Las catapultas de Montségur

Monsegur, 1244.

El primer hecho que debemos conocer es la historia de Montségur por lo que intentaré abreviar lo más posible: esta montaña caliza de 1209 metros de altura situada en los confines de la Ariège fue a partir de 1232, la capital de la Iglesia Cátara. Antes, había sobre el lugar un castillo del que no sabemos nada, excepto que estaba en un estado completamente ruinoso hasta que dos perfectos de Mirepoix pidieron en 1204 su reedificación a Raymond de Péreille, señor del lugar. Su yerno, el coseñor Pierre Roger de Mirepoix, defendió este lugar que protegía un pueblo fortificado habitado por unas 400 personas que se distribuía, según la confesión de Raymond de Péreille, en un castro fortificado donde las casas se distribuían dentro y alrededor de las murallas y donde existía una pequeña torre del homenaje reconstruida encima del desaparecido castillo, posiblemente los restos de alguna fortaleza construida en los siglos VIII ó IX.

En 1241, Raymond VII de Toulouse, cuidadoso de preservar lo que le quedaba de su condado, prometió a Louis IX destruir Montségur, donde según él, habitaba la “sinagoga de Satanás”. Puso todo su empeño sin lograr ningún resultado. El año siguiente, en 1242, unos caballeros faidits parten de Montségur a Avignonet donde masacraron a los inquisidores. No hizo falta más, bajo el liderazgo de Huges des Arcis, senescal de Carcasona, y de Pierre Amiel, arzobispo de Narbonne, un ejército imponente se instala al pie de “Pog”. En noviembre de 1243, el ejército recibe un efecto importante para la moral tras la llegada en persona del obispo de Albi, Durant de Beaucaire, que el mes anterior había formado en su ciudad una milicia armada, para luchar contra los herejes.

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Reconstrucción de la posición de las catapultas. La imagen del castillo pertenece a la actualidad, se trata de un castillo del siglo XV y que nada tiene que ver con el castro del siglo XIII.

Un pequeño grupo de montañeses vascos sacó al ejército sitiador de su encenagamiento en el que llevaba meses. En una especie de operación nocturna tipo “comando”, ligeramente armados y después de haber escalado los vertiginosos escarpados de la montaña, tomaron por sorpresa un puesto de vigilancia para establecer allí una “cabeza de puente”. En el curso de los dos últimos meses, los cruzados progresaron sobre la línea de cresta. Una vez dueños del terreno, a una centena de metros del castillo actual, justo en el lugar llamado “la barbacane“, instalaron una catapulta que machacó con bolas de piedra el castro fortificado. Una tregua de quince días fue concedida, al final de esta, Perfectos y Perfectas se entregaron a los inquisidores. Negándose a abjurar de su fe, fueron echados en las llamas de una hoguera inmensa y colectiva.

Esta página trágica de la historia de Montségur es relatada por la crónica de Guillaume de Puylaurens. Estas fuentes principalmente han sido estudiadas por historiadores especializados en el catarismo como Fernán Niel, Jean Duvernoy, Michel Roquebert y Anne Brenon entre otros. Aunque de una precisión notable en sus trabajos todavía tenemos algunas sombras en materia de poliorcética. Aparte de los testimonios de la Inquisición, las únicas evidencias de este asedio son unas bolas de piedra dispersas por la ladera y que pesan entre 50-70 kg cada una.

Este hecho hace que nos preguntemos, como es natural, las cuestiones siguientes:

– ¿Qué tipo de máquina podía corresponder estas bolas de piedra?
– ¿Qué tamaño tenía esta máquina?
– ¿Cuál era su capacidad y su cadencia de tiro?
– Vista la configuración montañosa del lugar, ¿dónde estuvo instalada?
– ¿Cuántas personas para una utilizar una máquina?
– ¿Había una o varias catapultas?
– ¿Estas máquinas han sido construidas sobre el sitio?
– ¿Han sido aportadas en piezas de recambio y vueltas a montar en el mismo lugar?

