Tula, la ciudad de los Toltecas

Tula, la ciudad de los Toltecas. La tolteca es una de las culturas antiguas que se desarrollaron en el centro de México más difícil de descifrar.

El historiador estadounidense George C. Vaillant, quien investigó y escribió sobre los toltecas en la década de los años 30, reconoció que sus costumbres y logros estaban envueltos en misterio, y que las referencias históricas acerca de estos resultaban tan confusas, ilógicas y contradictorias que algunos incluso llegaron a poner en duda su mera existencia.

Las cuatro columnas de basalto que representan a guerreros toltecas son el mayor distintivito en la zona arqueológica de Tula, Hidalgo.

Lo que en la actualidad identifica de manera emblemática a esta enigmática civilización de grandes constructores, son cuatro enormes columnas de piedra que se alzan sobre la cúspide de una pirámide en la zona arqueológica de Tula, en el estado de Hidalgo, al norte de la ciudad de México.

Comúnmente conocidas como atlantes de Tula, estas columnas de piedra labradas tienen forma de guerreros gigantes, y tanto su construcción como su imponente apariencia representan un poderoso imán arqueológico que atrae y fascina a miles de turistas al lugar en donde alguna vez se deduce sostuvieron un templo.

A través de siglos de investigación, historiadores antiguos y modernos han llegado a colocar juntas algunas piezas del rompecabezas cultural tolteca que asientan que esta cultura se extendió entre el siglo X y mediados del siglo XII.

Asimismo, se sabe que los toltecas fueron un eslabón en la historia mesoamericana que se forjó después del ocaso de los olmecas, teotihuacanos, mayas y otros pueblos antiguos, pero que florecieron previo al surgimiento de la cultura mexica en la gran Tenochtitlan.

 

Los mexicas o aztecas llegaron a considerar a los toltecas como una grande y próspera civilización. De hecho, los poderosos fundadores de la ciudad de México trazaban linaje a partir de los habitantes de la gran Tollan.

De hecho, parte de lo poco que se conoce de los toltecas se deduce de lo que los mexicas mismos escribieron acerca de ellos, pero una difusa línea entre el mito y la realidad resta a estos registros rigor histórico.

La geografía actual confirma que los toltecas establecieron su poderosa capital en lo que hoy es Tula. Vaillant propuso que los fundadores de esa ciudad habrían descendido de las tribus merodeadoras que se esparcieron en el Valle de México durante los siglos que siguieron a Teotihuacan, y que precedieron al establecimiento del imperio Tenochca.

Estas tribus, indica Valliant, habrían utilizado la palabra tollan para referirse a una gran metrópoli cuyos habitantes eran los toltecas, o personas civilizadas.

El investigador estableció que, no obstante la confusión entre los eruditos, desde 1941 se ha aceptado generalmente que los toltecas hablaban la lengua náhuatl, habían provenido de Colhuacan, y con la ayuda de pueblos más civilizados que ya habitaban en los alrededores lograron erigir su capital en Tula.

La presencia de los toltecas en Colhuacan es citada por fuentes mexicas y texcocanas, aunque Chimalpahin, el cronista indígena de la época de la Colonia, así como investigaciones arqueológicas posteriores, demuestran que los toltecas no fundaron ese señorío.

A pesar de los escasos vestigios de la civilización tolteca, la actual zona arqueológica representa una maravilla para quienes la visitan, principalmente debido a la presencia de los atlantes, cuyas dimensiones, admirable construcción e impenetrable expresión dominan el paisaje de este antiguo sitio.

Desde su pétrea expresión, los atlantes de Tula narran la grandeza arquitectónica de la civilización tolteca que los esculpió. Estos gigantes guerreros resguardan simbólicamente los misterios con los que le erosión del paso de los siglos recubrió a esta cultura de México, y desafían al mismo tiempo a la arqueología del siglo XXI a continuar descorriendo su hermético velo.

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Samabaj, la ciudad sumergida del Lago de Atitlán

Samabaj, La ciudad sumergida del Lago de Atitlán. Los restos arqueológicos mayas que yacen en el fondo del Lago de Atitlán serán examinados por un grupo de expertos enviados por la Unesco, a petición del Gobierno guatemalteco, informó la Organización.

La misión comenzará el próximo otoño boreal con el examen de los restos arqueológicos sumergidos en el lago, para “proponer un plan de gestión” de ese patrimonio que tenga en cuenta la opinión de los habitantes de la región, para quienes “reviste una importancia sagrada”, dijo la arqueóloga María Helena Barba Meinecke.

Barba, que dirigirá el proyecto, es la responsable del programa de arqueología subacuática de la Península del Yucatán en el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH) y miembro del Consejo Consultivo Científico y Técnico de la Convención del Patrimonio Cultural Subacuático de la Unesco.

La misión se dividirá en tres partes, primero estudiaremos el grado de afectación y las condiciones de los restos, después generaremos una serie de iniciativas regionales de apoyo, y por último trabajaremos conjuntamente con la comunidad indígena“, señaló la arqueóloga.

La experta, que trabaja desde hace 15 años con comunidades indígenas de México, subrayó que el último punto es “clave”, ya que con esta exploración no pretende “alterar ninguna creencia” relacionada con esos “vestigios sagrados”, sino estudiar este patrimonio nacional.

