El Propileo, compara ahora y antes – 10 fotos de Grecia

02 de 10- El Propileo - Ahora y antes

A la cima del promontorio sacro se ha llegado siempre por un único camino: el del lado oeste. En las demás laderas, las abruptas e inaccesibles pendientes han servido como defensa y protección natural. A pesar de ello, ya desde el período micénico, fueron además externamente reforzadas y más tarde, en el siglo V a.C., tanto Temístocles como Cimón, usaron con el mismo fin los grandes bloques de piedra poros, una toba local que restaron de la devastación persa.

Hoy día, se puede ascender al promontorio sacro subiendo por una antiquísima y pronunciada cuesta que conserva restos de una amplia escalera exterior, obra de los romanos.

El enorme y rudo arco Beulé (llamado así en recuerdo del arqueólogo francés que lo descubrió en 1852) es de época anterior. Fue construido por los romanos en el siglo III d.C., en tiempos de las invasiones germanas, con el fin de vigilar cualquier posible aproximación a la Acrópolis.

Más tarde, en el margen izquierdo del mismo lado, se levantó el imponente monumento de mármol de Himeto que semeja a una torre. Probablemente, estaba coronado por el carro con cuatro caballos del rey Pérgamo, el cual sería reemplazado más tarde por las estatuas de Antonio y Cleopatra y, más tarde aún, por la estatua de Agripa, yerno de Augusto, quien encargó la inscripción que podemos leer hoy.

Ya desde tiempos micénicos, la entrada en la cima de la cuesta estaba protegida con bastiones, substituidos después por un magnífico pasaje: el Propileo. Cuando Fidias se hace cargo de los trabajos de construcción de la roca sacra, este pasaje deja su sitio a un edificio rectangular, concebido como punto culminante de la sacralidad del espacio.

La Vía Sagrada, es decir, el camino que recorría la importante procesión de las Panateneas, pasaba a través de un vestíbulo principal, que servía asimismo como entrada: los Propileos. Su construcción, que según las inscripciones halladas en las excavaciones costó 2000 talentos, se inició en el 435 a.C. bajo la supervisión del arquitecto Mnesicles y quedó bruscamente interrumpida tres años más tarde, a comienzos de la Guerra del Peloponeso, sin llegar a completarse nunca.

El material utilizado en la construcción es, fundamentalmente, mármol pentélico combinado, sobre todo alrededor de la entrada, con el mármol gris de Eleusis, de tal manera que se consigue romper la monotonía del blanco y resaltar ciertos elementos arquitectónicos característicos.

En cada lado del núcleo central, de forma rectangular, hay dos alas, una al norte y otra al sur, de dimensiones desiguales, como quiere la tradición sobre los lugares sacros.

El edificio principal mide 18,20×25 metros y cada fachada cuenta con seis columnas dóricas de 8,81 metros de altura que sostienen arquitrabe, friso y frontispicio. El espacio interno, con una doble columnata jónica, queda interrumpido por una escalera que conduce a la Acrópolis.

Un muro divide el templo en dos fachadas, una a oriente y otra a occidente, cubiertas con tejados de altura desigual para adaptarse a la desigual inclinación de las pendientes. Los imponentes grupos escultóricos de mármol que decoraban los techos provocaron la admiración del mundo antiguo. En cada lado del próstilo de la entrada, cada una de las dos alas estaba diseñada de modo que diera la impresión de un edificio con tres columnas dóricas. Sin embargo, sólo se completó el ala norte, la llamada Pinacoteca, que albergaba las obras de los grandes pintores de la época, como Polignoto.

El ala sur, como señalábamos antes, quedó reducida a un pequeño próstilo con tres columnas tras el cual no hay un local cerrado, sino un pasaje que conduce a la terraza donde se levantó el templo de Atenea Nike.

Este pequeño templo mide 8,27×5,44 metros y tiene cuatro columnas jónicas de 4,66 metros de altura tanto en la fachada principal como en la posterior. Su construcción, encomendada a Calícrates, duró varios años y se completó después del 430 a.C. El templo se edificó sobre los restos de un viejo bastión micénico que estaba en la época cubierto con bloques de caliza. En su interior encontramos la antigua xóana, estatua de madera, de Nike Aptera (Victoria sin alas). Sobre los arquitrabes corre, decorando los cuatro laterales, un friso longitudinal que mide 25 metros. Una parte del mismo, conservada en la actualidad en el Museo Británico, ha sido substituida con copias.

