La cruzada de los niños

La cruzada de los niños.

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Eugène Jaudelle : La Croisade des enfants.

El caso es que no está muy claro. Mientras unos aseguran que efectivamente existieron, otros plantean que se trata de una invención de la iglesia, y esto se debe, sin duda, a la escasez de fuentes históricas, pocas y poco claras. Se trata, supuestamente, de dos cruzadas, la de los niños y la de los pastorcillos, que se originaron en el verano de 1212 y en la primavera de 1251, respectivamente. Ambas terminaron en una orgía de violencia, destrucción y dolor. La de los pastorcillos, la segunda, sí parece más o menos comprobada históricamente, pero en torno a la primera, la de los niños, hay serias dudas. Vamos a hablar un poco de ellas…

La versión tradicional de la Cruzada Infantil cuenta unos hechos realmente aterradores y espantosos. Pero hay que partir de que en realidad fueron dos: la Cruzada Francesa y la Cruzada Alemana. Empecemos por la primera: todo empieza, supuestamente, con la historia de un niño natural de una aldea cercana a Chartres que afirma que Jesucristo le ha visitado y le ha ordenado escribir una carta que debe entregar al rey Francés, Felipe Augusto, con la intención de que este dirija una nueva cruzada para recuperar Jerusalén. En el camino fue reclutando a miles de voluntarios para su causa. Pero en un principio, según la leyenda, el rey toma a broma esa carta. Y ordenó que los niños regresasen a sus casas.

La cruzada de los niños

Grabado de Gustave Doré. La cruzada de los niños. 50.000 niños franceses y alemanes lanzan su propia cruzada cantando: “Señor Jesús, nosotros restableceremos tu Santa Cruz”

Algunos, efectivamente, lo hicieron, pero el entusiasmo por llevar a cabo la cruzada no dejo de crecer. Fuera o no fomentado por el clero, lo cierto es que aquellos niños tampoco tenían mucho que perder. Además el niño recibe una segunda visita de Jesucristo, que ahora le encomienda liderar él mismo una cruzada hecha por niños hacia la ciudad de Jerusalén, la cual caerá en manos cristianas por la pureza y bondad de sus almas. Le dice también que no debe temer por el mar, ya que se abrirá como ya ocurrió con Moisés.

El lugar de partida de los 30.000 niños, según la leyenda, sería Vendôme, y la fecha junio de 1212. El joven líder, más que un héroe, era considerado como una especie de santo. Pero la falta de provisiones para alimentar a tan grande contingente durante un viaje tan largo fue una grave fuente de problemas. Y se hizo necesario ir saqueando aquellos lugares por donde pasaban para subsistir. Supuestamente llegaron a recorrer unos 500 kilómetros en un mes, pero unos diez mil de ellos, o murieron o regresaron pa sus casas.

Escena de la película: "Gates to Paradise" (Las puertas del Paraíso) del director Andrzej Wajda, 1968

Escena de la película: “Gates to Paradise” (Las puertas del Paraíso) del director Andrzej Wajda, 1968

Y los que llegaron a puerto, en Niza, no tuvieron tampoco suerte. La promesa del niño de que las aguas del mar se abrirían no se cumplió, como era de esperar. Pero, supuestamente, dos mercaderes, Hugues Lefer y Guillaume Leporc, se ofrecieron para llevar a Palestina a todos los que entrasen en siete barcos. Así 5.000 aceptaron la oferta y abandonaron Francia.

No se volvió a saber de ellos hasta 18 años después.

Un sacerdote que regresó del norte de África narró que había sido uno de los peregrinos. Contó que en Cerdeña, al poco de partir, se hundieron dos barcos, y que los otros cinco llegaron a tierras de Alejandría, donde los niños son vendidos como esclavos por los dos mercaderes que les habían “prestado” los barcos.

Ése es el fin de la Cruzada Francesa.

La Cruzada Alemana guarda muchos parecidos con la francesa y además sucedió, supuestamente, por la misma época. El protagonista y líder fue otro niño, Nikolaus, que también fue instado por Jesucristo a emprender una cruzada de niños puros para retomar Jerusalén. Así comenzó a predicar en las calles de su pueblo, explicando que el objetivo no era luchar contra los sarracenos, sino convertirlos al cristianismo. Así consiguió que grandes hordas de muchachos y jóvenes de toda la región se le uniesen, llegando a juntar, según la leyenda, unos 50.000.

Se formaron dos grandes grupos, uno de los cuales tomó la ruta de los Alpes, y el otro, una más larga, aunque menos accidentada. En ambos casos el viaje fue un infierno, en gran medida porque dependían de la caridad, pero, sobre todo, porque eran muchos. Así que murieron por miles de hambre, frio y otras calamidades.

