Descubierto campamento vikingo en Torksey

Torksey. Un equipo de arqueólogos de las universidades de Sheffield y York ha descubierto un gran campamento que albergó a miles de vikingos que se preparaban para la conquista de Inglaterra a finales del siglo IX.

Establecido en Torksey, a orillas del río Trent en Lincolnshire, el campamento fue utilizado como la posición defensiva y estratégica de los vikingos invasores durante los meses de invierno.

La investigación ha revelado cómo el campamento fue utilizado por miles de guerreros vikingos, mujeres y niños que vivían allí temporalmente en alojamientos de tiendas de campaña. También utilizaron el sitio como base para reparar barcos, fundir metales robados, fabricar, comerciar y actividades lúdicas.

Torksey

La profesora Dawn Hadley, que ha dirigido la investigación del Departamento de Arqueología de la Universidad de Sheffield, ha explicado que «el campo de los vikingos en Torksey era mucho más que un puñado de guerreros robustos, una base enorme, más grande que la mayoría de las ciudades de la época, completada con comerciantes, familias, banquetes y entretenimiento».

«De lo que se ha encontrado en el sitio, sabemos que estaban reparando sus barcos allí y fundían el oro y la plata saqueados para hacer lingotes o barras de metal con las que solían comerciar», ha señalado.

Encuentran más de 300 monedas en Torksey

También ha habido más de un millar de hallazgos por detectores de metal y arqueólogos, incluyendo más de 300 monedas. Incluyen más de 100 monedas de plata árabes que habrían llegado a la zona a través de rutas comerciales establecidas por los vikingos.

Torksey

«Los vikingos habían atacado a menudo los monasterios costeros expuestos y regresaban a Escandinavia en invierno, pero a finales del siglo IX llegaron en mayor número, y decidieron quedarse. Esto envió un mensaje muy claro de que ahora planeaban no sólo para saquear e incursionar sino para controlar y conquistar», ha dicho el profesor Julian Richards, del Departamento de Arqueología de la Universidad de York.

La ubicación exacta y la escala del campo en Lincolnshire se ha debatido durante muchos años, pero ahora la investigación de Sheffield y York está comenzando a revelar la verdadera extensión del campo. Ahora se cree que tuvo por lo menos 55 hectáreas de tamaño, más grande que muchos pueblos y ciudades de la época, incluyendo York.

Torksey

Utilizando el análisis del paisaje, la investigación ha sido capaz de revelar la topografía del campamento. Con el río Trent al oeste y las tierras circundantes propensas a inundaciones a este día, su valor como posición defensiva se hace evidente.

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Tzompantli, hallan 350 cráneos en el altar de Tenochtitlán

Tzompantli era un altar donde se empalaban ante la vista pública las cabezas aún sanguinolentas de los cautivos sacrificados con el fin de honrar a los dioses. Es una estructura que derivaba de la práctica entre los antiguos mesoamericanos de decapitar a las víctimas de los sacrificios humanos y conservar sus cráneos en una especie de empalizada de madera.

Tzompantli

Desde su hallazgo en 2015 hasta la fecha, en los vestigios del tzompantli de la gran Tenochtitlán se han encontrado 350 cráneos, informó este miércoles el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma en un recorrido por la zona.

La estructura se ubica en la calle de Guatemala 24, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Los investigadores que continúan trabajando en el sitio estiman que podría haber muchos más restos humanos.

Tzompantli

En el predio, que es propiedad privada, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) localizaron hace dos años, a dos metros de profundidad, una plataforma rectangular con una longitud estimada en más de 34 metros, en la que había, en su núcleo, un elemento circular elaborado de cráneos humanos unidos con argamasa de cal, arena y gravilla de tezontle.

En agosto de 2015 Matos adelantó al periódico La Jornada que era muy probable que la estructura correspondiera al Gran Huey Tzompantli de la capital mexica, el altar donde se empalaban ante la vista pública las cabezas de quienes eran sacrificados para honrar a los dioses. Los datos recabados desde entonces confirman ahora ese supuesto.