En el lado oriental, el friso representa a los dioses del Olimpo, con Atenea en pie entre Zeus y Poseidón. En los restantes lados, aparecen escenas de batallas entre griegos y amazonas o entre griegos y persas. También los frontispicios habrían estado decorados, probablemente con representaciones de la Amazonomaquia (guerras entre amazonas) o de la Gigantomaquia (guerras entre gigantes).

En torno al 410 a.C., se levantó un estilóbato o basamento decorado con bajorelieves. Algunos de ellos se conservan hoy en el Museo de la Acrópolis. Vemos Nikes aladas en diversas posturas: unas con los vestidos casi transparentes, como si estuvieran mojados, ceñidos al cuerpo, otras tan delicadamente esculpidas que con las alas abiertas parecen volar. Estos relieves son modelos ejemplares del denominado orden lujurioso.

01 - La Acrópolis

03- El Promontorio

El Promontorio, compara ahora y antes – 10 fotos de Grecia

03 de 10- El Promontorio - Ahora y antes

Saliendo de los Propileos, en el mismo ángulo y en el punto más destacado del promontorio sacro de la Acrópolis, podemos ver el imponente templo de la diosa Atenea: el Partenón.

Una vez, exactamente enfrente de los Propileos, se erguía la colosal estatua de bronce dorado de Atenea Prómaco, la diosa armada para la lucha que protege la ciudad. Esta obra de Fidias medía siete metros y medio de altura. Iluminada por los rayos del sol lanzaba destellos que podían divisar los marineros que deseaban alcanzar el puerto de Pireo.

En el lado sur del promontorio estaban los Témenos de Higía («la Salud») y de Artemisa Brauronia, así como también la Calcoteca, donde se conservaban las ofrendas. En el lado opuesto, en el norte, se encontraban los santuarios más antiguos: el grotos de Apolo y Pan, el santuario de la ninfa Aglauro – cuyo profundo pozo data de época micénica- y la residencia de las Arréforas, las doncellas vírgenes cuya misión era tejer el velo que, durante las ceremonias de las Panateneas, ofrendaban a Atenea.

Las vírgenes partían del Cerámico, en el lado noroeste de la ciudad, cruzaban el Agora, ascendían por los Propileos y seguían la Vía Sagrada, pasando por el Erecteion y el margen septentrional del Partenón, para acabar, así, enfrente del lado sur.

En este punto se alzaban los altos muros que demarcaban un amplio terreno con los restos de los monumentos destruidos por los persas en el 480 a.C. Durante las excavaciones llevadas a cabo el siglo pasado, este lugar se reveló una importante fuente de esculturas antiguas, la mayor parte de ellas son ex-votos y decoraciones de templos del período comprendido entre el 550 y el 480 a.C., actualmente conservadas en el Museo de la Acrópolis. Pausanias, que visitó la Acrópolis inmediatamente después del 150 d.C., cuenta en sus valiosos escritos cómo él mismo vio la llanura entera cubierta de estatuas votivas.

02 - El Propileo

04- El Partenón

El Partenón, compara ahora y antes – 10 fotos de Grecia

04 de 10- El Partenón - Ahora y antes

En la actualidad, en la llanura rocosa se yergue colosal e imponente la mole del Partenón, el monumento sagrado por excelencia, considerado ya en la Antigüedad una obra maestra de la arquitectura griega y del equilibrio ático.

Comienza a construirse en el 447 a.C, sobre las ruinas de un viejo templo consagrado a la diosa Atenea que había sido destruido por los persas. El arquitecto del Partenón fue Ictino, pero Fidias supervisó personalmente las obras y realizó las esculturas que lo decoraban. Se inauguró en el 438 a.C., aunque no fue completado hasta el 432.