En el Lago de Atitlán, el más profundo de Centroamérica, se descubrieron en 1996 numerosos restos arqueológicos del pueblo maya conocido como Samabaj, que al parecer estaba en una isla que pudo haber quedado sumergida tras un desastre natural.

Samabaj

La decisión de estudiar el fondo del lago fue tomada por los Estados Partes de la Convención de la Unesco sobre la protección del patrimonio cultural subacuático, que se celebró en París el 30 y 31 de mayo, informó la Unesco en un comunicado.

Reunidos este jueves en París, los representantes de los doce países que integran el Consejo Consultivo de la Convención acordaron nombrar a la representante mexicana al frente de la misión guatemalteca.

Samabaj

Previamente, los Estados Partes, crearon en su VI reunión el Registro de Buenas Prácticas para la conservación y difusión de ese patrimonio e inscribieron sus siete primeros modelos, dos de ellos mexicanos, cuatro españoles y uno portugués, indicó la nota.

Estos son el Museo arqueológico subacuático de Playa Bonita y la participación de las comunidades locales en la protección de su patrimonio cultural en el Nevado de Toluca, ambos en México; y el Programa PRCASC para la protección de 130 sitios del patrimonio subacuático del Mar de Cascaes, en Portugal.

Las iniciativas españolas son el proyecto de Protección jurídica del patrimonio arqueológico subacuático en Andalucía; Un naufragio romano para la sociedad, el pecio de Bou Ferrer, de Villajoyosa (Alicante); y Prospección y excavación arqueológica del pecio Deltebre I e Investigación arqueológica en los pecios Cala Cativa I/ Cap del Vol (Port de la Selva), los dos en Cataluña.

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El Tesoro del Carambolo en el Arqueológico Nacional

El Tesoro del Carambolo se va de viaje. Otra vez. En esta ocasión su destino no traspasará las fronteras nacionales, como ya hizo en el invierno de 2014 cuando se expusieron tres piezas en el Metropolitan de Nueva York. Será con motivo del 150 aniversario del Museo Arqueológico Nacional por el que el centro madrileño, que comenzó su andadura en marzo de 1867, ha organizado una importante exposición donde se mostrarán las mejores piezas del patrimonio arqueológico español, procedentes de 63 museos, entre las que se encuentra el Tesoro del Carambolo, propiedad del Ayuntamiento de Sevilla.

Así lo anunció el centro madrileño durante la presentación de los tres grandes eventos que se han organizado para celebrar su siglo y medio de vida. Serán dos las piezas del tesoro sevillano las que viajen hasta la capital. El proceso está siguiendo todos los pasos previstos. El museo, que ya ha solicitado el préstamo de algunos de los objetos significativos del Carambolo, está a la espera de que se cierren por parte del Consistorio hispalense todos los trámites administrativos previos.

Camas (Sevilla) – La cuadrilla de trabajadores que realizó el hallazgo en 1958

Y es que el Tesoro del Carambolo es propiedad municipal pero está depositado en el Museo Arqueológico, cuya titularidad es estatal pero gestiona la Junta de Andalucía. Por ello, es la Junta de Gobierno la que debe autorizar el préstamo de las obras. El primer paso, la consulta al Arqueológico, está completado y el centro museístico localizado en la plaza de América ha dado ya luz verde al viaje de estas dos piezas del Carambolo. Ahora, el Ayuntamiento está a la espera de un informe de la dirección general de Cultura, que previsiblemente será favorable pero que es necesario para llevar el expediente para su aprobación en la Junta de Gobierno local.

Así, el Tesoro del Carambolo, o parte de él, formará parte de la muestra temporal El poder del pasado. 150 años de arqueología en España, que tendrá lugar en octubre. Una exposición, que está comisariada por el catedrático Gonzalo Ruiz Zapatero, y que tiene como objetivo presentar la historia y el desarrollo de la arqueología española para entender cómo se ha generado nuestra visión del pasado. Ciento cincuenta objetos, representativos de su tiempo, plasmarán una visión de nuestro pasado desde la arqueología: una perspectiva material y visual de la historia de la actual España.

El Tesoro del Carambolo ha sido expuesto fuera del Museo Arqueológico en varias ocasiones, como sucedió en 1990 en el Pabellón de Fibes, en 1992 en el Alcázar o en 2000 en Cajasol. La última vez que algunas piezas del conjunto salieron de la ciudad para participar en una gran exposición fue en el año 2015. Entonces tuvo como destino el Metropolitan de Nueva York, en la que era su primera salida fuera del país. Hasta allí viajaron tres piezas del tesoro para la exposición From Assyria to Iberia: Crossing Continents at the dawn of the Classical Age, que estuvo en cartel del 15 de septiembre al 4 de enero de 2015. Fueron, en concreto, un brazalete cilíndrico, un frontil con rosetas (pectoral) y un collar, tasado todo en 4,8 millones (del lote, solo el collar supone 3 millones), según la valoración que se hizo en su momento a efectos del seguro.

El Carambolo se expuso por última vez en el Arqueológico de Sevilla en 2009. Fue con motivo del 50 aniversario de su descubrimiento. La muestra, El Carambolo. 50 años de un tesoro, estuvo abierta hasta el 28 de febrero de 2010 y contenía las 21 piezas de oro de 24 quilates labradas entre los siglos VII y VIII antes de Cristo descubiertas en Camas en 1958.