08 de 10- El Ágora - Ahora y antes

El Ágora. Durante el período arcaico en la cara noroeste de la Acrópolis, entre las colinas de las Ninfas y los Aerópagos sólo había un cementerio. Sin embargo, desde el 600 a.C., este lugar se va paulatinamente edificando y habitando y en no mucho tiempo pasa a convertirse en el centro de la vida pública de Atenas, así como la Acrópolis era el centro de la vida religiosa.

Los atenienses acudían a este lugar de encuentro ciudadano, a este amplio espacio abierto donde, como la palabra “ágora” indica, se concentraban gentes y edificios. A pesar de los ingentes daños que aquí causaron los persas, el Ágora había sido ya restaurada mucho antes de la época de Pericles. Con los romanos continúa creciendo: los arquitectos habían abandonado el concepto de un espacio central abierto y, de este modo, comienzan a construir edificios públicos incluso en el Ágora misma.

En el 267 d.C., una de las invasiones hérulas la destruye por completo y durante los 150 años siguientes no es sino un lugar lleno de ruinas, al otro lado de las nuevas murallas de la ciudad.

Durante el siglo V a.C., en el emplazamiento del Ágora se construye un amplio gimnasio que estuvo en uso hasta finales del siglo siguiente. A partir de entonces, toda el área se puebla de humildes asentamientos, semejantes a los que todavía encontramos en la actualidad en la cercana Placa.

En el lado occidental del Ágora, podemos ver sobre una colina el Templo de Hefaistos, el cual, a pesar de estar consagrado a Hefaistos y Atenea, recibe desde la Edad Media el nombre de Teseón. El Hefaisteón se conserva en excelentes condiciones gracias a una restauración efectuada en el siglo VII d.C. y al hecho de haber sido transformado en el año 1300 en una iglesia ortodoxa dedicada a San Jorge. Con el fin de convertirlo en templo cristiano, se añadió un arco, se tabicó el espacio existente entre las columnas y se abrieron varias tumbas en el suelo de la nueva iglesia, protegida por una cúpula. Todos estos añadidos han sido eliminados en la actualidad y el templo ha vuelto, a su forma primitiva.

La construcción da inicio en el 448 a.C., inmediatamente después de la firma del tratado de paz con Persia, y sigue un diseño similar al de otros tres templos: el de Poseidón en Sunion, el de Némesis en Ramnous y el de Ares, trasladado en época romana desde la provincia ática de Acarne al Ágora donde fue reconstruido. Todo hace creer que los cuatro edificios sean obra de un único arquitecto de identidad desconocida.

El Hefaisteion es un templo períptero de cien pies áticos de longitud (32,77 metros) con seis columnas dóricas en las fachadas y trece en los laterales. Cada columna mide 5,88 metros de altura y tiene veinte profundas acanaladuras. Los frisos, hoy perdidos, contenían relieves con representaciones de la Centauromaquia y de la apoteosis de Heracles. Conservamos, sin embargo, las diez métopas de la fachada, que narran los Trabajos de Heracles, y las primeras cuatro métopas de cada lateral, con los Trabajos de Teseo.

Probablemente estas últimas contribuyeron, tal y como señalamos antes, a que en la Edad Media el edificio fuera rebautizado. En su interior, el templo tenía dos pilares dóricos de 5,38 metros de altura, los cuales, siguiendo un estilo absolutamente innovativo, sostenían un arquitrabe que se prolongaba hasta las columnas exteriores. De este modo se destacaba graciosamente el espacio entre la parte delantera y las columnas laterales formando una especie de antecámara.

Esta nueva autonomía espacial quedaba resaltada gracias a una métopa situada sobre el arquitrabe, en la que se veían escenas de batallas contra cíclopes y gigantes. Como en el Partenón, el templo tenía al interno de los tres laterales una doble hilera de columnas dóricas en dos niveles. Cada lado habría estado cubierto con una mano de estuco dorado que hoy se ha perdido. Aquí se custodiaban las estatuas de Hefaistos y Atenea, obra del escultor Alcámenes. En el lado derecho hay varias tumbas de caídos en la guerra de liberación griega, algunos de ellos son británicos y dos son italianos.