Se mantuvo prácticamente inalterado hasta el siglo VI d.C. Más tarde, en el 1400 d.C., fue transformado en iglesia cristiana, despúes en mezquita y, por último, en depósito de municiones, conservando, sin embargo, la mayor parte de sus mármoles. El dogo veneciano Morosini en 1687 abrió fuego contra el templo, que sufrió gravísimos daños provocados por los impactos de cañón. En el año 1803, Lord Elgin substrajo numerosos mármoles que llevó a Londres. Cuando los griegos recobraron su independencia, el Partenón y el resto de la Acrópolis fueron despojados de las adiciones medievales turcas. En 1930 se restauró la entera columnata norte. Sin embargo, los trabajos de restauración duran hasta hoy.

El Partenón está completamente construido con mármol pentélico. Sus dimensiones son 69,54×30,87 metros. Se levanta sobre un estilóbato a tres niveles y sus columnas dóricas, ocho en las fachadas menores y diecisiete en los laterales mayores, miden 10,43 metros de altura y tienen una base de 1,905 metros de diámetro. La impresión de absoluta armonía se consigue gracias al genial estudio de las relaciones entre las diversas partes que lo integran y al uso casi imperceptible de las llamadas correcciones ópticas. Así, el estilóbato tiene unos siete centímetros de inclinación (¡en 70 metros!), los tambores centrales de las columnas se engruesan dos tercios de su altura y se inclinan levemente hacia el centro del edificio, las columnas de las esquinas son ligeramente más anchas y están más cerca de la columna de al lado.

Sobre las columnas, los arquitrabes sostienen el frontispicio dórico donde alternan triglifos y delicadas métopas, cuyas escenas fueron elaboradas por Fidias en su taller.

Las métopas del lado occidental representan escenas de la Amazonomaquia, las del lado norte escenas de la guerra de Troya, las del lado sur escenas de la Centauromaquia y las del lado oriental, junto a la entrada principal, escenas de la Gigantomaquia, la lucha entre los dioses y los gigantes. Aunque numerosas métopas se han perdido, algunas pueden verse aún en su lugar originario, mientras otras están en Londres y París.

Los dos lados menores acaban en frontispicios, decorados una vez más con esculturas de Fidias. En el frontispicio occidental, que es visible desde los Propileos, se narra la pugna entre Atenea y Poseidón por el nombre de la ciudad. Entre los dos dioses hay una rama de olivo, el don de la victoriosa Atenea. Actualmente, de este frontispicio se pueden ver sólo pocos rasgos, pero lo conocemos bien gracias a los diseños que se trazaron antes de los cañonazos de Morosini.

El frontispicio oriental representa el momento del nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus mientras los demás dioses del Olimpo observan la escena. Son extraordinarias las estatuas de Dionisio, recostado en el extremo izquierdo, y de Afrodita, sentada indolentemente con un hermoso vestido en el lado opuesto. Ambas estatuas, como la mayor parte de las restantes, se encuentran actualmente en el Museo Británico.

 

 

En los ángulos del frontispicio podemos admirar un magnífico trabajo de Fidias: en el ángulo izquierdo, aparecen las dos poderosas y exuberantes cabezas de los caballos del carro de Helios (el Sol), en el derecho casi desaparece como escondiéndose la cabeza del caballo del carro de Selene (la Luna).

En el interior, en un estrecho corredor que separa las 46 columnas en torno al vestíbulo del muro del templo, podemos ver la que es, probablemente, la obra más famosa de Fidias: un friso longitudinal de 160 metros que circunda la parte superior del templo. Este friso nos hace revivir la emoción de la procesión de las Panateneas, procesión que se celebraba cada cuatro años en el mes de Hecatombeón (15 de julio – 15 de agosto) y duraba doce días. Inicia en el lado noroeste con los jinetes que se preparan en el Cerámico, continúa mostrando en cada lado numerosas escenas de los participantes en las ceremonias, para acabar en la entrada principal del templo con la ofrenda del velo a la diosa.

La mayor parte de estos relieves se hallan asimismo en Londres y sólo se conservan en su lugar originario unas cuantas escenas, como las de la preparación de los jinetes antes del comienzo de la procesión.

