Destruido el yacimiento romano de «El olivar»

Antonio Garrido, miembro de la asociación y que participó en la única campaña de excavaciones de este yacimiento durante los meses de mayo y junio de 2001, cree que esta maquinaria pesada fue introducida en una de las fincas privadas que abarca el yacimiento, ubicado en el municipio de Chipiona, «con la clara intencionalidad de arrasar los restos arqueológicos».

 

El yacimiento arqueológico de El Olivar, que ocupa varias fincas privadas, fue un centro de producción agraria en época romana. En él, se documentaron una zona residencial, un alfar con varios hornos, necrópolis, y estructuras hidráulicas, entre las que destacaba una noria para la extracción de agua. Esta noria, ubicada en una finca colindante a la arrasada ahora, también fue destruida hace unos meses.

Garrido ha denunciado el caso al Ayuntamiento chipionero, al que ha instado a que informe del asunto a la Delegación Territorial de la Consejería de Cultura, para que se exijan responsabilidades por este destrozo.

La propia Delegación Territorial de Cultura, que llegó a incoar expediente para la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) de este yacimiento, ha explicado que, según la legislación de protección del patrimonio es el propietario de la finca el responsable de conservar y mantener los restos arqueológicos.

Fuentes de este departamento han explicado que Cultura ha instado varias veces a los propietarios de las fincas a que cumplan con esta responsabilidad.

Tras tener conocimiento del último incidente a través de un correo electrónico, la Junta enviará a un técnico a la zona para que realice una inspección y valore los hechos.

La asociación Caepionis, según ha recordado Antonio Garrido, ha tratado en este tiempo de «acercar posturas» entre los propietarios de las fincas en las que fue hallado el yacimiento, y por que ello no pueden hacer uso de ellas, y el Ayuntamiento, al que propusieron que se hiciera una permuta de los terrenos, pero la iniciativa no terminó de concretarse. «Lo ocurrido ha sido la crónica de una muerte anunciada», ha señalado Garrido.

La Asociación Cultural Caepionis ha comunicado también los hechos al Seprona de la Guardia Civil.

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Cuatro pecios españoles incluidos por la UNESCO

La VI Reunión de Estados Partes de la Convención de Patrimonio Cultural Subacuático, reunida hoy en París, ha aprobado la inclusión de cuatro proyectos españoles en el Registro de Buenas Prácticas en materia de protección, conservación y difusión del Patrimonio Cultural Subacuático.

Pecio Bou Ferrer

Han sido incluidos en el prestigioso Registro los proyectos ‘Un naufragio romano para la sociedad, el pecio de Bou Ferrer (Villajoyosa, Alicante), ‘Prospección y excavación arqueológica del pecio Deltebre I (Cataluña), ‘Investigación arqueológica en los pecios Cala Cativa I/ Cap del Vol (Port de la Selva), Cataluña’ y ‘Protección jurídica del patrimonio arqueológico subacuático en Andalucía’,

Pecio Bou Ferrer

Se trata de la primera inclusión –junto con dos proyectos de México y un proyecto presentado por Portugal- que la Convención realiza en el Registro de Buenas Prácticas en materia de protección, conservación y difusión del Patrimonio Cultural Subacuático, tras la aprobación en 2015 de un nuevo procedimiento por el que invitaba a los Estados Parte a proporcionar ejemplos de buenas prácticas en este campo, con el fin de fomentar la sensibilización y la difusión del patrimonio cultural subacuático.

El pecio Bou Ferrer, una gran nave mercante romana, naufragada a mediados del s. I d.C. frente a las costas de Villajoyosa (Alicante), es el único gran mercante del periodo romano, en todo el Mediterráneo, que combina un inigualable estado de conservación, junto con una profundidad bajo el mar asequible a los arqueólogos subacuáticos. A cargo del equipo dirigido por el arqueólogo Carlos de Juan, la excavación es además un ejemplo de accesibilidad, tanto del sitio, por medio de visitas dirigidas, como de los materiales recuperados, por la futura exposición en el Museo de Villajoyosa.

Pecio Bou Ferrer

De los interesantes trabajos realizados durante las últimas décadas por el Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña, la Unesco reconoce la ejemplaridad de dos de ellos. El pecio Deltebre tiene restos de uno de los barcos hundidos durante los conflictos bélicos relacionados con el ataque a Tarragona, por parte de la escuadra británica, al mando del Almirante Jon Murray.

En 2008 se produjo el hallazgo fortuito que tenía peligro de expolio por hallarse cerca de la costa y a tan solo 7 metros de profundidad. Se protegieron los restos formando un talud que permite que el deterioro de los elementos orgánicos sea mínimo. Del mismo modo, se decidió la extracción de parte de la carga y se realizó una exposición itinerante, ya presentada en Girona, Alicante, Barcelona, Tarragona, Deltebre y Tortosa, para dar a conocer este yacimiento, su historia y su valor como patrimonio cultural subacuático.

Los de Cala Cativa y Cap de Vol son dos pecios importantes por su cargamento y por las técnicas de construcción naval: Cala Cativa I y Cap del Vol, los dos hundidos en el municipio de Port de la Selva.

Pecio Bou Ferrer

Unesco también ha señalado como ejemplar la legislación desarrollada por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, que reaccionaba ante la amenaza que vive el patrimonio arqueológico subacuático, tanto por actividades ilícitas como legítimas que pueden llegar a afectarle de manera negativa.

Una Ley 14/2007, de 26 de noviembre, de Patrimonio Histórico de Andalucía, creaba las figuras «Zonas Arqueológicas», en los espacios claramente delimitados en los que se ha comprobado la existencia de restos arqueológicos de interés relevante. Y «Zonas de Servidumbre Arqueológicas», en aquellos espacios claramente determinados en los que se presuma, fundadamente, la existencia de restos arqueológicos y se considere necesario adoptar medidas precautorias.

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