Las fuentes relativas a la historia de Montségur no aportan soluciones precisas a todas estas preguntas y para intentar responder a esto es necesario estudiar una de estar armas del siglo XII-XIII. Tenemos la gran suerte que la historia haya conservado un libro manuscrito datado en el siglo XIII perteneciente a Villard de Honnecourt y comunmente aceptado que se escribió entre 1225 y 1235 y considerado el único documento fiable sobre este tema, este personaje para algunos fue un arquitecto, para otros un maestro cantero o un maestro escultor que dedicó parte de su vida a viajar por Francia y plasmar con gran acierto en un cuaderno de pergamino aquellas cuestiones que consideraba interesantes como las tendencias artísticas, estudios del cuerpo humano o los nuevos avances tecnológicos de la época, sin duda, un Leonardo Davinci de su tiempo, la estructura del cuaderno, las anotaciones y los dibujos nos recuerdan a los del genio renacentista.

 

El cuaderno del maestro Villard consta de 33 páginas de las cuales se han perdido 8 pertenecientes a la parte de arquitectura. En el folio 30, en la plancha 59 encontramos el diseño de un “trebuchet”, practicamente la misma máquina que se usó para bombardear el Pog de Montsègur y donde tenemos las explicaciones para realizar uno de estos artefactos, en un francés antiguo dice lo siguiente:

« Si vous voulez faire le fort engin qu’on appelle trébuchet, prenez garde! Voici les semelles ainsi qu’ il convient de les poser sur le sol. Voilà en haut, les 2 cabestans et la corde pliée avec laquelle on descend la vergue, vous pouvez le voir en cette autre page. Il y a un grand effort à la descendre car le contrepoids est très lourd. C’est un coffre plein de terre ; qui fait 2 grandes toises de long, et 9 pieds de large, et 12 pieds de profondeur. Mais pensez au décochement de la flèche. Aussi, faites attention! Car elle doit-être attenante à cet étançon là-haut.»
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“Si usted quiere hacer el fuerte artefacto que llamamos catapulta, ¡tome nota! He aquí las suelas y como conviene ponerlas sobre el suelo. He aquí en lo alto de la hoja, los 2 cabrestantes y la cuerda plegada con la cual se baja la verga, ver página siguiente. Hace falta un gran esfuerzo por bajarla porque el contrapeso es muy pesado. Es un cofre lleno de tierra; que hace 3,60 metros de longitud de 2,70 metros de anchura, y 3,60 metros de profundidad. Pero piense en el desenganche de la flecha. ¡Pero tenga cuidado! debe ser contigua a esta asnilla en lo alto del dibujo. “

TrebuchetEl estudio de la poliorcética del lugar y la reconstrucción de la lámina de Villard de Honnecourt, nos permite afirmar que la máquina utilizada en Montségur por los agresores en el momento del asedio, era una catapulta de aproximadamente unos 7 u 8 metros de longitud. Su distancia de tiro podía ser de 200 a 250 metros y su cadencia 3 ó 4 bolas por hora. El número necesario de personas para construir y hacer funcionar tal máquina era por lo menos 30 personas entre carpinteros, picapedreros, soldados, etc. y el único lugar posible para la instalación de una gran catapulta en Montségur, según todos los historiadores mencionados anteriormente, estaba en el lugar llamado “la barbacane “. Está situado aproximadamente a unos 150 metros del castillo actual. Vista la configuración del terreno, no existe otro lugar para instalar máquinas de este tipo. Además, se han encontrado vestigios de paredes cuyo construcción es diferente a las terrazas noroestes situadas más abajo de la torre del homenaje entre ellas se han hallado, un martillo de cantero, un horno, trozos de bolas y bolas enteras han sido descubiertas en este lugar que fue especialmente acondicionado por los agresores.



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