La cella tenía seis columnas dóricas en cada lado menor y en su interior se custodiaban las ofrendas de más valor. El lado oriental era el lugar sagrado por excelencia. Medía cien pies áticos de longitud (unos 30 metros) y una doble columnata la dividía en tres amplias naves.

La nave central acababa en tres columnas que sostenían la colosal estatuá de oro y marfil de Atenea Parthenos, de casi 15 metros de altura, obra también de Fidias. El armazón de la estatua era de madera, el cuerpo de marfil y las ropas y los pertrechos militares estaban laminados con oro batido.

La diosa estaba representada de pie, llevando en el pecho la milagrosa égida con la Gorgona y en la cabeza el yelmo ático decorado con esfinges y caballos alados. Con la mano izquierda, la diosa asía una Nike que, a su vez, se levantaba sobre un pilar. Con la mano derecha, sostenía el escudo apoyado en el suelo. La cara interna del escudo estaba decorada con una representación de la Gigantomaquia y con la serpiente tutelar de la Acrópolis, y la cara externa con una batalla de las Amazonas. En esta escena, aparecen entre los griegos que derrotaron a las amazonas, el mismo Fidias, que se representa a sí mismo como un anciano calvo, y Pericles, disfrazado de hoplita, lo que provocó que el genial escultor fuera acusado de sacrilegio.

Incluso las suelas de las enormes sandalias de la diosa estaban decoradas con escenas de la Centauromaquia, mientras que en la base de la estatua se narraba el nacimiento de Pandora representado con figuras de oro aplicadas sobre el mármol.

En el año 426 a.C., la estatua fue trasladada a Constantinopla donde, según una de las versiones, fue destruida por un incendio. Hoy día podemos tener una idea precisa de cómo era gracias a las numerosas descripciones conservadas y a varias copias arcaicas de menores dimensiones.

Entre el Partenón y el Erecteion podemos ver los cimientos, levantados directamente sobre la roca, de otro importante templo destruido por los persas: el de Atenea Polias. Según cálculos astronómicos basados en la orientación del mismo, puede concluirse que fue edificado en el 529 a.C. La decoración de los frisos, hoy en el Museo de la Acrópolis, es del 525 a.C.

03 - El Promontorio

05- El Erecteion

El Erecteion, compara ahora y antes – 10 fotos de Grecia

05 de 10- El Erecteion - Ahora y antes

Más al norte, en el extremo septentrional de la Acrópolis, se yerguen los blancos muros del Erecteion, un peculiar edificio de mármol pentélico consagrado al culto de antiguas divinidades.

Fue construido durante la Guerra del Peloponeso, entre el 421 y el 406 a.C, probablemente por el arquitecto Mnesicles. El templo sufrió varios incendios y fue restaurado antes de ser transformado en una iglesia cristiana en el siglo VI d.C.

Cuando la Acrópolis se convirtió en manos de los turcos en una fortaleza, el Erecteion sirvió para alojar el harem del jefe militar. Cuando Grecia recobró su independencia, se devolvió al Erecteion su forma inicial liberándolo de todas las adiciones y restaurándolo.

La cella, de forma rectangular, mide 20,03 x 11,21 metros y cuenta con esbeltas columnas jónicas en el lado este. El vestíbulo está dividido en cuatro partes: en la principal, la del lado oriental, se custodiaba la vieja estatua de Atenea, la xóana (hecha con madera de olivo).

Ante la diosa ardía la famosa Llama Eterna, obra del escultor Calímaco. La parte occidental está también dividida en tres vestíbulos y contiene los altares de Poseidón, del legendario Erecteo, de Hefaistos y de Butos, un héroe local. La pequeña entrada oeste conducía al témenos de la ninfa Pandroso, el Pandroseio, donde crecía el olivo sacro de la diosa Atenea. Desde aquí, una escalera lleva a la tumba de Cécrope, el mítico rey de Atenas, situada justo bajo el margen noroeste del Erecteion.

En el lado norte, situado en un plano inferior para adaptarse a un desnivel del terreno de aproximadamente tres metros hacia abajo, se abre un pórtico con cuatro columnas jónicas en la fachada y con dos en los laterales. Aquí se encuentra la bóveda que, con probabilidad, alojaba a la serpiente tutelar: la serpiente sacra de Erecteo a la que los atenienses ofrecían cada mes tortas de miel.