Matos y su colega Raúl Barrera explicaron que, de acuerdo con las fuentes históricas del siglo XVI y las investigaciones arqueológicas, los tzompantli eran “basamentos muy bajos, alargados, y que en su parte superior tenían clavados una serie de postes de madera con travesaños, en los cuales se colocaban los cráneos de los decapitados en determinadas ceremonias”.

Según los cronistas de la época, en la Gran Tenochtitlan había un tzompantli principal y otros pequeños.

Arqueólogos y especialistas en la materia pertenecientes al INAH, comunicaron ante medios de comunicación, el hallazgo del Tzompantli de Tenochtitlán, situado debajo del Templo Mayor en el predio de República de Guatemala. a pesar de se desconoce todavía el número total de cráneos que componen esta pared conformada entre otros elementos, por cal y arena, sería uno de los vestigios más relevantes para la arqueología en México.
FOTO: INAH

La primera temporada de salvamento y estudios que se realizaron en el predio de Guatemala 24 fue de febrero a junio de 2015. El elemento circular que estaba al centro de la plataforma estaba formado por cráneos pegados con argamasa de cal, arena y tezontle, “en una forma que no se había detectado anteriormente asociado al recinto sagrado de Tenochtitlán”.

El muro de tezontle, con un recubrimiento de estuco y piso de lajas, está orientado de norte a sur, y a su alrededor había mandíbulas y fragmentos de cráneos dispersos.

Este tzompantli corresponde a la sexta etapa constructiva del Templo Mayor (1486-1502). Otra parte de esta estructura arquitectónica fue destruida en la época colonial por la construcción de un edificio ahora histórico, pero se pueden ver en el piso las huellas de los orificios de los postes o vigas de madera donde se insertaban los cráneos. Tales oquedades oscilan entre 25 y 30 centímetros de diámetro, separadas a una distancia de entre 60 y 80 cm.

La mayoría de los cráneos —algunos con orificios en los parietales pero otros sin esta característica— corresponden a hombres adultos jóvenes, pero también hay algunos de mujeres y de niños. Muchos de estos cráneos podrían ser de enemigos de los mexicas que eran capturados, sacrificados y decapitados, como una advertencia de su poderío. Algunos de esos restos también fueron removidos y alterados durante la Conquista.

Tzompantli

Tanto el Templo de Ehécatl y el Juego de Pelota (que presentaron este miércoles las autoridades federales de cultura), como el tzompantli, son citado en las crónicas históricas de Hernán Cortés, Bernal Díaz del Castillo, Andrés de Tapia, Bernardino de Sahagún, Francisco López de Gómara, José de Acosta y Hernando Alvarado Tezozómoc, entre otros, “lo cual muestra la estrecha relación que existe entre estos edificios y el Templo Mayor”.

También se sabe que a principios del siglo XX, Leopoldo Batres, el pionero de la arqueología moderna en México, encontró en la calle de Guatemala algunas esculturas en forma de cabezas de serpiente, un altar con almenas y restos de muros asociados a fragmentos de cráneos humanos, que seguramente eran parte de este tzompantli.

En 1914, el antropólogo Manuel Gamio hizo excavaciones en un predio contiguo encontrando restos que debieron formar parte de esa misma plataforma. Con las obras de construcción del Metro, volvieron a surgir parte de esos muros, pero hasta ahora con las nuevas evidencias es posible afirmar que se trata del gran Tzompantli de México-Tenochtitlan, reiteró Matos.

Los trabajos de rescate e investigación de esta estructura forma parte del Programa de Arqueología Urbana que cumplirá 40 años en 2018.

Por el momento se continuará la exploración y la consolidación de los elementos encontrados en el tzompantli. No se tiene fecha prevista para abrir el espacio al público.

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