columnata norte. Sin embargo, los trabajos de restauración duran hasta hoy.

El Partenón está completamente construido con mármol pentélico. Sus dimensiones son 69,54×30,87 metros. Se levanta sobre un estilóbato a tres niveles y sus columnas dóricas, ocho en las fachadas menores y diecisiete en los laterales mayores, miden 10,43 metros de altura y tienen una base de 1,905 metros de diámetro. La impresión de absoluta armonía se consigue gracias al genial estudio de las relaciones entre las diversas partes que lo integran y al uso casi imperceptible de las llamadas correcciones ópticas. Así, el estilóbato tiene unos siete centímetros de inclinación (¡en 70 metros!), los tambores centrales de las columnas se engruesan dos tercios de su altura y se inclinan levemente hacia el centro del edificio, las columnas de las esquinas son ligeramente más anchas y están más cerca de la columna de al lado.

Sobre las columnas, los arquitrabes sostienen el frontispicio dórico donde alternan triglifos y delicadas métopas, cuyas escenas fueron elaboradas por Fidias en su taller.

Las métopas del lado occidental representan escenas de la Amazonomaquia, las del lado norte escenas de la guerra de Troya, las del lado sur escenas de la Centauromaquia y las del lado oriental, junto a la entrada principal, escenas de la Gigantomaquia, la lucha entre los dioses y los gigantes. Aunque numerosas métopas se han perdido, algunas pueden verse aún en su lugar originario, mientras otras están en Londres y París.

Los dos lados menores acaban en frontispicios, decorados una vez más con esculturas de Fidias. En el frontispicio occidental, que es visible desde los Propileos, se narra la pugna entre Atenea y Poseidón por el nombre de la ciudad. Entre los dos dioses hay una rama de olivo, el don de la victoriosa Atenea. Actualmente, de este frontispicio se pueden ver sólo pocos rasgos, pero lo conocemos bien gracias a los diseños que se trazaron antes de los cañonazos de Morosini.

El frontispicio oriental representa el momento del nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus mientras los demás dioses del Olimpo observan la escena. Son extraordinarias las estatuas de Dionisio, recostado en el extremo izquierdo, y de Afrodita, sentada indolentemente con un hermoso vestido en el lado opuesto. Ambas estatuas, como la mayor parte de las restantes, se encuentran actualmente en el Museo Británico.

 

 

En los ángulos del frontispicio podemos admirar un magnífico trabajo de Fidias: en el ángulo izquierdo, aparecen las dos poderosas y exuberantes cabezas de los caballos del carro de Helios (el Sol), en el derecho casi desaparece como escondiéndose la cabeza del caballo del carro de Selene (la Luna).

En el interior, en un estrecho corredor que separa las 46 columnas en torno al vestíbulo del muro del templo, podemos ver la que es, probablemente, la obra más famosa de Fidias: un friso longitudinal de 160 metros que circunda la parte superior del templo. Este friso nos hace revivir la emoción de la procesión de las Panateneas, procesión que se celebraba cada cuatro años en el mes de Hecatombeón (15 de julio – 15 de agosto) y duraba doce días. Inicia en el lado noroeste con los jinetes que se preparan en el Cerámico, continúa mostrando en cada lado numerosas escenas de los participantes en las ceremonias, para acabar en la entrada principal del templo con la ofrenda del velo a la diosa.

La mayor parte de estos relieves se hallan asimismo en Londres y sólo se conservan en su lugar originario unas cuantas escenas, como las de la preparación de los jinetes antes del comienzo de la procesión.

La cella tenía seis columnas dóricas en cada lado menor y en su interior se custodiaban las ofrendas de más valor. El lado oriental era el lugar sagrado por excelencia. Medía cien pies áticos de longitud (unos 30 metros) y una doble columnata la dividía en tres amplias naves.

La nave central acababa en tres columnas que sostenían la colosal estatuá de oro y marfil de Atenea Parthenos, de casi 15 metros de altura, obra también de Fidias. El armazón de la estatua era de madera, el cuerpo de marfil y las ropas y los pertrechos militares estaban laminados con oro batido.

La diosa estaba representada de pie, llevando en el pecho la milagrosa égida con la Gorgona y en la cabeza el yelmo ático decorado con esfinges y caballos alados. Con la mano izquierda, la diosa asía una Nike que, a su vez, se levantaba sobre un pilar. Con la mano derecha, sostenía el escudo apoyado en el suelo. La cara interna del escudo estaba decorada con una representación de la Gigantomaquia y con la serpiente tutelar de la Acrópolis, y la cara externa con una batalla de las Amazonas. En esta escena, aparecen entre los griegos que derrotaron a las amazonas, el mismo Fidias, que se representa a sí mismo como un anciano calvo, y Pericles, disfrazado de hoplita, lo que provocó que el genial escultor fuera acusado de sacrilegio.