La decoración jónica de la puerta, a través de la cual se pasaba del pórtico al templo principal, era espléndida. El techo estaba decorado con losas de mármol. En una de ellas hay una abertura que nunca se llegó a cerrar ya que se decía que había sido causada por un rayo que Zeus había lanzado a Erecteo.

En el lado izquierdo del propileo, hay tres orificios en la roca: se dice que son las huellas que dejó el tridente de Poseidón cuando el dios lo clavó en la roca haciendo brotar de ella una fuente de agua salada.

En el lado opuesto, ante el Partenón, hay otro pórtico que, en lugar de columnas, presenta seis figuras femeninas de unos 2,30 metros de altura. Vitrubio les dio el nombre de «Cariátides» porque las jóvenes que posaron como modelos provenían de Carie, una ciudad cercana a Esparta. Visten túnicas jónicas y llevan sobre la cabeza un cesto que funciona como capitel. La segunda koré (muchacha) de la izquierda fue substraída por Lord Elgin y en su lugar se ha colocado una copia de yeso. En la actualidad, las cinco Cariátides restantes son también copias: sus originales se conservan en el Museo de la Acrópolis para protegerlos de la contaminación atmosférica.

Desde las murallas de la Acrópolis, nuestra vista abarca la ciudad entera. En el lado nordeste, cerca del Museo, vemos surgir a los pies de la colina el Teatro de Dionisio, y más abajo, a lo lejos, las columnas del templo de Zeus Olimpio y la mole blanca del Estadio, construido para albergar en 1896 los primeros Juegos Olímpicos de la era Moderna. En el lado opuesto, encontramos las dos ágoras romanas, con la Biblioteca de Adriano y la Torre de los Vientos y, más hacia el oeste, el ágora griega, con el imponente templo de Hefaistos aún en excelentes condiciones de conservación.

04 - El Promontorio

06- El Teatro de Dionisio

El teatro de Dionisos, compara ahora y antes – 10 fotos de Grecia

06 de 10- El teatro de Dionisos - Ahora y antes

En el siglo VI a.C., cuando Pisístrato introdujo en Atenas el culto a Dionisio, se construyó a los pies de la Acrópolis un pequeño templo consagrado al dios. A finales, del mismo siglo, comienzan a celebrarse los primeros festivales en su honor.

En un principio, los espectadores se sentaban en la ladera de la colina para asistir a las actuaciones musicales y teatrales. Muy pronto comienzan a instalarse allí graderíos de madera y el lugar donde tenían lugar las actuaciones toma la forma de un círculo perfecto. El escenario recibió el nombre de orchestra -del verbo orchoumae, que significa «danzar»- ya que el coro danzaba en torno al thymeli, el altar del dios. Más tarde, se construyó un edificio también de madera que tenía una doble función: servía como separación entre el teatro y el templo y como almacén y camerino. En este teatro Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristófanes representaron sus obras maestras.

En el siglo IV a.C. las gradas de madera se substituyeron por asientos de toba local (poros), algunos de los cuales han llegado hasta nuestros días. Fue entonces cuando el teatro tomó su forma característica. Se calcula que tenía capacidad para 17.000 personas. Contaba con 64 gradas divididas en dos niveles por un pasillo semicircular. La primera fila estaba reservada a los ciudadanos ilustres y era la única que tenía asientos de mármol pentélico, 67 en total, la mayor parte de los cuales se conserva en la actualidad. Trece pequeñas escalinatas radiales que partían desde el escenario conducían a las gradas.

 

En el otro lado de la orchestra, se erigió una imponente estructura escenográfica a dos niveles con una columnata en cada lateral. Durante el período helenístico, sufrió numerosas transformaciones, como la adición del proscenio que hizo que el uso del espacio circular de la orchestra quedara obsoleto.