Solo 7.000 consiguieron llegar, incluido el propio Nikolaus, de lo que habían cogido la ruta de los Alpes. El joven había prometido, al igual que el niño francés, que el mar se abriría para dejarles pasar. Como pueden imaginar el milagro no se produjo, por lo que muchos se decidieron por regresar a sus casas. Otros se dirigieron a Roma, con el fin de que el Papa les echase una mano. Se dice que éste les ordenó que abandonasen la cruzada y volviesen a sus casas. Pero también hay quien afirma que dos barcos petados de peregrinos partieron en dirección al Nilo, y que nunca más se supo de ellos.

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Escena de la película “Cruzadas: Atrapado en el pasado” (Crusade in Jeans) 2006 dirigida por Ben Sombogaart y basada en una una novela de Thea Beckman en 1973.

El otro grupo, el que tomó el camino más largo, consiguió llegar a Italia, pero fueron recibidos con mucha hostilidad. Muchos fueron asesinados o vendidos como esclavos. Dos o tres mil consiguieron llegar al Adriático, y embarcarse hacia Tierra Santa para desaparecer para siempre de la historia.

¿Qué hay de verdad en todo esto? Resulta evidente que se trata de la misma historia, aunque con algunos variantes. Esto lleva a pensar que posiblemente ambas se inspiraron en algunos hechos reales. Pero también hay quien propone que en realidad fue un invento de la iglesia, con la intención de avergonzar a los adultos, para que tomaran parte activa en el rescate de Tierra Santa. Pero esto no parece ser cierto, y los autores, en la actualidad, se inclina por la idea de que pudo haber una cruzada de los niños improvisada, no dirigida por nadie, y que fracasó estrepitosamente.

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Por otro lado tenemos la Cruzada de los Pastorcillos, también integrada por muchos jóvenes. Parece ser que fueron varias intentonas. La primera de ellas reunió unas 60.000 personas que siguiendo a un tal Maestro de Hungría, confluyeron en París en 1251, con el objetivo de marchar hacia el Cairo para conseguir la liberación de Luis IX de Francia, que esta prisionero por los musulmanes. Pero su petición fue denegada y abandonaron Paris, creando graves disturbios en algunas poblaciones cercanas.

Años después, en 1320, en Normandía, un muchachico aseguró haber recibido la visita del espíritu sano, que le ordenó luchar contra los moros en España. Así que consiguió reunir a un puñao de seguidores, casi todos jóvenes del campo, pero la cosa acabó en una carnicería. Al principio se dirigieron a París, con intención de ver a Felipe V, pero éste se negó a recibirles, así que avanzaron hacia el sur, destruyendo castillos y atacando a guardias reales, sacerdotes y, sobre todo, judíos. El papa Juan XXII ordenó que frenaran su avance, mientras que el rey Jaime II de Aragón, en España, les prohibió la entrada. Finalmente fueron derrotados y se dispersaron.

Oscar Fabrega Calahorro
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Oscar Fabrega Calahorro

Andaluz de nacimiento, Óscar Fábrega Calahorro (Almería, 1976) es un apasionado de los misterios además de un incansable buscador de la verdad y el conocimiento. Licenciado en Humanidades, amante de la filosofía y la antropología, siente especial predilección por la literatura y la historia, así como por todo lo relacionado con el mundo de las religiones. Ha desarrollado una amplia trayectoria literaria como blogger y articulista en diversos medios de la red, aunque desde hace varios años se centró en el proyecto cultural colectivo «Pa lo que hemos quedao», un pequeño rincón dedicado a la cultura en la red social Facebook, para el que ha escrito infinidad de artículos y que cuenta con más de 50.000 seguidores en la actualidad. Crítico y escéptico por definición, defiende la búsqueda del saber sin límite haciendo suya aquella frase del físico estadounidense Richard Feynman: «Hay que tener la mente abierta. Pero no tanto como para que se te caiga el cerebro.»

Prohibido excavar en este pueblo es su primera obra y, tras un exitoso paso por el mundo digital, ha sido publicado recientemente por Planeta a través de la editorial Booket. Además, está preparando la edición de su segunda obra, un estudio histórico sobre Jesús de Nazaret; y está inmerso en el proyecto filosófico Aprende a Pensar, junto con varios estudiantes del IES Carmen de Burgos (Huércal de Almería)

Actualmente forma parte del equipo del programa Tempus Fugit, de Candil Radio (Huércal de Almería), donde tiene además un programa propio, Homo Insolitus, dentro del magacín Días de Radio Candil. Además ha colaborado con otros importantes programas del género, como La escóbula de la brújula o El último peldaño, y ha escrito artículos para revistas como Más Allá y El Ojo Crítico.
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