Incluso las suelas de las enormes sandalias de la diosa estaban decoradas con escenas de la Centauromaquia, mientras que en la base de la estatua se narraba el nacimiento de Pandora representado con figuras de oro aplicadas sobre el mármol.

En el año 426 a.C., la estatua fue trasladada a Constantinopla donde, según una de las versiones, fue destruida por un incendio. Hoy día podemos tener una idea precisa de cómo era gracias a las numerosas descripciones conservadas y a varias copias arcaicas de menores dimensiones.

Entre el Partenón y el Erecteion podemos ver los cimientos, levantados directamente sobre la roca, de otro importante templo destruido por los persas: el de Atenea Polias. Según cálculos astronómicos basados en la orientación del mismo, puede concluirse que fue edificado en el 529 a.C. La decoración de los frisos, hoy en el Museo de la Acrópolis, es del 525 a.C.

03 - El Promontorio

05- El Erecteion

El Erecteion, compara ahora y antes – 10 fotos de Grecia

05 de 10- El Erecteion - Ahora y antes

Before After

Más al norte, en el extremo septentrional de la Acrópolis, se yerguen los blancos muros del Erecteion, un peculiar edificio de mármol pentélico consagrado al culto de antiguas divinidades.

Fue construido durante la Guerra del Peloponeso, entre el 421 y el 406 a.C, probablemente por el arquitecto Mnesicles. El templo sufrió varios incendios y fue restaurado antes de ser transformado en una iglesia cristiana en el siglo VI d.C.

Cuando la Acrópolis se convirtió en manos de los turcos en una fortaleza, el Erecteion sirvió para alojar el harem del jefe militar. Cuando Grecia recobró su independencia, se devolvió al Erecteion su forma inicial liberándolo de todas las adiciones y restaurándolo.

La cella, de forma rectangular, mide 20,03 x 11,21 metros y cuenta con esbeltas columnas jónicas en el lado este. El vestíbulo está dividido en cuatro partes: en la principal, la del lado oriental, se custodiaba la vieja estatua de Atenea, la xóana (hecha con madera de olivo).

Ante la diosa ardía la famosa Llama Eterna, obra del escultor Calímaco. La parte occidental está también dividida en tres vestíbulos y contiene los altares de Poseidón, del legendario Erecteo, de Hefaistos y de Butos, un héroe local. La pequeña entrada oeste conducía al témenos de la ninfa Pandroso, el Pandroseio, donde crecía el olivo sacro de la diosa Atenea. Desde aquí, una escalera lleva a la tumba de Cécrope, el mítico rey de Atenas, situada justo bajo el margen noroeste del Erecteion.

En el lado norte, situado en un plano inferior para adaptarse a un desnivel del terreno de aproximadamente tres metros hacia abajo, se abre un pórtico con cuatro columnas jónicas en la fachada y con dos en los laterales. Aquí se encuentra la bóveda que, con probabilidad, alojaba a la serpiente tutelar: la serpiente sacra de Erecteo a la que los atenienses ofrecían cada mes tortas de miel.

La decoración jónica de la puerta, a través de la cual se pasaba del pórtico al templo principal, era espléndida. El techo estaba decorado con losas de mármol. En una de ellas hay una abertura que nunca se llegó a cerrar ya que se decía que había sido causada por un rayo que Zeus había lanzado a Erecteo.

En el lado izquierdo del propileo, hay tres orificios en la roca: se dice que son las huellas que dejó el tridente de Poseidón cuando el dios lo clavó en la roca haciendo brotar de ella una fuente de agua salada.

En el lado opuesto, ante el Partenón, hay otro pórtico que, en lugar de columnas, presenta seis figuras femeninas de unos 2,30 metros de altura. Vitrubio les dio el nombre de “Cariátides” porque las jóvenes que posaron como modelos provenían de Carie, una ciudad cercana a Esparta. Visten túnicas jónicas y llevan sobre la cabeza un cesto que funciona como capitel. La segunda koré (muchacha) de la izquierda fue substraída por Lord Elgin y en su lugar se ha colocado una copia de yeso. En la actualidad, las cinco Cariátides restantes son también copias: sus originales se conservan en el Museo de la Acrópolis para protegerlos de la contaminación atmosférica.

Desde las murallas de la Acrópolis, nuestra vista abarca la ciudad entera. En el lado nordeste, cerca del Museo, vemos surgir a los pies de la colina el Teatro de Dionisio, y más abajo, a lo lejos, las columnas del templo de Zeus Olimpio y la mole blanca del Estadio, construido para albergar en 1896 los primeros Juegos Olímpicos de la era Moderna. En el lado opuesto, encontramos las dos ágoras romanas, con la Biblioteca de Adriano y la Torre de los Vientos y, más hacia el oeste, el ágora griega, con el imponente templo de Hefaistos aún en excelentes condiciones de conservación.