En el 61 d.C., Nerón toma parte personalmente en uno de los certámenes musicales. Es en esta época cuando la orchestra adquiere su forma semicircular y la fachada y el proscenio se adornan con hileras de columnas. Más tarde, estas columbatas se embellecieron con estatuas y relieves, todos ellos destruidos durante la invasió goda del siglo II d.C. que el noble bizantino Fedro utilizó para decorar la tribuna.

En el lado derecho de ésta vemos, además de varias escenas de culto, la representación del nacimiento de Dionisio: ante Zeus desente, Hermes sostiene en brazos al dios niño. También son de época romana la pavimentación de mármol, conservada hasta nuestros dias, y la barrera que circunda el escenario. La barrera se construyó, como protección, cuando empezaron en el teatro las luchas de gladiadores y servía asimismo para poder celebrar ¡regatas!, cerrando su parte posterior de y llenando la orchestra de agua.

05 - El Erecteion

07- El Odeón de Herodes

El Odeón de Herodes, compara ahora y antes – 10 fotos de Grecia

07 de 10- El Odeón de Herodes Ático - Ahora y antes

EL ODEÓN DE HERODES ÁTICO – En el año 161 d.C., el noble griego Tiberio Claudio Hérodes Atico levantó un teatro en memoria de su esposa, Ana Aspasia Regila.

El edificio era un local cerrado que albergaba espectáculos musicales. De ahí el nombre de Odeón. La parte dedicada al auditorio, el koilon, tenía 32 filas de asientos y podía dar cabida a unos 5000 espectadores. A los asientos se llegaba por seis escaleras oblongas y cinco más para las filas más superiores.

Como era tradicional en los teatros romanos, la orchestra tenía planta semicircular y los asientos comunicaban directamente con el escenario. Este último estaba situado en la parte posterior de la escena y tenía tres niveles, dos de los cuales se conservan todavía.

La fachada estaba adornada con una doble hilera de columnas y las entradas se abrían en los extremos de la parte posterior.

 

Entre 1950 y 1961, se restauró el área del auditorio y se pavimentó con mármol jentélico. También se pavimentó la orchestra, en este caso con mármol de Himeto. Todo ello con el objetivo de volver a representar en el Odeón las tragedias y comedias del teatro clásico, tradición que revive todos los veranos en el Festival de Atenas. El Odeón de Hérodes Atico y el Teatro de Dionisio se comunican mediante una estoa («pórtico») de la misma época que el Odeón.

La estoa tiene dos naves de 163 metros de longitud y 17,65 metros de anchura y forma una galería que corre al lado sur de la Acrópolis. Se llamó Estoa de Eumenes por el nombre de su donador: el rey de Pérgamo Eumenes II, ferviente admirador de Atenas, quien vivió en el siglo II d.C. El pórtico servía como refugio para los espectadores en caso de mal tiempo. Fue destruido por los turcos, aunque se conservan aún algunos muros en las laderas de la colina sagrada. 

06 - El Teatro de Dionisos

08- El Ágora

El Ágora, compara ahora y antes – 10 fotos de Grecia

08 de 10- El Ágora - Ahora y antes

El Ágora. Durante el período arcaico en la cara noroeste de la Acrópolis, entre las colinas de las Ninfas y los Aerópagos sólo había un cementerio. Sin embargo, desde el 600 a.C., este lugar se va paulatinamente edificando y habitando y en no mucho tiempo pasa a convertirse en el centro de la vida pública de Atenas, así como la Acrópolis era el centro de la vida religiosa.

Los atenienses acudían a este lugar de encuentro ciudadano, a este amplio espacio abierto donde, como la palabra «ágora» indica, se concentraban gentes y edificios. A pesar de los ingentes daños que aquí causaron los persas, el Ágora había sido ya restaurada mucho antes de la época de Pericles. Con los romanos continúa creciendo: los arquitectos habían abandonado el concepto de un espacio central abierto y, de este modo, comienzan a construir edificios públicos incluso en el Ágora misma.

En el 267 d.C., una de las invasiones hérulas la destruye por completo y durante los 150 años siguientes no es sino un lugar lleno de ruinas, al otro lado de las nuevas murallas de la ciudad.