En la parte del Ágora que mira hacia la colina del Teseón quedan restos de edificios públicos del siglo V a.C. Entre ellos podemos destacar por su importancia: la Estoa de Zeus Eleutherios -defensor de la Libertad-, el templo de Apolo Patróos, el Metroon -peculiar construcción que albergaba tanto el sagrario de la Madre de los dioses como los Archivos de Estado-, el Buleuterio -donde se reunían los 500 miembros del Parlamento-, y el edificio circular, denominado Tholos, en el que los Pritanes acudían a comer y a ejercer sus funciones gubernamentales.

Ante el Metroon, sobre un largo pedestal de mármol, estaban las figuras de bronce dorado de los diez Héroes epónimos que habían dado nombre a las diez tribus del Atica. En la parte delantera del pedestal había unos tablones de anun-cios de madera donde se exponían todas las disposiciones legales oficiales y las noticias.

Justo enfrente del templo de Apolo Patróos, podemos ver los cimientos del templo de Ares, construido en el siglo V a.0 en Acarné por el ignoto arquitecto del Teseo. Por orden de Augusto, el templo fue trasladado, como símbolo de victoria, a su emplazamiento en el Ágora. Los railes del tren Atenas-Pireo cruzan los edificios del extremo norte del Agora.

En este punto, las excavaciones sacaron a la luz la Estoa Basileos, sede del Arconte bajo cuya presidencia se reunía el consejo de los Aerópagos para juzgar casos de homicido, incendio y sacrilegio. Aquí se celebró en el 399 el juicio contra Sócrates.

En el lado norte, podemos ver los restos de la Eliaia, el Tribunal más importante del Ática. Durante el período helenístico, se construyeron en el lado oriental y meridional del Ágora tres amplios pórticos a dos niveles. El rey egipcio Tolomeo VI dedicó, probablemente, como gimnasio el pórtico sur. De él nos quedan en la actualidad sólo unos cuantos restos sobre los cuales se edificarían más tarde los baños públicos.

El pórtico oriental fue construido por Atalo II, rey de Pérgamo (159-138 a.C.) y hoy día domina el Ágora, tras una atenta y cuidadosa remodelación llevada a cabo por la Escuela americana entre 1953 y 1956. La fachada, restaurada con mármol pentélico, tiene 116,5 metros de largo, 45 columnas dóricas en el nivel inferior y 45 columnas jónicas en el superior. El interior mide 19,5 metros de profundidad y está dividido en dos naves mediante una hilera longitudinal de 25 columnas de orden jónico en el nivel inferior y 25 de orden corintio en el superior.

En el año 267 d.C., la Estoa de Atalo fue incendiada por los hérulos. Sus restos quedarían posteriormente incorporados a los nuevos muros. En la actualidad podemos observar su estructura desde el segundo piso. La Estoa alberga el Museo del Ágora donde se exhiben los hallazgos de las excavaciones arqueológicas. 

En época romana, en el 14 a.C., el yerno de Augusto, Agripa, levantó en el centro de la plaza un grandioso edificio: el Odeón. Era un auditorio semicircular colocado en el interior de un local cerrado de planta cuadrangular, que tenía en cada lado hileras longitudinales de columnas, cubiertas y a dos niveles. El Odeón fue destruido en el 267 d.C. Sobre sus ruinas se edificó hacia el 400 d.C. el imponente Gimnasio de los Gigantes, denominado así por las colosales estatuas de un gigante y dos tritones que decoraban el propileo y que podemos contemplar aún hoy.

07- El Odeón de Herodes

09 - El Templo de Poseidón

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