04 - El Promontorio

06- El Teatro de Dionisio

El teatro de Dionisos, compara ahora y antes – 10 fotos de Grecia

06 de 10- El teatro de Dionisos - Ahora y antes

En el siglo VI a.C., cuando Pisístrato introdujo en Atenas el culto a Dionisio, se construyó a los pies de la Acrópolis un pequeño templo consagrado al dios. A finales, del mismo siglo, comienzan a celebrarse los primeros festivales en su honor.

En un principio, los espectadores se sentaban en la ladera de la colina para asistir a las actuaciones musicales y teatrales. Muy pronto comienzan a instalarse allí graderíos de madera y el lugar donde tenían lugar las actuaciones toma la forma de un círculo perfecto. El escenario recibió el nombre de orchestra -del verbo orchoumae, que significa “danzar”- ya que el coro danzaba en torno al thymeli, el altar del dios. Más tarde, se construyó un edificio también de madera que tenía una doble función: servía como separación entre el teatro y el templo y como almacén y camerino. En este teatro Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristófanes representaron sus obras maestras.

En el siglo IV a.C. las gradas de madera se substituyeron por asientos de toba local (poros), algunos de los cuales han llegado hasta nuestros días. Fue entonces cuando el teatro tomó su forma característica. Se calcula que tenía capacidad para 17.000 personas. Contaba con 64 gradas divididas en dos niveles por un pasillo semicircular. La primera fila estaba reservada a los ciudadanos ilustres y era la única que tenía asientos de mármol pentélico, 67 en total, la mayor parte de los cuales se conserva en la actualidad. Trece pequeñas escalinatas radiales que partían desde el escenario conducían a las gradas.

 

En el otro lado de la orchestra, se erigió una imponente estructura escenográfica a dos niveles con una columnata en cada lateral. Durante el período helenístico, sufrió numerosas transformaciones, como la adición del proscenio que hizo que el uso del espacio circular de la orchestra quedara obsoleto.

En el 61 d.C., Nerón toma parte personalmente en uno de los certámenes musicales. Es en esta época cuando la orchestra adquiere su forma semicircular y la fachada y el proscenio se adornan con hileras de columnas. Más tarde, estas columbatas se embellecieron con estatuas y relieves, todos ellos destruidos durante la invasió goda del siglo II d.C. que el noble bizantino Fedro utilizó para decorar la tribuna.

En el lado derecho de ésta vemos, además de varias escenas de culto, la representación del nacimiento de Dionisio: ante Zeus desente, Hermes sostiene en brazos al dios niño. También son de época romana la pavimentación de mármol, conservada hasta nuestros dias, y la barrera que circunda el escenario. La barrera se construyó, como protección, cuando empezaron en el teatro las luchas de gladiadores y servía asimismo para poder celebrar ¡regatas!, cerrando su parte posterior de y llenando la orchestra de agua.

05 - El Erecteion

07- El Odeón de Herodes

El Odeón de Herodes, compara ahora y antes – 10 fotos de Grecia

07 de 10- El Odeón de Herodes Ático - Ahora y antes

EL ODEÓN DE HERODES ÁTICO – En el año 161 d.C., el noble griego Tiberio Claudio Hérodes Atico levantó un teatro en memoria de su esposa, Ana Aspasia Regila.

El edificio era un local cerrado que albergaba espectáculos musicales. De ahí el nombre de Odeón. La parte dedicada al auditorio, el koilon, tenía 32 filas de asientos y podía dar cabida a unos 5000 espectadores. A los asientos se llegaba por seis escaleras oblongas y cinco más para las filas más superiores.

Como era tradicional en los teatros romanos, la orchestra tenía planta semicircular y los asientos comunicaban directamente con el escenario. Este último estaba situado en la parte posterior de la escena y tenía tres niveles, dos de los cuales se conservan todavía.

La fachada estaba adornada con una doble hilera de columnas y las entradas se abrían en los extremos de la parte posterior.

 

Entre 1950 y 1961, se restauró el área del auditorio y se pavimentó con mármol jentélico. También se pavimentó la orchestra, en este caso con mármol de Himeto. Todo ello con el objetivo de volver a representar en el Odeón las tragedias y comedias del teatro clásico, tradición que revive todos los veranos en el Festival de Atenas. El Odeón de Hérodes Atico y el Teatro de Dionisio se comunican mediante una estoa (“pórtico”) de la misma época que el Odeón.

La estoa tiene dos naves de 163 metros de longitud y 17,65 metros de anchura y forma una galería que corre al lado sur de la Acrópolis. Se llamó Estoa de Eumenes por el nombre de su donador: el rey de Pérgamo Eumenes II, ferviente admirador de Atenas, quien vivió en el siglo II d.C. El pórtico servía como refugio para los espectadores en caso de mal tiempo. Fue destruido por los turcos, aunque se conservan aún algunos muros en las laderas de la colina sagrada. 

06 - El Teatro de Dionisos

08- El Ágora