Durante el siglo V a.C., en el emplazamiento del Ágora se construye un amplio gimnasio que estuvo en uso hasta finales del siglo siguiente. A partir de entonces, toda el área se puebla de humildes asentamientos, semejantes a los que todavía encontramos en la actualidad en la cercana Placa.

En el lado occidental del Ágora, podemos ver sobre una colina el Templo de Hefaistos, el cual, a pesar de estar consagrado a Hefaistos y Atenea, recibe desde la Edad Media el nombre de Teseón. El Hefaisteón se conserva en excelentes condiciones gracias a una restauración efectuada en el siglo VII d.C. y al hecho de haber sido transformado en el año 1300 en una iglesia ortodoxa dedicada a San Jorge. Con el fin de convertirlo en templo cristiano, se añadió un arco, se tabicó el espacio existente entre las columnas y se abrieron varias tumbas en el suelo de la nueva iglesia, protegida por una cúpula. Todos estos añadidos han sido eliminados en la actualidad y el templo ha vuelto, a su forma primitiva.

La construcción da inicio en el 448 a.C., inmediatamente después de la firma del tratado de paz con Persia, y sigue un diseño similar al de otros tres templos: el de Poseidón en Sunion, el de Némesis en Ramnous y el de Ares, trasladado en época romana desde la provincia ática de Acarne al Ágora donde fue reconstruido. Todo hace creer que los cuatro edificios sean obra de un único arquitecto de identidad desconocida.

El Hefaisteion es un templo períptero de cien pies áticos de longitud (32,77 metros) con seis columnas dóricas en las fachadas y trece en los laterales. Cada columna mide 5,88 metros de altura y tiene veinte profundas acanaladuras. Los frisos, hoy perdidos, contenían relieves con representaciones de la Centauromaquia y de la apoteosis de Heracles. Conservamos, sin embargo, las diez métopas de la fachada, que narran los Trabajos de Heracles, y las primeras cuatro métopas de cada lateral, con los Trabajos de Teseo.

Probablemente estas últimas contribuyeron, tal y como señalamos antes, a que en la Edad Media el edificio fuera rebautizado. En su interior, el templo tenía dos pilares dóricos de 5,38 metros de altura, los cuales, siguiendo un estilo absolutamente innovativo, sostenían un arquitrabe que se prolongaba hasta las columnas exteriores. De este modo se destacaba graciosamente el espacio entre la parte delantera y las columnas laterales formando una especie de antecámara.

Esta nueva autonomía espacial quedaba resaltada gracias a una métopa situada sobre el arquitrabe, en la que se veían escenas de batallas contra cíclopes y gigantes. Como en el Partenón, el templo tenía al interno de los tres laterales una doble hilera de columnas dóricas en dos niveles. Cada lado habría estado cubierto con una mano de estuco dorado que hoy se ha perdido. Aquí se custodiaban las estatuas de Hefaistos y Atenea, obra del escultor Alcámenes. En el lado derecho hay varias tumbas de caídos en la guerra de liberación griega, algunos de ellos son británicos y dos son italianos.

En la parte del Ágora que mira hacia la colina del Teseón quedan restos de edificios públicos del siglo V a.C. Entre ellos podemos destacar por su importancia: la Estoa de Zeus Eleutherios -defensor de la Libertad-, el templo de Apolo Patróos, el Metroon -peculiar construcción que albergaba tanto el sagrario de la Madre de los dioses como los Archivos de Estado-, el Buleuterio -donde se reunían los 500 miembros del Parlamento-, y el edificio circular, denominado Tholos, en el que los Pritanes acudían a comer y a ejercer sus funciones gubernamentales.

Ante el Metroon, sobre un largo pedestal de mármol, estaban las figuras de bronce dorado de los diez Héroes epónimos que habían dado nombre a las diez tribus del Atica. En la parte delantera del pedestal había unos tablones de anun-cios de madera donde se exponían todas las disposiciones legales oficiales y las noticias.

Justo enfrente del templo de Apolo Patróos, podemos ver los cimientos del templo de Ares, construido en el siglo V a.0 en Acarné por el ignoto arquitecto del Teseo. Por orden de Augusto, el templo fue trasladado, como símbolo de victoria, a su emplazamiento en el Ágora. Los railes del tren Atenas-Pireo cruzan los edificios del extremo norte del Agora.

En este punto, las excavaciones sacaron a la luz la Estoa Basileos, sede del Arconte bajo cuya presidencia se reunía el consejo de los Aerópagos para juzgar casos de homicido, incendio y sacrilegio. Aquí se celebró en el 399 el juicio contra Sócrates.

En el lado norte, podemos ver los restos de la Eliaia, el Tribunal más importante del Ática. Durante el período helenístico, se construyeron en el lado oriental y meridional del Ágora tres amplios pórticos a dos niveles. El rey egipcio Tolomeo VI dedicó, probablemente, como gimnasio el pórtico sur. De él nos quedan en la actualidad sólo unos cuantos restos sobre los cuales se edificarían más tarde los baños públicos.

El pórtico oriental fue construido por Atalo II, rey de Pérgamo (159-138 a.C.) y hoy día domina el Ágora, tras una atenta y cuidadosa remodelación llevada a cabo por la Escuela americana entre 1953 y 1956. La fachada, restaurada con mármol pentélico, tiene 116,5 metros de largo, 45 columnas dóricas en el nivel inferior y 45 columnas jónicas en el superior. El interior mide 19,5 metros de profundidad y está dividido en dos naves mediante una hilera longitudinal de 25 columnas de orden jónico en el nivel inferior y 25 de orden corintio en el superior.

En el año 267 d.C., la Estoa de Atalo fue incendiada por los hérulos. Sus restos quedarían posteriormente incorporados a los nuevos muros. En la actualidad podemos observar su estructura desde el segundo piso. La Estoa alberga el Museo del Ágora donde se exhiben los hallazgos de las excavaciones arqueológicas. 

En época romana, en el 14 a.C., el yerno de Augusto, Agripa, levantó en el centro de la plaza un grandioso edificio: el Odeón. Era un auditorio semicircular colocado en el interior de un local cerrado de planta cuadrangular, que tenía en cada lado hileras longitudinales de columnas, cubiertas y a dos niveles. El Odeón fue destruido en el 267 d.C. Sobre sus ruinas se edificó hacia el 400 d.C. el imponente Gimnasio de los Gigantes, denominado así por las colosales estatuas de un gigante y dos tritones que decoraban el propileo y que podemos contemplar aún hoy.

07- El Odeón de Herodes

09 - El Templo de Poseidón

El Templo de Poseidón, compara ahora y antes – 10 fotos de Grecia

09 de 10- El Templo de Poseidon - Ahora y antes

EL TEMPLO DE POSEIDON EN CABO SUNION. El cabo Sunion, extremo oriental del Atica, se adentra en el mar Egeo: es la primera porción de tierra que avistan los navegantes procedentes de las islas Egeas o de las costas de Asia Menor; es la última que dejan atrás quienes parten de Atenas. Por ello, ya en tiempos remotos, se erigió aquí un templo consagrado a Poseidón, el dios del mar.

Desde fines del siglo VII a.C. en adelante, comenzaron a emplazarse en este mismo lugar los colosales kouroi (estatuas de muchachos) que se conservan en la actualidad en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas. A comienzos del siglo V, en la punta del cabo, dio inicio la construcción de un templo arcaico de toba local (poros) que, en el 480 a.C., sería destruido por los persas antes de ser ultimado.

 

En su lugar se construyó, entre el 445 y el 440 a.C., un amplio templo dórico del que se conservan quince columnas -nueve en el lado sur y seis en el lado norte-.

Originalmente había seis columnas en las fachadas y trece en los laterales, con dieciséis canaladuras en cada fuste en lugar de las veinte tradicionales. El interior del templo poseía la disposición tripartita clásica: un pórtico, una cella (habitación central) y un ophistodomos (habitación trasera). Sin embargo, como en el Hefaisteo también aquí el arquitrabe superior se extiende a lo largo de la cella hasta llegar a la columnata externa. El pórtico estaba decorado internamente con una métopa jónica de mármol de Paros que representaba escenas de batallas contra las amazonas.

08- El Ágora

10- El Templo de Afaya en Egina